Tendencia

Kaleb Stryker se deja follar el culo a pelo por el super daddy Dale Savage en el campo de golf | MEN

The Caddy And The Daddy

Por el campo de golf a menudo solían pasearse los típicos pijitos hijos de millonarios, vestidos con sus chinos y polos de la marca del cocodrilo, aparentando que sabían darle a la bola cuando en realidad ni sabían meterla y se pasaban el resto de la tarde bebiendo cervezas en locales reservados para gente pija como ellos hablando de cosas que no merecían la pena.

Kaleb Stryker les olía a la legua, por eso, a pesar de tener la misma edad que ellos, prefería fijarse en tios maduritos que realmente tuvieran algo que enseñarle. Kaleb era un buen partido para cualquiera de ellos. Jovencito, guaperas, con unos ojazos verdes que quitaban el hipo, pelazo moreno y, aunque delgadito, tenía un cuerpazo atlético admirable y musculoso.

Se hizo amigo y fue el caddy particular de Dale Savage durante muchas semanas, hasta que el hombre se decidió a enseñarle a golpear la bola con el palo. Fue ahí donde ocurrió todo. Dale estaba detrás de él, muy pegado, tanto que podía notar el bulto de su polla. El daddy le abrazó por detrás y puso sus manos fuertes sobre las suyas enseñándole a agarrar el palo, pero poco a poco las manos de Dale fueron desplazándose por sus muslos y su entrepierna para tocar el palo que más le interesaba. Además, cuando le apretó el paquete, se puso a gemirle de gusto en la oreja.

Para nada se sintió en manos de un asalta cunas, más bien le encantó ser deseable para un tio de su edad. Se dio la vuelta, le tocó los pectorales por encima del polo. Los tenía duros como una roca, tan duros como el pito, que ya se le marcaba bien en los pantalones. Fueron hacia el garaje de los carritos, donde a esa hora no había ni el tato, se sentaron en uno y se magrearon un poco más fuera de miradas que pudieran desaprobar ese encuentro entre un chaval y un hombre que le sacaba casi treinta años.

No había edad para el sexo y es algo que Kaleb aprendió bien cuando Dale se quitó los pantalones y se echó hacia atrás esperando que ese guaperas le chupara el rabo. El gemido que soltó cuando la boca de Kaleb empezó a masturbarle la pija le salió de muy adentro. El daddy no la tenía demasiado larga, de tamaño medio y tipo lapicero, pero lo bastante gorda como para rellenarle la boca. Mientras se la chupaba, le miraba de reojo y dejaba que el cipote desplazara sus mofletes hacia afuera.

Se puso a cuatro patas sobre el carrito, totalmente desnudo, dejando a la vista de Dale su precioso, delicado, suave y blanquito culazo y todas las bondades colgándole entre las piernas. Le azotó fuerte en una nalga hasta dejársela roja con la marca de la mano encima. Si había sino un niño malo, Kaleb no sabía bien cuándo, pero ese jueguecito del papi con su hijo siendo castigado le puso cachondón.

Dale le cogió por las nalgas y lo empujó hacia adelante y hacia atrás, con la punta de la lengua preparada para clavársela por el ojete cuando el culazo rebotaba en su cara. No fue lo único que rebotó. Kaleb estaba tan bien dotado que sus pelotas impactaban en la barbilla del daddy y su picha en el cuello cada vez que le campaneaban sus atributos entre las piernas.

Después de trabajarle el culo, se lo folló sin condón. El tio daba duro y tenía la polla fuerte como un roble. Chavalitos tan guapos como él le daban la vida y no necesitaba de ninguna pastilla para que se le levantara. Kaleb le regaló una culeada meneando el trasero, con su polla entera dentro de él. Dale se sentó de nuevo en el carrito y Kaleb sobre sus piernas dispuesto a cabalgarle.

Lo hizo de lado, saltando, dejando que el daddy viera la pedazo chorra que tenía rebotando sobre sus muslos y sus huevos, joven, larguísima, perfecta, llena de energía. Ocupó los dos asientos tumbándose bocarriba y Dale siguió penetrándole hasta que Kaleb no aguantó más. Pensó que el daddy se correría antes que él, pero al final tuvo más aguante. En el momento de correrse, Kaleb inclinó la polla hacia adelante y le salieron unos buenos chorrazos de lefa caldosa que le dejaron mojado todo su escultural cuerpecito. Al verlo, Dale se puso tierno, le sacó la polla del culo y se la meneó hasta correrse en los cojones del chaval.

VER THE CADDY AND THE DADDY EN MEN.COM

VER THE CADDY AND THE DADDY EN MEN.COM

Mostrar más
Botón volver arriba