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Andre Donovan se folla a pelo a Pietro Duarte y Pol Prince en la noche de Torremolinos | Falcon Studios

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La noche cayó sobre Torremolinos y a lo lejos un edificio iluminó sus estancias con los colores de la bandera arco iris. Pietro Duarte y Pol Prince esperaban impacientes en la puerta de la habitación 212 a que se presentara su cita. Nada más verle en la app, le dieron un sí rotundo a ese chulazo de piel morena. El nerviosismo de los dos se incrementó a medida que escuchaban sus pisadas subiendo las escaleras, acercándose por el pasillo en penumbra.

Cuando lo tuvieron delante se les cayó la baba. En persona Andre Donovan estaba más buenorro todavía. Blazos largos, torso atlético. Le colaron a hustadillas en la habitación, le tumbaron en la cama y le dieron mimitos. Pietro estaba esa noche especialmente cariñoso. Se sentó encima de la pierna de ese machote. Estaba completamente desnudo, así que le regaló las caricias de su suave y precioso culazo redondito, de sus pelotas y del rabo que le colgaba entre las piernas.

Como si ya intuyera lo que Andre tenía colgando, Pol fue más directo todavía, echando mano a la entrepierna del invitado de honor, sacándole la minga por el lateral y descubriendo que sus intuiciones eran del todo ciertas. Se llenó la mano con un rabo larguísimo que ya estaba casi completamente duro, se lo enderezó, se inclinó y abrió bien la boca para empezar a chupárselo.

En apenas unos segundos, esos dos capullos le habían revolucionado. Uno no paraba de magrearle la polla a dos manos y con la boca y el otro no podía estar más caliente, rebozando primero su culo por el muslo y luego poniéndose a cuatro patas, dándole la espalda para que metiera los morros en el interior de su raja. Si querían un negrazo muy bien dotado y caliente, ahí lo tenían.

Se quedaron un rato de rodillas explorando sus cuerpos, el tacto de sus pollas, el contacto de sus besos. Contacto visual, se molaban y se comían los morros con unas ganas desmedidas. La longitud del pollón de Andre destacaba por ahí abajo y no le faltaba mano que se lo masturbara en todo momento. Los chicos estaba encantados con su tamaño, con su virilidad y se contoneaban como gatitos en celo deseando tener esa pedazo de polla en el interior de sus cuerpos.

Ahora tenía que elegir el primer culo al que pincharía y no se lo iban a poner fácil. Pol se tumbó bocabajo en la cama, Pietro se puso encima de su colega y dejaron a Andre la dura decisión, con esos dos culitos preciosos contoneándose delante de su cara formando una pila de puro amor. El despampanante, redondito y musculoso de Pietro o el culazo de futbolista tan morboso de Pol. Andre hubiera deseado en ese momento tener dos pollas para no tener que elegir.

Menudo festín se pegó. La picha de Pol, bien larga, se le puso durísima y se le escapó de entre las piernas. Andre se la cogió dulcemente con la mano y se la chupó, tiró hacia arriba, le comió los huevos, luego la raja del culo y siguió subiendo para lamerle los cojones a Pietro y acabar colando los morros entre sus cachas. Si ya daba gusto hacerle la triple comida a un tio, cuanto más a dos que se te ponçian así de tiernos.

Les colocó a cuatro patas uno al lado del otro y al final se decantó por el que tenía más cerca. Pol fue el afortunado que probaría primero su figa. No le hicieron falta manos para conducirla hacia su ano. Primero le dio un repasito rebozando su pene en la raja de su culo y luego se la metió a pelo. Entró super ajustada y a Pol le temblaron un momento las piernas al sentirla tan grande abriéndole el ojete.

Pietro permanecía atento, mirando todo lo que sucedía a su lado y cómo ocurría. Se fijó en la spiernas peluditas de su compi, en su culo blanquito penetrado por ese pollón, en los gestos de su cara, una mezcla de dolor y vicio tremendos. Llegó su turno. Su culazo era una bomba pajeadora. Sintió el roce de la polla de Andre sobre sus nalgas, caliente, dura y enorme.

Igual que había hecho con Pol, se la metió a pelo y sin manos, toda dura y vigorosa. Pietro acalló sus gemidos de placer comiéndole la polla a Pol. Dolía un poquito, sobre tod al principio, pero según le iba enculando, ese dolor se convertía en atracción y, teniendo una polla grande a la que agarrarse, todo fue mucho mejor. Pol estaba dotadísimo y habría sido una pena haber acabado ese encuentro sin cabalgarle el rabaco, así que Pietro se montó encima y se lo pajeó con el culo saltando encima.

La intención de Pietro era teneros a los dos tumbados en la cama, con las pollas erectas, saltando de una a otra, pero Andre se le escapó. Parecía que el tio estana gozándolo pajeándose y mirando cómo follaban los dos, escucharon sus gemidos, giraron la cabeza y le vieron correrse encima. Un rastro de leche fulminando su vientre morenito.

Ambos se inclinaron para lamerle la lefa. Con el nuevo saborcito en la boca, siguieron follando. Pietro dio mla espalda a Pol y continuó cabalgándose su polla. Se agarró el manubrio y soltó una buena bocanada de leche que le dejó le interior del muslo izquierdo lleno de caldo. Pol se cascó un pajote. Con la mano libre que tenía, empujó hacia abajo la cabeza de Pietro cuando estuvo a punto de correrse. Le decoró todos los morros con su esperma y los tres se sumergieron en un morreo vicioso, relamiendo y disfrutando de la corrida. Besitos blancos, deliciosos y suaves.

Pietro y Pol se quedaron amándose en la habitación. Les gustaba quedarse desnudos, sin pasar por la ducha después de haber follado, quedarse dormidos con las bocas con regusto a semen y sus cuerpos sucios y sudados. André se fue al spa. Apenas habían transcurrido cinco minutos desde que se había corrido encima. Un chico guapo apareció y por su mirada pudo notar que le gustaba mirarle la cola colgando entre las piernas. De hecho llegó a meterse en la piscina, entre sus muslos, le cogió el pene y justo cuando se lo iba a meter en la boca, el tio se hizo el interesante y se largó contoneando su hermoso culo. La noche se aventuraba salvaje en Torremolinos.

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