Nicholas Ryder y Hunter Vance se intercambian a sus chavales Brayden Weldon y Flynn Fenix y les meten unas buenas folladas a pelo hasta preñarles los culitos | Twink Trade

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Tarde de pesca entre chicos, o más bien la primera vez con la caña para Flynn Fenix y Brayden Weldon. Después de recibir unos primeros consejos sobre cómo sujetarla y de por supuesto ponerles cremita en el cuerpo para protegerles del sol, sus papis Nicholas Ryder y Hunter Vance, se quedaron bajo el porche mirando cómo los culitos de sus respectivos hijos se dirigían hacia el borde del río.

En una muestra de cariño paternal, Nicholas pasó un brazo por encima de los hombros de Hunter, emocionado por ver cuánto habían crecido esos dos. Hacía apenas unos años estaban jugando a los cochecitos y ahora ahí estaban, con unos cuerpazos atléticos, bien definidos, con edad de merecer. Hunter respondió a Nicholas, solo que la mente le jugó una mala pasada, sacando a relucir lo que verdaderamente pensaba, que esos dos estaban para follárselos.

Entendiéndolo como una broma, Nicholas le miró incrédulo y se echó a reir por la barbaridad que acababa de soltar por la boca, le dio un puñetazo en el pecho y dejó pasar el tema. O no. Porque una vez que alguien plantaba la semilla en tu cabeza era imposible eliminarla por completo. La idea de follarse al hijo de su amigo delante de él, la de hacerlo con su propio chaval. No, no me jodas.

Pero entonces acudía a su cabeza la imagen nítida de los dos chicos desnudos, sus culitos suaves y redondos. Sopesando esa idea en su cabeza, de repente Hunter le tocó el paquete, descubriendo su erección. No querría reconocerlo, pero le encantaría meterla en uno de esos culitos tan jóvenes. Nicholas hizo lo mismo. Los dos estaban empalmados viendo a los chicos y pensando en follárselos. No era normal, pero tampoco podían evitarlo.

Todo habría quedado en nada de no ser porque de repente los chicos llegaron corriendo y sacudiéndose los bañadores. Por lo visto, se les habían metido dentro unos bichos. Rápidamente se desnudaron y se quedaron en pelotas. Entraron en la casita y se pusieron de rodillas en el sofá mirando hacia el respaldo, con las piernas ligeramente abiertas. Mientras Nicholas iba a por una crema, Hunter se quedaría explorando para ayudarles a quitarse las chinches.

Primero observó a su propio chaval, prestando especial atención por si alguna se le había metido por el culo. Luego fue con Flynn. Poder tocar su culito suave, blanquito y redondete le puso contento. Lo tenía precioso y el chaval era tan jodidamente guapo que acabó colando los morros en su raja. Su chaval lo miró y le preguntó qué estaba haciendo. Lo mismo se preguntó Nicholas al entrar en la habitación con la crema en la mano.

Se suponía que le estaba calmando el picor. ¿Metiéndole la lengua por el ano? Venga no me jodas, y justo después de haber hablado de la idea de follárselo. Bueno, pues si de calmar el picor se trataba, Nicholas iba a hacer lo mismo con el hijo de Hunter, si no le importaba. Y así fue como se materializó la fantasía de ambos, los dos de rodillas metiendo los morros en unos culitos de melocotón, intercambiándose a sus chicos, calmándoles el picor del ano.

«Chicos, creo que se los han metido unos bichos en las pollas«, soltó Nicholas. Era Hunter el que había iniciado aquello y, aunque la idea de ver a su chico en manos de otro hombre no le hacía mucha gracia, pensaba continuar hasta el final la broma que Hunter había iniciado. No iba a parar hasta hacer que Hunter viera cómo reventaba el culo a su chaval, aunque tuviera que soportar la idea de ver a su chico sufrir lo mismo.

Tras ponerse de pie, Nicholas se empezó a quitar la ropa. Con la camiseta ya hubo suficiente para caldear el ambiente. Nicholas estaba buenísimo, con un torso peludo, varonil y musculoso. Al quitarse las bermudas se escuchó algún gemidito de gusto. No era para menos, el daddy tenía una buena mingaza, larga, gordita, con unos buenos huevazos colgando. Hunter le siguió a la zaga, quitándose la ropa también con algo de resignación, quizá arrepintiéndose ya de la idea. No obstante, en breve iba a ver a su hijo de rodillas comiéndole la polla a su mejor amigo.

Anda que su hijo no había salido a él. Al muy cabrón le faltó tiempo para arrodillarse, meterse entre las piernas de ese tio y empezar a chupársela. Siguiendo el juego, Nicholas echó la cabeza hacia atrás y gimió de gusto, en alto, para que Hunter lo escuchara bien. Ahí estaba el hijo, disfrutando de la polla del amigo de su papi. Por si no lo había escuchado, Nicholas se giró y le contó lo bien que lo hacía su chaval: «Menudo zorrón, qué bien la chupa«.

Las ganas de Hunter de partirle la cara a su mejor amigo se diluyeron en apenas unos segundos, lo que tardó Flynn en meterse la polla grande y dura en la boca. A Nicholas no le pillaba por sorpresa. Sabía que a su chico le gustaba comer pollas. Ya le había pillado antes con amigos del instituto en la habitación, cuando se suponía que estaban estudiando, anatomía estudiaban.

La polla de Hunter apenas le cabía en la boca a Flynn, la tenía bien gorda. Nicholas la tenía tan larga que mientras Brayden se la chupaba, podía masturbársela con una mano. Nicholas le cogía de la manita cada vez que la dejaba quieta, animándole a seguir con la mamada pajillera. El chaval le salió respondón. Se la cogió con las dos manos y se la masturbó mientras le saboreaba todo el cipote, sin dejar un hueco libre, dando placer a su pene de arriba a abajo.

«Se me ocurre la mejor idea para calmarnos los picores, ya que a vosotros os pican los culos y a nosotros las pollas, os las metemos y así nos aliviamos juntos«, dijo Nicholas. Esa no era mala, la verdad. Los chavales volvieron a poner los culos en pompa. Nicholas giró un poco a Brayden cogiéndole por las caderas. Ante todo quería que el padre del chaval viera cómo otro hombre se la metía. Lo que disfrutó mirando la cara de Hunter mientras perforaba ese culito rico con su larga polla y además sin condón, no estaba escrito.

El puto morbo de la situación se la ponía más dura todavía. Hunter enseguida se cobró su venganza, metiéndola en el irresistible culazo de Flynn, tan bonito que casi se corre al entrar. Al fin y al cabo él había empezado aquello y ahora tendría que asumir las responsabiliades. Los dos penetrando los culos de sus chavales de intercambio, ellos gimiendo, disfrutando, besándose, Brayden aguantando las embestias de Nicholas y el boleo de sus cojones entre los muslos. Era como estar en un sueño húmedo de los buenos.

Se llevaron a los chicos a los puff que había delante del sofá, les abrieron de piernas y continuaron follándoselos a pelo, cada uno mirando en una dirección, teniéndose enfrente para no perderse de vista. Flynn fue el primero en correrse encima. Un brote de leche sobrepasó su puño y se instaló en la base de su polla mientras Hunter continuaba perforándolo con su miembro.

Al ver a su colega correrse, Brayden siguió sus pasos. Lo que ocurrió a continuación fue demencial, la puta cerdada más cerda que se les pudo haber ocurrido. Todo comenzó por las ansias de Nicholas por joder al cabrón de su amigo. Sin dejar de mirarle, incrementó una marcha la follada, poneindo cara de salido, disfrutando a tope. «Mira cómo le reviento el culo a tu chico, Hunter, mira cómo le meto la polla«.

Pero el que iba a tener su merecido iba a ser Nicholas, que justo en ese momento, vió cómo Hunter ponía cara de gusto, abría la boca, cerraba los ojos y se dejaba llevar. Por mucho que corriera a salvar a Flynn de esas garras, ya era imposible, Hunter acababa de correrse dentro de su chaval metiéndole una buena preñada. Fue tal la rabia, que Nicholas se la devolvió con la misma moneda, preñando el culo de Brayden.

Arrepentidos o no, lo que era seguro es que tanto Bryden como Flynn estaban flipando, porque nunca habían experimentado algo así. Los dos daddies sacando las vergas de sus culos, los rabos llenos de leche, todavía temblando y dando algún que otro espasmo, el frescor de la brisa golpeando y refrescanso los ojetes de sus culos bien mojados de semen. Era hora de tomar un baño en la piscina o una ducha y reflexionar en lo que había ocurrido. Una lucha de egos, de gallitos, deseos irrefrenables. Puro instinto masculino.

Nota: Las imágenes, el vídeo y el texto reflejan una obra de ficción. Los actores no tienen ninguna relación de parentesco real.

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