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Jake Preston, Kane Fox y Caleb Manning se follan sin condones y se hacen un viajecito en tren | MEN

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La relación como tutor y alumno entre Kane Fox y Jake Preston había llegado a un punto límite dentro de lo medianamente aceptable, porque, ¿qué padres aceptarían pagar a un tutor personal a su hijo para que se lo follara cada tarde? Jake sólo pensaba en el sexo, su profesor le había hecho tilín desde el primer día que entró por la puerta de su casa y desde entonces, cuando Kane le preguntaba qué quería estudiar hoy, sabía cuál iba a ser su respuesta, agarrarle el paquete y pedirle rabo, eso era lo que quería estudiar el muy granuja.

La voluntad de Kane se mermaba cuando le tenía cerca. Todos los días llegaba de casa pensando que ese sería el último día, que le metería en vereda, pero luego estaba esa carita guapa, su niño rubito con esos ojazos, esa mirada de vicioso que ponía, de malote cuando le sacaba la polla por la bragueta y se sorprendía al ver lo larga que era, el vicio con el que la pajeaba, deseándola entera.

Tenía buena mano el chaval y le daba mucho gustito. La putada era que desde hacía unas semanas, su novio Caleb Manning se había mudado a casa de Jake, así que no paraba de interrumpirles. Así fue hasta que un día el novio también se interesó por Kane y le descubrió lamiéndole los pies por debajo de la mesa. Y es que en esa casa, el lugar más gay del barrio, había una regla: quitarse los zapatos antes de entrar. Estaba escrita por algo.

En esta situación, Kane, que ya había perdido la poca fuerza de voluntad que le quedaba y había empezado a admitir que gustaba a los chicos, tuvo que repartirse entre uno y otro. En la mesa de estudios se dedicaba a Jake y en los descansos a Caleb. El novio era muy pero que muy diferente a Jake. Mientras que Jake era pura sensualidad y jugaba al morbo, Caleb iba más a saco. De hecho Jake ni siquiera le había chupado la polla todavía, mientras que Caleb se lo llevaba a la habitación, le empujaba sobre la cama, se metía entre sus piernas y se la mamaba a tocateja.

Huevos, polla, mamada a mano y boca sin dejarse nada, Caleb estaba hecho un bicharraco de los buenos. Kane también había aprendido a hacer las cosas rápido con él, puesto que diez o quince minutos n daban para mucho más, pero lo suficiente como para quitarse la ropa, desnudar también a Caleb, ponerlo a cuatro patas sobre la cama y comerle ese culo grandote y redondo que tan cachondo le ponía. Le gustaba dejarle los calzones bajados por los muslitos, lo hacía todo más sensual y guarro.

Por supuesto, como no podía ser de otra manera, estando con Caleb también había interrupciones. Jake no podía olvidarse de que estaba en la misma casa con los dos. Lo que le jodía es que justo a punto de meterla, les molestaran. Y eso hacía que a veces la situación se diera la vuelta de una forma que Jake pensaba si el universo estaba en su contra o si se trataba a de alguna broma del destino.

Dejaba a Jake caliente en la mesa, hacía lo mismo con Caleb en su habitación y cuando Jake descubría a su novio desnudo en la cama, acababan los dos follando y Kane escondido detrás de la cama. No estaba ni tan mal de todas formas, porque ver a Jake desnudo era un espectáculo. El chaval, además de ser muy guapo y despertar una ternura insana, tenía un cuerpecito atlético. Follaba como los ángeles.

Para su constitución, tenía una polla más grande y larga de lo que se esperaba de él, más, mucho más grande que la media de sus compañeros de clase. Su culito era precioso y verlo empotrar una y otra vez era una delicia para la vista, tanto como mirar su carita guapa, ruborizada por el placer de follar y ese flequillo de pelazos rubios que se le iba empapando con el sudor de la frente.

No es que eso ocurriera siempre, pero sí a menudo. Kane se quedó las primeras veces cascándosela, esperando que a Jake terminara para después recoger su semilla, que era una cerdada que le encantaba, meterla por el agujero que otro tio ha llenado antes de leche y verla rebosar, la lefa de otro tio sobre su polla lubricándola bien. Con el tiempo, no le quedó otra que descubrirse y descubrirles a los dos. Pasó de esconderse tras la cama a montarse en trenecito poniéndose detrás de Jake y darle por culo mientras este a su vez se follaba a su novio.

Esos trenecitos de placer eran una puta locura. Jake no paraba de follar, por lo que cuando empujaba hacia adelante, sentía el apretón del culazo de su novio y cuando retrocedía, se empalaba en la polla larga de su tutor personal. Pasar de tener la mano sobre su polla haciéndole una paja a estar dentro de él, fue algo inolvidable para Kane. Poder tenerle tan cerca, comerle la oreja, darle mimitos, mirar hacia abajo y ver su culo respingón y suave tragando polla.

Menudas clavadas, con las pollas desnudas bien apretadas en los agujeros, deslizádose toda duras y grandes dentro de ellos una y otra vez, a punto de nieve. Cuando no estaban en la estación haciendo esa guarrada, hacían otras que les molaban igual. En concreto a Kane le ponía tierno cuando Jake se subía a la cama, se ponía en cuclillas haciendo una sentadilla sobre la cara de su novio y le daba de comer rabo, porque eso le permitía ver, desde la posición en la que estaba destrozando el trasero al noviete, su culazo y sus pelotas y su rabo entre las piernas.

Solía inclinarse para sumergir los morros en esa raja tan guapa, así que a menudo entre Caleb y él le hacían al chaval una limpieza profunda por delante y por detrás. Ese mismo día en que ocurrió todo, sin dejar pasar la oportunidad, Kane ofreció su culo a Jake. Fue impresionante sentir el empuje de ese pollón tan grande y largo que tenía y lo mejor es que sabía usarlo muy bien a su favor.

Caleb, lejos de sentir envidia, se viciaba sentado al borde de la cama no sólo mirando la penetración de cerca, sino usando la lengua para chupar toda la zona de contacto, desde el pene de Kane que estaba todo duro y a punto de reventar empujando el borde del colchón, pasando de sus pelotas a las de Jake. Menuda viciada tenía el colega, que a veces cogía el miembro de Kane, lo masturbaba y acercaba la cara lo suficiente como para sentir sobre su cara el azote de Jake follándoselo, las pelotazas rozándole el pelo, la frente, la nariz.

Los tres se lo pasaban en grande en la habitación y a cerdos no les ganaba nadie. Después de la comidita, Caleb se levantaba, se pajeaba la polla y soltaba los tiros de leche en toda la zona que previamente había chupado. Dejaba el culo, el interior de los muslos y las pelotas de Kane llenas de leche y luego bajaba a relamerlo mientras observaba lo bien que había apuntado, pues parte de los lefazos habían ido directos al agujero y eso le servía a Jake como lubricante para follárselo mejor.

Kane se pajeaba la polla con Jake todavía dentro de él, soltando la lefa como si fuera leche sacaba a la fuerza de la ubre de una vaca. Caleb también estaba ahí para chuparle el pito recién corrido y alimentarse de las sobras. Luego Jake salía de su interior y se la pelaba manteniendo cierta distancia, observando la pedazo de guarrada que había cometido su novio, una vez más. Soltaba toda la descarga en la espalda y el culo de su profe y otra vez Caleb, cerdo donde los hubiera, sacando la lengua y lamiéndola toda calentita y recién ordeñada. Lo que les gustaba estudiar anatomía a esos cabrones y experimentar con ella.

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