El Dr. Viktor Rom examina el culazo del guapísimo Koki Castillo haciendo que se corra sin manos y se lo folla a pelo en la consulta | Men At Play
Dr. Rom Examines Koki
Cuando chicos tan jodidamente guapos como Koki Castillo entraban a su consulta, el Dr. Viktor Rom daba gracias al señor. A este no podía dejar de mirarle a la cara, tan atractiva, con esos ojos de cachorrito, sus facciones, su bonita sonrisa y una barba bien cuidada. Bombero tenía que ser, lo que dio una idea a Viktor del cuerpazo desnudo que se ocultaría bajo ese traje. Ya se le empezó a poner durita cuando le colocó el tensiómetro y lo tuvo más cerca que nunca. El chico imponía la hostia. La mirada se iba a sus ojos y de estos a sus labios, entrando unas ganas irresistibles de besarlo.
Entraran con el problema que entraran esa clase de hombres en su consulta, el doctor ya se las apañaba para hacer que siempre acabaran desnudos, al menos de cintura para abajo. No le llamaban el doctor experto en exploración anal porque sí. Le hizo bajarse los pantalones a Koki que, resignado, dio la espalda al doctor y se inclinó sobre la camilla, dejando vía libre para que Viktor le explorase el recto metiendo sus dedos enguantados en su culazo precioso y peludete.
Qué clase de remedio era ese que le estaba quitando todos los males con los que entró por la puerta. Los dedos del doctor cada vez iban más rápidos dentro de su ano y cada vez le daba más gusto. No vio la sonrisa de granuja de Viktor mientras se lo hacía, consciente de que le estaba gustando. Koki ya estaba empalmado y cuanto más gusto le daba, más mojado se le quedaba el capullo con el precum. Era increíble lo que una buena exploración anal podía conseguir en un hombre, llegar al éxtasis y correrse sin ni siquiera tocársela.
Ahora que ya lo tenía encedidito, Viktor cogió esas nalgas entre sus manos, las separó y le siguió explorando el ojete con la lengua. Al parar, Viktor dejó que Koki le viera la verga, o mejor, el vergón, porque menuda polla grande y gorda. Que decidiera por él mismo qué hacer con aquello. Viktor tomó asiento y Koki se coló entre sus piernas devorándole el trabuco. Menuda mamada con esa cara guapa subiendo y bajando delante de él, jalando su pedazo de polla que a duras penas le cabía en la boca.
Se lo llevó de nuevo a la camilla para darle por culo como se merecía. Estaba tan bueno y era tan atractivo que no le quedó otra que follarle duro y a pelo. El tio se giró, le levantó una pierna y pudo ver su larga minga colgando, meciéndose con la follada. Koki estaba de pan y moja el cabrón, no se podía ser más guapo. Le pegó una buena reventada hasta quedarse ciego corriéndose en toda la raja.









