Torsten Ullman enseña a Alan Mosca a comer rabos y se lo folla sin condón fostiándole el ojete con seis potentes trallazos de lefa | Bel Ami Online

Estar en África con tantos tios buenos había sacado el lado salvaje de Torsten Ullman y su compañero de piso Alan Mosca intentó que le contara todas sus aventuras, sobre todo aquellas relacionadas con lo que más les gustaba a los dos, el sexo. Además de compañeros, se habían saltado la amistad para llegar a la cama y Alan le confesó que todavía necesitaba práctica con las mamadas. No tenía nada que temer, Torsten iba a enseñarle cómo chupaba él las pollas.

Primero humedecer los labios, algo que se podía hacer con un buen morreo, luego magrear el paquete del chico al que se la vas a comer hasta que empieza a estar durita o morcillona y por último darle a la lengua y a los labios para proporcionarle mucho amor. Alan no dejaba de mirar a sus bajos con los ojitos y lo gozó cuando Torsten le hizo algo que nunca le había hecho, tragarse su pirula hasta los huevos. Ver desaparecer su rabo en el interior de la boca y notarlo apretadito forzando su garganta hasta le hizo retraer el culete.

Torsten se levantó, se desabrochó el botón de los pantalones, el pollón le salió tieso y rebotando y dejó que Alan le demostrara lo que acababa de aprender. El cipotón de Torsten en plena faena era tan grande y gordo que ya llenaba cualquier boquita, pero Alan se esforzó por tragar algún centímetro más. Por supuesto ni de lejos consiguió devolverle la mamada hasta los huevos, ya que tragarse ese cipote hubiera requerido una garganta más ancha que la suya, pero lo hizo lo mejor que supo, dando su toque personal con la lengüita, comiéndole las bolas y echándole miraditas que, con la cara tan guapa que tenía, conseguía mantener la picha de cualquier tio en todo lo alto.

Se pajearon junto de pie, polla sobre polla e hicieron un sesenta y nueve antes de que Alan decidiera sentarse en las piernas de Torsten y dejar que su culo se tragara lo que su boca no había podido. El cipote una vez más era la parte más difícil, como un puto abrelatas, pero una vez lo metió dentro de su agujero el resto del rabo pasó de lujo. Y qué largo lo tenía.

Sentirlo tan profundo hizo que Alan trempara aún más y se le pusiera durísima. Ni siquiera se la agarró, dejó que Torsten gozara de las vistas de su pollote zarandeándose empinado de lado a lado. Alan se tumbó de lado en el sofá, levantó una pierna y Torsten se tumbó detrás de él protegiéndolo con su cuerpo y con su rabo. Las culeadas que le metía eran de largo recorrido, tan largas como su polla.

Acabó poniendo el culazo de Alan en el reposabrazos del sofá para castigarlo a pollazos. Después de un rato follándoselo sin condón, sacó la polla lentamente para observar el pedazo agujero que le había hecho. Un agujero que Alan no cerró, receptivo para seguir recibiendo amor. Mirando los ojazos claros, el pelito rubio y el cuerpazo de Torsten en acción dándole duro, Alan se agarró la picha y no dejó de meneársela hasta que se ensució el torso con unos buenos charcos de lefa.

Torsten bajó a chuparle la minga cuando aún estaba rezumando leche por su cipote. Alan se esparció toda la corrida con la mano por todo su cuerpo como si fuera crema y puso su culo jamonero de lado para que Torsten pudiera dar sus últimas estocadas. Sacó la polla del culo, se la pajeó mientras Alan le miraba con una sonrisa en la cara que le ponía ciego, mientras se acariciaba una nalga, con su precioso ojete ahí abierto. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis potentes lefazos directos a su agujero.Mientas todavía estaba dura, hundió su miembro una última vez por ese hueco encharcado de semen.

VER A TORSTEN Y ALAN EN BELAMIONLINE.COM

VER A TORSTEN Y ALAN EN BELAMIONLINE.COM

Mostrar más
Botón volver arriba