Malik Delgaty reparte rabo a pelo y mucha leche a Christopher White | MEN
Delivered Straight To My Ass
El momento más especial del día para Christopher White era cuando el repartidor pasaba a entregarle el paquete y a enseñarle el otro. Chris no dejaba de sorprenderse cada vez que veía el prominente bulto que se acentuaba en el frontal de los pantalones de algodón grises de Malik Delgaty y el culazo que se le marcaba al agacharse para recoger las cajas. Algo estaba claro, y es que desde hacía días, Chris no compraba en otra tienda que no tuviera como servicio de entrega ese.
Si ya ese momento le alegraba el día, quiso saber qué se sentiría al viajar con el repartidor haciendo la ruta completa durante toda su jornada de trabajo. Ese cabrón le gustaba demasiado y no había día que no terminara frente a la ventana cascándosela viendo cómo entregaba paquetes a otros vecinos o pensando en él en cualquier otro momento.
Lo sabía, algo en su cabeza de decía que cuando el localizador en vivo marcaba que un conductor estaba en un lugar apartado de la ciudad y se tiraba ahí un buen rato era para eso, para hacer un descansito y no precisamente para tomar el almuerzo, sino para cascarse un pajote. La furgontea viró hacia una planicie de césped inhabitada, vio la mano grande y fuerte de Malik acercarse al paquete, amasándolo, atrapando y poniendo morcillona la cola.
La última curva delató a Chris, que perdió el equilibrio y acabó cayendo en la furgoneta tirando las pilas de cajas. Malik se cabreó con él y estaba a punto de darle una hostia y bajarlo de la furgo, pero Chris le convenció de que si le dejaba hacer, se daría cuenta de que montarse en el vehículo a hurtadillas no había sido tan mala idea, de que había algo mejor que hacerse una paja a solas.
Se agachó. Malik se bajó los pantalones. No llevaba calzones. La polla salió despedida toda larga, gruesa y bien dura, consiguiendo que por segunda vez en ese día Chris se quedara con la boca abierta. Cuando quiso cerrarla fue con el rabo de Malik dentro de ella, chupándolo como un helado italiano, mirando desde abajo a Malik, degustando el sabor y la textura de su delicioso cipote.
Malik cogió el mando de su polla y le arreó con ella en toda la jeta, le tentó los mofletes observando cómo la forma de su glande se quedaba marcada en ellos forzándolos hacia afuera y luego le agarró la cabeza para obligarle a tragar a fondo. Chris le había convencido de que había algo mejor que hacérselo solo con la manita, pero ahora Malik quiso convencerle a él de que había otra cosa aún mejor que las dos anteriores.
Dio media vuelta a Chris poniéndolo mirando hacia el interior de la furgo, le bajó los pantaloncitos, propulsó la polla entre sus piernas con un buen caderazo y se la metió por el culo sin condón. A ver, meterla lo que se dice meterla, el cipote entró de lujo, pero la tenía tan jodidamente gorda que no entró bien hasta unos segundos más tarde, hasta que Chris se relajó un poco y Malik pudo sentir cómo el rabo resbalaba por el interior de ese ojete pura fantasía.
Le empotró y le entregó ese paquete directo al ojal, con fuerza, aprovechándose de toda su musculatura. Agarró a Chris del cuello y lo mantuvo pegado a él, comiéndole la oreja, echándole el aliento. Malik era consciente de que estaba buenorro, de que muchos chicos le observaban desde las ventanas y eso le motivaba para hacer entregas cada día. Nada le excitaba más que pensar en la de leche que se sacaban los tios por su culpa todos los putos días.
Pero hasta ahora ninguno se había atrevido a hacer lo que hizo Chris, tentarle, ponerle tan fáciles las cosas. Le estaba dando lo que querían tios como ese, a un buen macho taponando la entrada del culo, tratándoles como se merecían. Las cajas ya estaban rotas. Tendría que dar parte, pero de momento las iba a aprovechar de asiento. Sentó su culo y Chris lo siguió hasta sentarse sobre sus piernas clavándose la polla.
Era tan larga y grande que apenas le cabía por el agujero del culo. Eso no impidió que lo intentara una y otra vez, con energía, más todavía cuando giró la cabeza y vio la atractiva cara de Malik mirándolo, con esos ojazos, esa cara guapa. Quería a ese tio dentro de él a toda costa. Malik se puso duro con él. Se quedaron desnudos mirándose frente a frente y entre los dos la pija tiesa de Malik apuntando todo su amor hacia Chris. Malik le cogió por los muslos, colocando cada pierna de Chris a un lado de sus caderas, sosteniendo el culazo con sus manos y luego penetrándolo a pelo.
En esos momento el sueño de Chris quedó más que cumplido. Lo sidsfrutó alegrándose la vista con ese tiarrón fuertote, dirigiendo la vista a su cara, a sus pectorales, a su six-pack bien trabajado, a sus grandes biceps. Acabó con la espalda apoyada en las cajas aplastadas, abierto de piernas, con Malik encima de él crujiéndolo a pollazos, alucinando con su tremendo cuerpazo y su forma de follar, rítmica y sensual, pero a la vez con un toque de cabronazo.
Malik le estaba trabajando bien el culo, empleándose a fondo, cuando Chris decidió mostrarle todas sus cartas. Le iba a enseñar cómo se corría todos los días pensando en él. La leche salió esponjosa mojándole el pulgar y el puño, bañándole los bajos de la polla. La fantasía de Chris no se hubiera completado del todo si no se hubiera dejado lefar la carita.
Como buen niño, se puso de rodillas, abrió la boca y sacó la lengua mientras Malik se la cascaba encima de su jeta y le dirigía la frente hacia arriba con la mano para regarle bien. El primer par de chorrazos salió mal dirigido, cayendo sobre el pecho y el hombro de Chris. El siguiente cayó en su lengua. Chris cerró la boca para saborearlo y le pareció que sabía delicioso. Tragó y abrió la boca de nuevo para pillar más lefa, esta vez un acumulado grumoso que se apelmazaba en la raja del cipote de Malik. Se lo chupó y se lo comió todo de su repartidor preferido. Malik le preguntó si ahora podía seguir trabajando tranquilo. Por toda respuesta, Chris le guiñó un ojo y le lanzó un besito con la leche empapándole todos los morros.









