Tendencia

Andolini XXL se folla el culazo de Hugo Dupre sin condón con su mastodóntica pollaza y le mete una copiosa corrida en toda su cara guapa | Stag Homme X Carnalplus

French Connection: Introductions

5 TOP GAY PORN SITES

Las condiciones para trabajar en ese barco donde los dos acababan de estar follando y cascándosela, eran cuanto menos curiosas. Pedían a chicos que fueran atractivos, con buen culito y a ser posible lo mejor dotados posible. Occitan y Hugo Dupre reunían todas esas condiciones. Se volvieron a vestir poniéndose los pantaloncitos cortos y el polo azul marino que exigían las normas de la empresa y un tio les llevó ante Andolini XXL, el que parecía ser el dueño.

Pues parecía que el casting no había acabado, porque el jefazo se les quedó mirándo acariciándose la barba, pensativo, hasta que señaló a Hugo. Entonces el segurata, Guillaume, que les había llevado hasta allí, se llevó a Occitan y Hugo se quedó a solas en la zona del bar restaurante con Andolini. Era normal que una empresa como esa, donde había que atender de cara al público, pidiera una cierta presencia en sus trabajadores, pero lo de tener buen culo y buen rabo estaba claro que era para algo más. Hugo estaba a punto de descubrir ese más.

Andolini se levantó del asiento junto a la barra, se acercó a él y se permitió el lujo de pasear las manos por todo su cuerpo sin pedir permiso, explorándole de arriba a abajo, comprobando si estaba cachas y sobre todo dirigirendo la mirada al pedazo de culo que se le marcaba bajo los pantalones. Tenía al tio por detrás, que le abrazó y se apretó contra él. Al hacerlo, Hugo pudo notar su erección rozándole las nalgas. Uff, menuda erección, debía tenerla jodidamente grande.

A partir de ahí ya se puso tontorrón y se convirtió en una marioneta en manos de ese hombre, porque Hugo era un depravado, le encantaba el sexo, le gustaban demasiado los rabos, el sexo era su perdición. Que ese tio le comiera la oreja y le susurrara palabras en francés que no alcanzaba a entender, le puso más cachondo todavía. Andolini había dejado claro que quería el culo de Hugo así que este le hizo saber lo que él quería. Con decisión, llevó la mano al paquete de Andolini y se lo agarró. Ahora sí su cara reflejó el asombro al tocar algo que no podía abarcar con la mano, ni con ambas manos, aquello tenía que ser gigante.

A él también se le estaba poniendo dura. Hugo iba por la voida sin calzones, así que ahora que estaba contento, la pija hacía de las suyas bajo los pantaloncitos cortos, marcándose por debajo, levantando la tela del bolsillo izquierdo. Andolini le quitó el polo, dejando a la vista el torso juvenil y musculado de Hugo, con unos buenos pectorales y una abdómen de lujo.

Hugo hizo lo propio y quitó a Andolini el polo azul de Lacoste. Se enamoró de ese torso peludo y varonil. Semi desnudos los dos de cintura para arriba, se besaron y comenzaron a meterse mano. Las de Andolini se internaron por detrás de los pantalones de Hugo, acariciando su precioso culo blanquito y redondete del sagrado deseo. De tanto acariciarle, le dejó los pantaloncitos por la parte de atrás bajados.

La mano de Hugo no paraba de apretar el paquete de Andolini, luego la metió por debajo del pantalón y le acarició toda la polla. Al sentir la potencia y el calor de ese pollón en la palma de la mano, se le abrió el ojete de par en par. Otra vez la cara de Hugo reveló su sorpresa cuando Andolini se bajó los pantalones y dejó escapar su gigantesco rabo. Una pedazo de polla de veintitrés centímetros super gruesa, venosa, con un cipote realmente potente y escupe leches.

El chico estaba alucinando, más cuando se arrodilló y la tuvo enfrente, pajeándola con la mano, pasándola por su carita, por su bigote, esnifándola. Nunca había visto una así de grande, con esas bolas cargadas de semen en la base. Andolini estaba excitado. Veía al chico morbosear con su rabo pero estaba deseando que se lo metiera dentro de esa boquita que tanto le gustaba.

Cuando lo hizo, tuvo que apartar la mirada y cerrar los ojos un momento para no correrse encima. Ver su pollón entrando por esa boca, esos labios recorriendo la barra, la boquita rellena tan solo con el cipote, la forma en la que se la mamaba con suaves cabezazos, posando ambas manos sobre el tronco como si rezara. Se preguntó si no sería demasiado grande para él, pero se quedó más tranquilo al comprobar que el chaval tenía ganas de rabo por la forma en la que se lo chupaba, cada vez tragando más, pajeándole y comiéndole las pelotas.

Bueno, iba progresando. Le agarró por la cabecita, le obligó a tragar y observó que se la merendó hasta más allá de la mitad, lo cual ya era más de lo que habían podido hacer los anteriores que habían trabajado allí. Le puso en pie y le inclinó contra los sofás. Ahora era su turno. Le flipó ese culito tan precioso, redondito y más blanco que el resto de su cuerpo, lo que le hacía destacar todavía más.

Quería mirarle a los ojos, a esa cara tan guapa cuando le metiera el dedito, cuando le acariciara el ojete, así que le cogió con una mano por la barbilla y la otra a alargó para darle dedo. Fue un auténtico placer ver la cara de gusto del chaval al sentir el placer de un dedo grande invadiendo su espacio más personal. Le besó. Podía haberle dado por culo, habérselo atravesado sin compasión, que era lo que le apetecía.

Pero también le apetecía cuidarle y ver más de él que simplemente el culo y la nuca mientras se lo follaba. Le quería encima, ver su cara, sus ojos posados en los suyos, su cuerpo atlético, su pene rozándole el estómago al saltar. Fue mejor de lo que imaginaba, pero mucho mejor. Tomó asiento en el sofá, Hugo le siguió los pasos encarándole, sentándose sobre sus piernas, clavándose la polla a pelo por el agujero.

Según empezó a entrarle, Andolini llevó la mirada a su entrepierna. Al chico acababa de ponérsele durísima, con el cipote rojizo. Qué bonito era y qué bien tragaba. Cuando ya se hubo sentado, empezó a saltar a la vez que se agarraba el rabo y se lo pelaba. Andolini le llevó un dedo a la boca y se lo hizo chupar. Le encantaban esos labios morbosos y húmedos.

Sentía que podía hacer con él cualquier cosa. Le estaba gustando demasiado follárselo. Ningún otro chaval le había puesto tan al límite en tan poco tiempo. Hugo tenía todo para ponerle a prueba. Guapo, cachitas, con un culete irresistible y un tamaño de rabo considerable. Pero lo mejor era su actitud, la forma que tenía de regalarse a un hombre al que acababa de conocer, lo cual decía mucho de él y de lo que sería capaz para con los invitados de ese barco cuando miles de hombres le pagaran para tener a ese chico en sus camas. Le iba a convertir, si él quería, en un buen putón, en el putón estrella del barco.

Pero antes de que otros hombres se lo gozaran, se lo iba a gozar él. Le cogió el volandas y se lo folló de pie, posando las manos en su culo, impulsándole hacia arriba, dejando que cayera sobre su enorme polla y se la empalara. Cómo gemía. Le gustaba besar sus labios y beber de su aliento. Entre los dos, bien aprisionada y apretada contra los abdominales de Andolini, el pollón del chico super grande y duro, a punto de reventar. A Andolini no le hubiera importado que se dejara llevar en ese momento y que lanzara a chorro el semen mojándole los pelos del torso. Es más, le hubiera encantado.

Tentó un pocpo al chico apretándole un poco más contra él, frotando esa polla y poniéndola a prueba, pero le aguantó, así que así, en volandas, se lo llevó al sofá, dejó descansar la espalda de Hugo sobre el asiento, lo mantuvo abierto de piernas para él y le coló todo el rabo sin condón. Le dejó saltar nuevamente sobre sus piernas, esta vez dándole la espalda, pudiendo admirar ese culito precioso tragando polla.

Estaba contratadísimo.

Se lo llevó a una de las mesas, le elevó una piernecita para dejarle el culete abierto y se la metió. Entraba apretadísima a pesar de haber estado folládoselo un buen rato. Andolini nunca había probado un culo como ese. Metió el cipote y gimió al ir metiendo cada centímetro, bufó de vicio y gusto al notarla aprisionada dentro del ano. Ese chico le estaba poniendo fino. No aguantaba ni un momento más.

Le hizo ponerse de rodillas, posó una mano sobre su cogote obligándolo a mirar hacia arriba y se empezó a cascar una paja mirando esa cara tan guapa. No tardó en salir. Un gusto tremendo le nubló la mente y el primer lefazo salió directo hacia la frente del chico, dejándole el flequillo completamente inseminado. En el recorrido le lefó las cejas, los ojos, la nariz, los labios.

Le había dejado bien guapo, pero Andolini seguía gimiendo, con leche en la recámara para parar un tren. El segundo salió con mayor potencia, directo al ojo izquierdo. Del impacto, la leche salió volando por encima de sus cejas, resbalando por su frente, por su mejilla. El tercero salió volando y Andolini se mojó con él el pulgar de la mano con la que estaba agarrando la cabeza a Hugo. Un último potente directo a las napias, dejándole los huecos de la nariz repletos de semen.

Vaya firma le había dejado en la cara a ese guaperas, con hileras de semen por todas partes, una corrida en toda la cara de las buenas, tan copiosa que el benjamín no podía ni abrir los ojos, porque tenía lefa hasta en las pestañas. Andolini no podía dejar de mirarle la carita mientras el chico le chupaba la polla corrida. De ahí se lo llevaría al despacho para firmar. Ni de coña iba a dejarlo escapar. Quizá hasta le metiera otra follada fuera del camarote o puede que organizara una fiesta de bienvenida a bordo multitudinaria follándose al chaval en presencia de todos, para que vieran lo que les esperaba en el crucero.

VER FRENCH CONNECTION EN STAGHOMME.COM

VER FRENCH CONNECTION EN STAGHOMME.COM

Mostrar más
Botón volver arriba