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Klein Kerr se folla a su chico Dann Grey sin condón | Kristen Bjorn

Boyfriends

Desde que eran adolescentes, había crecido con la convicción de que no podrían tener relaciones sexuales hasta el sagrado matrimonio, pero desde que probaron la primera paja, la primera mamada, se hacía cuesta arriba estar tanto tiempo sin disfrutar de algo que les hacía sentir la mayor felicidad del mundo. ¿Amo a Laura pero esperaré hasta el matrimonio? Dann Grey y Klein Kerr decidieron que esperase sentada.

Creían que tras el primer encuentro, se reduciría la pasión que tenían el uno por el otro, pero descubrieron que a cada encuentro era al contrario, se intensificaba. Les encantaba quedar los fines de semana en la cabaña del abuelo en la montaña. Allí se sentían como dos vaqueros que dejaban libres su alma y sus sentimientos. Dann se bajó los pantalones y la picha larga salió morcillona disparada hacia adelante. Klein hizo lo propio delante de él y le mostró ese precioso también larguísimo y grande pollón que tanto le molaba, meciéndose entre sus piernas mientras se quitaba los vaqueros.

Las mamadas les hacían entrar en calor cuando aún no habían encendido la estufa. Klein se arrodillaba y le merendaba toda la polla a su chico, después era el turno de Dann, al que le gustaba meter un buen agarrón a Klein por la base de la polla y estrujársela hasta encapucharle el ciruelo con el pellejo y meter la puntita de la lengua.

Los espejos aún estaban cubiertos con sábanas y Dann comenzaba a limpiar el polvo de la mesa del comedor con los brazos y una pierna cuando ponía el culo para que su novio se la metiera. Sí, hacía tiempo que le habían dicho adiós a Laura, adiós a la virginidad hasta el matrimonio. Después de probarlo por primera vez no podían parar. Dann disfrutaba de lo lindo notando cómo su chico se metía dentro de él, todo su amor a través de su robusta y larga polla.

Los dos estaban bien buenorros, lo que cualquiera llamaría dos chulazos de tomo y lomo y hacían la pareja perfecta. Dann miraba hacia atrás mientras Klein le embestía. Menudo tiarrón, fornido y guapo, con una porte de macho empotrador que le ponía bien cerdo. Klein pensaba lo mismo y se quedaba follando a su chico atrapado en su mirada, metiendo y sacando el rabo de su culo, sintiendo cómo los huevos le rebosaban de leche, hasta que no podía más y se la regalaba toda.

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