Gonzo se folla sin condón a un chaval hambriento de rabo argentino | Latin Leche

Si un chico quería probar rabo argentino, Gonzo siempre estaba preparado para donar su polla a la causa. Estaba tumbado en la cama, dejando que el cámara hiciera de celestino, si bien no tuvo que insistir mucho al chico, que ya se había enamorado rápidamente de la carita guapa y el cuerpazo atlético, algo peludete, de Gonzo.

La cara le encantaba, su cuerpo le encantaba y ahora estaba a punto de descubrir su pija. Gonzo ayudó al chaval a quitarse sus propios pantalones. La tenía dormidita, cargando hacia la izquierda, descansando en su cadera, todavía encapuchada y acompañana de un par de huevazos impresionantemente grandes. El chico se la cogió con la mano, se la despellejó hacia abajo, le descubrió el cipote encerrado y se la zampó.

Estaba blandita. Comenzó a amasarla bien entre los labios, como si fuera un panadero, dejando que la masa se fogase a fuego lento para conseguir una barra de pan firme y dura. Después de unas cuantas caladas, se la sacó de la boca y la observó de cerca. Empezaba a coger forma y cada vez estaba más firma y dura, con el cipote rojo de placer. Miró a Gonzo para conseguir su aprobación y él le animó a seguir chupando.

La ayuda del cámara vino de lujo para ayudar a Gonzo a desvestir a esa putita. Tenía un cuerpazo. Entre los dos le dejaron desnudito con los cojones y la picha colgando. El chaval gateó de rodillas en la cama metiéndose entre las piernas de Gonzo y le siguió comiendo el rabo. Ahora que la tenía más crecidita, le costaba más tragar, pero no cedió ni un puto centímetro y se la comió entera, aplastando los huevacos de Gonzo con la barbilla, con toda su gorda polla dentro de la boca.

Gonzo se levantó y ahora fue él quien puso entre sus piernas a ese chaval, a su culazo con las piernas ligeramente abiertas. Se la metió sin condón cascándose los huevos en su pandero y se lo folló a traición. El cazador iba guiando parte de sus movimientos. Quería ver a ese tio bien follado a pelo, que cumpliera su fantasía de hacérselo con un tio argentino guaperas y pollón.

Ordenó a Gonzo tumbarse en la cama y al chico a saltar sobre sus piernas, empalado en su polla. Aquí es donde descubrió que el chaval estaba muy bien dotado, demasiado. Gonzo, al que también le molaba mucho chupar buenos rabos, le devolvió la mamada, tomando un respiro antes de seguir trajinándoselo. Se lo folló en plan machote y cuando le dijo que se iba a correr, le dio más duro, hasta que el tio se brindó una lefada sacándose los chorrazos blancos por la polla.

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