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Rafael Alencar destroza a pelo el culazo tragón de Tanner Thomas | Lucas Entertainment

Tearing Up Some Ass

Cuatro veteranos del porno se follan culitos de jóvenes con muy buena trayectoria. Tanner Thomas no veía el momento de estar frente a uno de sus grandes ídolos y cuando lo hizo, cuando su cuerpo estaba entre los brazos de ese macho, cuando pudo tocarle en vivo y en directo los pectorales, cuando vio el pedazo de rabo que se dibujaba por encima de sus pantalones al quitarse la camiseta, flipó en colores.

Se deshizo en gemidos de placer cuando Rafael Alencar fue besándole el torso de arriba a abajo. Debería haber sido al revés, pero el que acabó primero de rodillas en el muelle fue él. Por suerte, Tanner tenía una más que larga polla para ofrecerle. A pesar de los nervios, había empalmado sin problemas. Como para no hacerlo. Rafa dio buena cuenta del rabo de ese guaperas, fijándose también en las buenas pelotas que le colgaban entre las piernas mientras chupaba. Tenía una buena dote el colega.

Pero no mejor que la suya, eso lo sabían los dos. Tanner, que aprendía rápido de las cosas que le gustaban, hizo lo mismo que Rafa. Besó todo su cuerpo serrano de arriba a abajo y le quitó los pantalones. Descubrió que su estrella llevaba unos gayumbos blancos de Calvin Klein bien ajustados y que el rabaco, a pesar de estar cargando hacia la derecha empalmado, estaba a punto de salirse por encima de la goma.

Tiró de ella hacia abajo y comprobó que esa polla era como la que había visto en los cuentos. Salió disparadita hacia su cuello, sintió el toque experto del cipote raspándole la barbilla. Era larguísima. Le encantó poder ver de primera mano su forma cilíndricamente perfecta, su tez morenita, la forma en la que el pellejo recubría el cipote sin llegar a ponerle la capucha del todo, quedándose pegadito a él con su lubricante natural. Un apetito voraz se despertó dentro de él.

Sacó la lengua y la metió dentro de ese pellejo antes de ponerse a tragar rabo como un cabrón. Qué guapa era y qué rica estaba. La de tios que se habrían puesto delante de él así de rodillas. La de tios que habrían mamado ese pollón tan grande. Era un puto monumento que se veía en la obligación de meterse por la garganta. Le pajeó el rabo mientras se la chupaba y le cogió de las pelotas, donde se estaba creando ya ese néctar del chico de oro.

Allí al aire libre en el muelle, no había cama, pero a Rafa no le hacía falta una para conseguir meter un gag the fag a ese mamoncete. Subió una pierna al banco, colocó estratégicamente la cabeza de Tanner entre sus piernas y le folló la jeta ahogándole con la polla, haciendo que al chaval le salieran espumarajos de saliva por la boca, cayendo por su barbilla. Tanner soltó unas buenas arcadas, pero después se acostumbró y él mismo metió más la cabeza entre las piernas de Rafa y tragó más de la cuenta, sobándole los pringados cojones y dejándose penetrar por la verga.

No podía creer lo que estaba a punto de pasar, pero era real. Se puso de rodillas en el banco dándole la espalda. Cogió un poco de lubricante que llevaba a mano y alargó el brazo hasta atrapar la polla de Rafa con la mano. Joder, era enorme. Sonrió de gusto. Intentó conducir el trabuco hacia el interior de su culo, pero Rafa le retiró la mano para enseñarle quién iba a llevar el mando a partir de ese momento.

Le metió un par de tientos, culeando y penetrándole con el cipote. Después de eso, dejó el primer tercio del rabo dentro de su culo y tiró hacia adentro. Se lo folló sin condón con su gorda maza y en cuanto le dejó un buen hueco abierto, le hizo la misma jugada que cuando le dio de mamar verga. Subió una pierna al banco para tener un punto de apoyo con el que hacer fuerza y le destrozó el culo a pollazos.

No contento con esto y viendo lo cómoda que su polla entraba por el recto, Rafael iba a conseguir que ese chaval se fuera mejor follado que en toda su vida. Empezó dándole por culo por detrás y fue girando, de lado poniéndole un pie en la espalda y acabaron culo con culo los dos encima del banco, enganchados por el rabo, como un par de perros callejeros.

Tanner tenía claro quién era el puto dueño de su culo. Se tumbó bocabajo mientras el sol se ponía. Perdió la cuenta del tiempo que llevaban follando, pero estaba tan a gusto que no le importaba. Alzó el culete y Rafa se lo folló. La tenía tan larga que Tanner se dio el gustazo de pajearle el rabo alzando y bajando el trasero. Después se lo montó como un jinete. No quedó postura por probar.

Viendo cómo su estrella favorita empujaba la polla dentro de su culo, sintiendo cómo toda esa larga y gorda maza le tocaba puntos que ningún otro hombre le había tocado, Tanner se cascó un pajote y se corrió encima. Ahora estaba a punto de asistir a otro momentazo. Rafa le sacó la verga del culo. La tenía durísima y bien gorda, con el cipote a punto de estallar.

Un lefote grumoso salió de la raja de su cipote y se quedó colgando apenas un segundo antes de caer encima de sus pelotas. A ese le siguieron otros iguales que caían por los huevos, por sus muslos. No paraba de salir leche de esa fábrica de ilusiones y se recreó la vista con eso que tanto le gustaba de él, la forma en la que controlaba la corrida, dirigiendo la polla donde le convenía, ensuciando de blanco lo que le salía de los huevos.

Se estrujó la polla varias veces como si acabara de mear y los últimos colgajos de semen cayeron cerca del ojete. Recién corrido, Rafa enfundó la polla de nuevo dentro del culo del chaval. Sacaba y metía el enorme pene que ahora estaba lubricado con su propio semen, el que le había dejado a las puertas del agujero. Tanner le pidió que acudiera a su boca y el muy guarrete le relamió toda la lefa que le quedaba encima. Ya era de noche. Tanner se quedó tumbado, otra vez empalmado, con la entrepierna mojada, relamiendo el saborcito de macho dentro de su boca.

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