Tim Kruger penetra a pelo el culazo de James Ash | Tim Tales
Cuánto había deseado Tim Kruger tener a un chavalito así tan receptivo y con un buen culazo. James Ash estaba en posición de spagat sobre el sofá, con sus piernas a lo largo del asiento y el culete justo al borde. Tim tan sólo tenía que meter un caderazo y ya estaría dentro de ese granuja. Disfrutó del momento, viendo cómo su enorme y larga polla penetraba ese culete acogedor. Ronroneando con unos gemiditos de interés, volvió a agujerear su trasero.
Fue como volver al instituto, cuando James, con ese porte de jugador de rugby, cachas y guaperas, se puso de rodillas a comerla la polla, cogiéndole de los huevos suavemente, intentado tragar más rabo del que podía. No tardó en darle media vuelta, dejarlo a cuatro y poseerlo desde atrás. Ese culazo se convirtió en un puto vicio. Entraba de lujo, suavecita pero apretada.
Tim se vino arriba y se fue abalanzando sobre la espalda del chaval cada vez más, cubriéndolo, atosigándolo con su enorme pija, palmeando el frontal de sus muslos con los traseros del chico y luego subiéndose encima de él, amoldando el culete entre sus piernas para perforarlo por dentro. Cuando lo tuvo abierto de piernas y bocarriba, dandole un masaje anal que no olvidaría, intuyó por los gestos de su cara que le dolía y gustaba a partes iguales.
No tuvo tiempo de llegar a su cara. Ese culo tan irresistible le había aguantado tan bien que se merecía llevarse el premio. Al sacar el rabo todo durísimo y tieso, a Tim se le empezó a escapar la leche a borbotones. La lefa empezó a acumularse en la punta del cipote y de repente un chorrete salió disparado hacia arriba, mojando la raja del culo de ese cabroncete, dejándosela bien sucia. Al separarse de él, la leche se quedó colgando de la polla, unida al culo como una telaraña gruesa y gigante, resistiéndose a despegarse.











