El guaperas Sonny Haskell se queda en pelotas en la sesión de fotos | Bel Ami Online
Ponte cómodo, si es que puedes, después de haber visto al chulazo que acaba de abrirte la puerta. Sonny Haskell se aleja hacia la cocina y tomas asiento. Te quedas babeando mirando cómo se aleja el chico de tus sueños, sus fuertes espaldas y el culazo que se le marca por debajo de esos pantalones de color caqui.
No tarda nada en volver. Comienzas a notar el poder que otro tio ejerce sobre tu polla, y eso que está todavía lejos, más de lo que tú quisieras. Y que no se acerque más, porque como lo haga, te vas a correr sin manos. De repente tu alrededor deja de existir y sólo puedes centrar la vista en su musculoso y definido cuerpo. Alza los brazos, poniendo las manos en alto, agarrándose al dintel de la puerta. Te encantaría sumergir tus morros en esos sobacos.
Aunque tu polla sufra las consecuencias, se sienta a tu lado. Sus grandes ojazos de color castaño oscuro son para perderse en otro Universo, igual que la sonrisa que te lanza y te enamora, como si nada. Hace ya un rato que se bajó los pantalones y te enseñó su picha y sus pelotas y te sorprendes a tí mismo averiguando que, aunque te mola su entrepierna, hay otras cosas en un tio que te molan mucho más.
Se la casca delante de ti y se le pone más grande y dura. Se la chupas con mucho gusto y no porque sea una polla más, que de esas ya te has comido y muchas, sino por ser de quien es, porque amas ese conjunto de tio buenorro, porque te sientes feliz comiéndole el rabo a un tio que te acaricia la cabeza como él lo hace, con los ojitos de cachorro con que te mira. Y cuando te sonríe desde arriba, cierras los ojos y te la metes hasta la campanilla. Es lo menos que merece.









