El boricua Darious recibe un pajote para su pollón | Beefcake Hunter

El cabrón del boricua Darious tenía unos ojos verdes preciosos, de los que no puedes dejar de mirar mientras folla. Daba igual cómo tuviera la polla, porque ya sólo con esa cara se merecía que le propusieran una sesión de mamada personalizada. Vic le invitó a sentarse cómodamente en el sofá mientras le ponía una porno de tias con buenos pechos, como a él le gustaban, para que entrase en calor.

Después de dejarle un rato a solas, acudió a su entrepierna y lo que le sacó de los pantalones le dejó alucinado. No sólo tenía una mirada guapa el chaval, sino que además de rabo iba más que sobrado, un pollón duro, largo, gordo y enorme para llenarse la mano de paja.

Le zarandeó un poco el palo con la mano admirando el tamaño y entonces cayó en la cuenta de las pedazo pelotas que también se gastaba, dos cojones grandes y colgando que se movían como un flan cada vez que le pegaba un manotazo al rabo. Así que por ellos empezó a chupar antes de llevarse esa barra calentita a la boca.

Estaba saladita porque Darious acababa de llegar de hacer surf. El tio se estaba poniendo en forma para perder los kilos de más de las pasadas fiestas. Se le notaba un poco de barriga cervecera, pero eso le hacía aún más interesante. Vic cambió de postura para mamársela y se metió la verga hasta los huevos, haciendo que Darious dejase de mirar a la pantalla y pasara de los coñitos follados para asistir a su verdadera follada de boca.

En esa nueva postura no tardó ni un par de minutos en avisar de la corrida. Vic se la sacó de la boca sólo después de notar el primer chorrazo. Quería preñarse la boca, pero también admirar esa fuente de lefa rica en proteínas resbalando por su mano pajeadora.

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