Gustavo Cruz se folla el culito de Randy Junior sin condón con su gigantesco rabaco y le mete una acojonante ducha de lefa en toda la cara | Fucker Mate

Hung and beautiful

Le encantaban sus besos, el roce de su tibia y grande nariz  sobre la suya más achatada y pequeña, la cara de machote empotrador que tenía y lo bien que lo estaba cuidando. Randy Junior se sentía completamente embriagado por Gustavo Cruz y tenía una cosa bien clara: necesitaba entregarse entero a ese hombre. Gustavo le cogió una mano, la posó sobre el bulto que se había formado bajo sus pantalones y, mientras le miraba fijamente con ojos de auténtico deseo y apretaba los labios, le ayudó a frotar la enorme polla que había debajo, como diciéndole «tengo todo esto para ti«.

La quería ya. No sabía si le iba a caber toda dentro de su boquita, pero Gustavo ayudó al chavalín humedeciéndole los labios. Gustavo ya tenía la parte superior de los vaqueros abierta en solapas con el botón desabrochado. Randy solo tuvo que tirar un poquito hacia abajo de la goma de los calzones y un gigantesco y gordo pollón asomó por encima. Le devoró toda la polla amasándola entre sus jugosos y bonitos labios.

Era incluso más grande de lo que esperaba, un pedazo de falo de un tamaño descomunal que creció aún más en su boca, alcanzando un grosor apabullante y poniendose bien dura. Esa pollaza acababa de convertirse oficialmente en su juguete favorito y él estaba como un perrete disfrutando. Se quitó los pantalones para ponerse cómodo, mostrando su culito a Gustavo y la erección que se le acababa de formar.

Mientras Randy se despojaba de su ropa, Gustavo se bajó un poco más los pantalones hasta los tobillos y se bajó la goma de los calzones hacia abajo, haciendo que sus cojones se quedaran al aire y bien marcados. Randy se puso de rodillas en el sofá inclinándose hacia Gus, le cogió el rabo y se lo masturbó a mamadas dejándolo bien enjuagado con sus babas, sacándolo de su boca y dándose pollazos en la cara, ayudado por Gus a tragar bien a fondo.

Nadie más que él quería a toda costa meterse esa figa enorme hasta el fondo de la garganta. Se la chupó en varias posturas para ver si lo conseguía, pero siempre se quedaba a un tercio de la gloria, la cara roja y unas buenas arcadas. Ese tiarrón tenía un pito enorme y le parecía que cada vez era más y más grande. Tener dentro de la boca un rabo que le obligaba a abrirla de par en par era una fantasía.

Vios cómo Gustavo se desnudaba por completo. Mientras se sacaba los vaqueros ceñidos por las piernas, se fijó en la forma en la que le rebotaba el pollón entre las piernas, brillante con su saliva encima. Esperó pacientemente hasta que Gus se levantó y con un movimiento de la mano derecha le ordenó acercarse de rodillas para chuparle la polla. Le puso la manita por debajo de la mandíbula para que le mirara a los ojos, le estampó el rabo durísimo en la boca un par de veces y se la metió dentro.

Le iba a enseñar a tragar, a superar su récord. Mantuvo una mano debajo de su mandíbula, la otra la puso en el cogote, le agarró la cabeza como un balón prisionero y le folló la carita, haciendo oídos sordos, pero disfrutando a la vez de esos sonidos guturales que salían de su garganta cuando la polla se metía a la fuerza por ella. Seguramente por la postura y porque la polla era curvadita hacia abajo como una enorme banana a favor de su garganta, le entró más pedazo que antes.

Antes de follarle el culo, le folló a boca. Esa polla estaba hecha para disfrutar largo y tendido de una buena mamada. Randy se sentó en el sofá, dejó caer la cabeza hacia atrás en el respaldo. Gustavo se puso de pie, la cabeza de Randy entre sus piernas. Una sentadilla, el falo hacia abajo y folladita de boca. Que el chaval disfrutara de unas buenas vistas, con todo el pollón, sus pelotas y su culo ahí arriba. Un auténtico festín.

En la misma postura, pero haciendo un giro de ciento ochenta grados, Gustavo le hizo un gag the fag. Le lengua de Randy chupaba la base del rabo y se obligaba a sí mismo con eso a dejar espacio dentro de su boca para que entrara toda entera. Gus le agarró por los brazos, impaciente, se los amarró al respaldo para que no se pudiera mover y se la folló, le rebozó toda la verga chupada por su bonita y linda cara. Ese chavalito le estaba encabronando y le iba a dar pero bien.

Valiente, yendo a por todas, Randy eligió la mejor postura para atacar ese pedazo de rabo de una vez por todas, esta vez con su culito. Gus estaba sentado en el sofá, con el pene erecto hacia arriba bien tieso, él hizo una sentadilla sobre sus piernas, le agarró el rabo para conducirlo a la entrada y al notar el enorme cipote acoplándose a su agujero, casi se venció del puto gusto.

Y era sólo el principio. Todavía le quedaban veintidós centímetros de rabo duro y enorme por el camino. Al segundo intento le flaquearon las piernas y eso hizo que por error o por suerte, dejara caer el peso de su cuerpo y el rabo se introdujera por su ano. Al sentir algo tan gigantesco y duro invadiéndole por dentro, Randy se desplomó sobre el cuerpazo de Gus soltando un reverencial gemido de gusto, aplastando su rabo y sus pelotas sobre los abdominales de ese macho.

Randy echó una mano hacia atrás, tocó huevos y polla dura, la entrada de su apretado culito. No podía creer que tuviera algo tan grande dentro. Era demencial y lo mejor es que al hacerlo se dio cuenta de que apenas le había entrado un tercio de la polla, que todavía quedaba diversión. Los dos ayudaron a que le entrara entera, Gus abriendo y cerrando las nalgas de su apetitoso culito con las manos, Randy agarrándole de los huevos y empujando hacia abajo.

Entró, entró entera y apredió a disfrutarla. Se abrazó a la cabeza de ese macho empotrador. Le encantó sentir que se entregaba a otro hombre, dar permiso para que le hiciera lo que le viniese en gana. Gus también estaba disfrutando. No dejaba de mirar a la cara bonita de su chavalote y luego abajo, donde podía ver cómo el pito duro y grande de Randy y sus grandes cojonazos se hacían tortilla sobre su vientre dándole calorcito y una buena dósis de placer.

Haciendo el avioncito sobre la polla y sin sacársela del culo, Randy se dio la vuelta y poco a poco se fue tumbando sobre el torso de Gus dejando que fuera este el qjue atacara con culeadas desde abajo y se lo follara a pelo. Acabaron haciendo la cucharita, bien juntitos, abrazados y unidos. Randy estaba en el paraíso. Podía sentir la mirada atractiva y viciosa de Gustavo sobre su nuca. Le puso una mano en el muslo para sentir la fuerza con la que le empotraba por detrás. Ese cabrón era pura energía.

Quería verlo todo enterito cuando se corriera y no había para ello mejor postura que la del misionero dejándose taladrar desde arriba. Se tumbó bocarriba con la espalda en el suelo, el culete apoyado al borde del asiento del sofá. Gus hizo una sentadilla y le taladró con su estaca una y otra vez. De esta forma Randy podía ver su cuerpazo, su cara, su largo, gordo y enorme pollón atravesando sus entrañas.

La paja que se cascó fue minina. Mirándole a los ojos, se venció de gusto y la leche empezó a salir de su polla mojando su cuerpo y deslizándose como lava por la ladera entre sus pectorales. Gustavo salió del interior de su culo y se la empezó a menear. Diligentemente, Randy cerró los ojos, abrió la boca y sacó la lengua. Recibió la mejor ducha de esperma que había recibido en su puta vida. La leche salía a punta pala del pollón regándole la cara entera.

Pelo, frente, dejas, ojos, nariz, bigote, boca, cuello. Nada escapó a la ira de ese fusilador nato que dejó a su paso un rastro de casquillos de lefotes. Nunca un hombre se había corrido de esa manera sobre él, dejándole tan sucio. No podía ni abrir los ojos, pues sentía la sustancia pegajosa haciendo presión sobre sus pestañas. Gus si pudo verle enterito de arriba a abajo, con toda la carita y el cuerpo duchados con su esperma.

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@ fotos por Oscar Mishima

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