[Lucio Saints] El brasileño Oliver Ferreiro recibe una mamada de bienvenida de Alex Rubio en la piscina

Mientras le escuchas en la entrevista, muy seguramente te descentres, aparte de porque todavía no sabe dominar bien nuestro idioma, por cómo se divierte a solas en la terraza, completamente desnudo y sin bañador. Le veo boca abajo, se da la vuelta mostrando su potente rabo y me entran ganas de ser toalla, o de ser arena. Me lo imagino ahí tumbado tomando el sol en la arena, viendo desfilar a tios buenorros y poniéndose cachondo, escondiendo su piruleta que cada vez deja un hueco mayor en la arena a medida que va creciendo. Cuántas veces nos hemos puesto en esa posición en la piscina para esconder el empalme que tenemos, hasta que hacemos el esfuerzo de pensar en otra cosa y podemos por fin darnos la vuelta y levantarnos cuando se nos rebaja el calentón.

Aún con la dificultad dialéctica, algunas palabras llegan a nuestros oídos que saben a gloria y más viniendo de él, Oliver Ferreiro, brasileño, un chavalote de piel bronceada, risueño y con cara de viciosete. Le escucho mencionar cosas sueltas como “pajear“, “placer“, “sexo” o algo que expresa muy bien “a mí me gusta follar chicos con una polla muy grande“, que en combinación con las imágenes que salen, echándose ya el agua por encima y con la porra gorda, larguísima y tiesa rozándole los abdominales en un vaivén de lado a lado, me deja con la boca abierta. El tio se sigue paseando por la piscina como vino al mundo, haciendo flexiones con el rabo colgando y rozando el suelo con la punta cada vez que baja.

Habiendo visto esto, uno es consciente de lo mucho que le tiene que estar apretando la mazorca en la entrepierna cuando acaba su entrevista y empieza a tocarse. Una manita al pezón dándose gustillo y la otra al paquete calentito que ya se está poniendo duro. Oliver está muy pero que muy bien formado, tiene una pinta de atleta de fondo que ya me lo imagino follando sin parar, con varios culos a su disposición, metiendo caña en uno y en otro, sudando y con mucho aguante. De pie demuestra que rellena tan bien los pantalones con sus buenos muslos como los calzones cuando se desabrocha el botón y se los baja.

Se la saca por el lateral, la fiera de chocolate, despertándola a base de fuertes y suaves caricias y algún que otro cachete. Estaba soñando con el calor y la piscinita, con Alex Rubio acercándose y tomando los mandos del manubrio, llenándose la mano de polla y pegándole un buen mandoble de paja. Todavía anda su rabo en el mundo de los sueños cuando despierta. Poco ha durado Alex con ella en la mano, es como tener hambre y el pan a dos palmos. Se acerca con unos arrumacos y besitos por la parte posterior del rabo, reposando su cabeza sobre la parte baja del vientre de Oliver, admirando lo larga y grandota que es y termina metiéndosela en la boca, sintiendo cómo el gran cipotón coge carrerilla hasta colarse por su garganta.

Cuando se quiere dar cuenta, la ha hecho desaparecer de un bocado intenso, dejando a la vista tan sólo los huevecillos. Apenas puede respirar, pero tener toda esa barra de energía dentro de su boca toda calentita le pone tan cachondo que hasta su propia polla ya le asoma en ángulo recto sobre el agua. Harto de que Oliver sólo le vea la parte de atrás de la cabeza mientras se la chupa, sale de la piscina y se va acercando a cuatro patas hasta volver a cogerle el mango. El muy cabrón quiere que le vea cómo le chupa el polo, cómo repasa con su lengua una y otra vez su extensa polla y la deja haciendo virguerías rozando la raja de su cipote.

El rubito sabe cómo dar cariño a un rabo grande y la polla de Oliver no olvida, retiene todos esos recuerdos para cuando se queda a solas con su dueño. Si hubiera un diccionario de sexo y en él estuviera la definición de polla brasileña, seguramente sería muy descriptiva la imágen de Oliver de pie con su rabo colgando. Un pollón gordo de una buena pieza sobresaliendo y colgando de una pelambrera de vicio, con pelos cortitos y fuertes muy morenos al ras de la piel que lo hacen el macho de esencia de Brasil con el que cualquiera podría soñar.

Alex insiste en tragársela entera hasta las pelotas demostrando todo su amor y a Oliver no le importaría agradecérselo ahogándole en una lluvia de semen, pero prefiere aguantar otro ratito más para ver hasta dónde llega limpiándole el sable. Todavía recuerda esa parte del sueño en la que su polla entra más apretada que nunca en ese culo blanquito, el cosquilleo y la sensación de querer correrse a cada segundo. Aprovecha esos instantes para desperezar la polla del todo y darle los buenos días, a base de zambombazos, descargándose los huevos con un flipante chorrazo de lefa que sale a presión disparado hacia su pectoral y que dibuja una fina línea blanca que se deposita a lo largo de todo su cuerpo. Ya le ha dado de desayunar al rabo, pero se ha quedado con ganas de cereales y un esponjoso donut con un buen agujero.

>> ALEX RUBIO ES EL PRIMERO EN COMERSE EL POLLÓN DE OLIVER FERREIRO EN LUCIOSAINTS.COM

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