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El chulazo Dalton Riley se folla a pelo a Vincent Oreilly metiéndole sus veinte centímetros de verga | MEN

Dalton & Vincent: Bareback

En el instituto, Dalton Riley se ha ganado fama de ser el terror de las nenas. Guapo, repeinadito y con un cuerpazo que quita el hipo, sus compañeros del equipo de hockey han avivado la leyenda desvelando uno de sus secretos más íntimos y es que el chaval se deja ver en las duchas meneando entre las piernas su gran tranca de veinte.

El chico deja que cada cual hable lo que quiera, pero sólo él sabe lo que relamente le gusta y, aunque las chicas sólo tengan ojitos para él, él sólo tiene ojitos para ellos, porque lo que de verdad le mola a este chulazo de pelo color castaño engominado de uno ochenta y dos de altura, son los rabos y cogerse el culazo de un tio.

Le gusta quedar con los compis de instituto a los que les gusta lo mismo y a menudo se decanta por los que son tan guaperas y están tan buenos como él. Lo goza sentado en la silla, con tios como Vincent Oreilly de rodillas entre sus piernas chupándole toda la pija, dejando que las babas recorran el mango resbalando por sus pelotas. Dalton tiene una apetecible pollaza que llama la atención a primera vista. Ni excesivamente gorda ni tremendamente larga, combina ambas cosas en su perfecta medida, ideal para llenar la boca a un chulazo y saciarle el apetito.

A Dalton también le gusta mamar mingas y es de la opinión de que cada una tiene su atractivo. Suele pajearse mientras chupa y le encanta poner a los tios de espaldas, con las piernas entreabiertas, pasar la manita entre ellas y agarrarles el trípode para meter ese repaso con la lengua recorriendo con ella desde el cipote hasta el ojete pasando por los huevos marcándose el triplete que mata de gusto a cualquier tio.

Disfruta haciéndolo sin condón, aunque antes pide permiso. Pocos le dicen que coja el preservativo del bolsillo, porque en cuanto ver el porte y el cuerpazo que tiene y notan la calentura de ese enorme pollón en sus nalgas, le dan permiso para penetrarles hasta el fondo. Todos acaban abiertos de piernas, dejándose la corrida encima mientras miran su encantadora carita y su espectacular torso musculado esforzándose por meterla.

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