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Ray Diesel mete a Rico Fatale su gran trompa a pelo y deja caer una lluvia de lefotes espesos sobre su cara | Fucker Mate

Se habían conocido por las redes sociales y habían quedado para follar. Los dos tenían miles de seguidores y como hicieron público su encuentro, que menos que regalarles algunas fotos para seguir poniéndoles calientes mostrando cada uno lo mejor de sí, Ray Diesel marcando un voluminoso paquetón en el que se notaba un rabo tan largo que le daba la vuelta a los cojones y se le metía entre las piernas y Rico Fatale despertando envidias con su precioso trasero marcado bajo unos calzones blancos.

Unas fotos más con la cabeza de Rico cerca de su paquete y ya dejaron que sus seguidores le dieran a la imaginación de lo que estaría pasando en esa habitación de hotel. Seguro que tenían a montones de ellos cascándose el rabo y eso les ponía más cachondos todavía.

Después de un montón de semanas deseando la gigantesca polla, ahora Rico la tenía a escasos centímetros. Sentía la necesidad de sacar a la bestia, pero su lado más cerdo salió en su busca y se dedicó a juguetear con el rabo todavía en los gayumbos. Podía notar cada centímetro de la curvatura. Se le estaba poniendo dura y eso hacía que levantase la tela. No esperó a sacarla para metérsela dentro de la boca.

Ahora sí, tiró de la goma de los calzones y vio la puta felicidad en persona. Un pollón moreno, gordo y gigantesco se alzaba imponente ante su jeta. El primer impulso primario fue comérsela y atragantarse. Una vez se pegó el primer atracón, se tomó su tiempo para amar aquella polla tan bestia y acercó la mejilla y la nariz a ella para sentir su calorcito.

La curvatura que tenía en el primer tercio, la convertía en carne de cañón para tragones, porque tenía la forma perfecta para pasar por la garganta, siempre y cuanto tuvieras buenas tragaderas. Eso y muchas ganas que es lo que tenía Rico. Mucho más grande que en las fotos, tenía la sensación de estar comíendose la polla de tres tios a la vez de lo grande que era y lo llena que tenía la boca.

Ray estaba más que encantado con la comilona. Uno de sus mayores miedos era acostarse con un chico y que no supiera encajar el tamaño de su rabo como es debido. En cuanto se ponían a mamársela y veía desaparecer dentro de sus bocas la mitad del tronco, se daba más que por satisfecho.

Así le gustaban a Ray los culos, blancos y redonditos, de los que cuando uno ve por la calle enfundados en unos vaqueros se le escapa algún improperio instintivo por la boca. Hundió los morros en esa rajeta y empezó a prepararla para su enorme polla.

La forma irregular y curvada de su rabo le obligaba a doblar las rodillas un poco más que cualquier otro hombre que la tuviera de tamaño y forma estándar para meterla por un agujero. La suya era especial y requería de medios especiales para llevarla a buen puerto. Se la metió a ese marinerito deseoso de rabo y lo hizo completamente a pelo.

Entraba super ajustada pero el italiano no se amedrentaba por ello. Es más, estando con las manos agarradas tras la espalda, casi inmovilizado boca abajo en la cama por su follador que le estaba dando bien por el culo, aprovechó que Ray se la había encajado entera hasta los huevos para hacer unos rápidos movimientos de nalgas y hacerle una pajilla con toda la polla dentro de su cuerpo. Pedazo de cabrón estaba hecho.

Los detalles marcaban la diferencia. Rico se puso a cuatro patas. Tenía la espalda relajada, pero cuando Ray le metía un pollazo, esa espalda se encorvaba por el gusto y el largo rabo del italiano pegaba un campanazo meneándose entre sus piernas. Si al mamarla tenía la sensación de estar comiéndosela a tres tios, ahora tenía la sensación de ser follado por otros tantos. Y no, nunca antes le habían metido triple polla por el culo.

Rico estaba on fire. El mamón se cabalgó la picha de Ray y no se conformó con pegar saltitos, sino que metió unas buenas culeadas a ese tiarrón masturbándole la polla con el trasero, agarrándose a su cuello para estar los dos bien cerquita el uno del otro. Amándose, follándose. Ese culazo era un pajeador de puto vicio.

Se habían hecho montones de pajas mirando sus vídeos y fotos por la red y ahora estaban desatando los nudos de cada una de esas pajas en persona, dando rienda suelta a las ganas de follar que se tenían el uno por el otro. Ray tomó las riendas, tumbó a Rico boca arriba sobre la cama, le levantó las piernas y se las juntó con sus manos dejando los pies a la altura de la cabeza, como el que va a limpiar el culito tras quitar los pañales y le enchufó la polla a culo abierto.

Dejó que ese macho actuase metiéndole toda la zambomba y gimió como un condenado. Rico aprovechó para cogerse el rabo y hacerse un pajote. La vista se le nubló mirando hacia un fondo en el que un macho le daba por culo y de su rabo florecían tallos blancos.

Apenas se había recuperado de aquella ilusión óptica, cuando otra se dibujó sobre su cara. Una polla gigante de titán soltaba lava blanca y espesa que caía como lluvia sepultando su cuello, su barbilla, su boca y su cara. Cuando Rico despertó de aquel trance, notó los pegotes de lefa pegados en su barba y se relamió el rico sabor a semen que tenía en la boca.

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