Los dotados pilotos de carreras Dom King y Drake Von meten doble rabo sin condón en el despampanante y redondito culazo del mecánico Evan Peix | MEN
Race For My Hole
Ser mecánico en automovilismo le estaba dando a Evan Peix muchas alegrías. No es que lo pretendiera, pero la naturaleza y, por qué no decirlo, mucho esfuerzo y horas intensivas en el gym, le habían otorgado un culazo grande y redondito al que pocos tios, por no decir ninguno, podían resistirse. Se pusiera lo que se pusiera, al final el curro era lo que tenía, que en cuanto se agachaba, se le veía toda la hucha, como a los fontaneros de toda la vida con buen culazo.
Por eso era habitual que, cuando se dedicaba a reparar, los pilotos que estaban entrenando en pista y veían esa raja al descubierto, ya fueran gays o heteros curiosos solteros o liberales, a todos se les abrían los ojos como platos y se les hinchaba la polla. Normalmente caían de uno en uno, pero esa jornada estaban entrenando dos colegas, Dom King y Drake Von, que se aproximaron con curiosidad a ver qué caía.
Pocas cosas alegraban más el día a Evan que darse la vuelta y ver a dos tios con sus pantaloncitos cortos, que a todas luces no llevaban calzones, porque las pijas se les marcaban perfectamente en el frontal, largas, morcillonas, creciendo, como un buen par de badajos campaneando a sus anchas. Y supo claramente que no tenían gayumbos porque apreciaba hasta la marca del cipote dejando paso al cimbrel, todo el cabezón ahí bien marcado.
Pues todo listo, él tenía un culo musculoso, perfecto y agradable a la vista y ellos tenían unas buenas pollas que estaba deseando apreciar de cerca y tocar con sus propias manos. Pónganse los cascos, móntense en sus coches. Evan cogió la bandera de salida, se giró para mostrar el premio bajándose los pantalones por detrás y esos dos cabrones salieron disparados hacia la línea de meta para conseguir el triunfo.
Pero algo ocurrió cerca de la línea de meta. Como si se hubieran puesto de acuerdo, se aseguraron de ir a la par, de tal forma que ni la foto finish podía resolver quién había ganado. Se bajaron de los karts y fueron a paso decidido hacía el trofeo, exigiendo resolver ese empate técnico de la forma más amigable. Evan se temió que solo habría una solución y no sabía si estaba preparado para tener a dos tios a la vez dentro de él.
Salió huyendo, pero esos dos tipos le cazaron y le llevaron a la sala de espera de los pilotos, con ambiente chill, aperitivos y videojuegos. Los frontales de sus pantalones no tenían nada que ver con los de antes, ahora sus enormes pollas destacaban formando tiendas de campaña, la de Drake apuntando hacia arriba y la de Dom hacia abajo.
Se la sacaron a la vez y las vergas salieron largas, gruesas y poderosas rebotando arriba y abajo hasta quedarse estables y bien duras delante de su cara. Con mucho cariño y también muchas ganas, posó el índice de la mano derecha bajo el pollón de Dom, sin dejar de mirar de reojo a la pedazo tranca, descomunal, del chaval que tenía al lado, y la amó con la boca chupando hasta llegar a la mitad.
Al ver cómo se la merendaba al otro, Drake se puso cachondo, le plantó una mano detrás de la cabeza y le obligó a tragar más trozo de rabo, exigiendo lo mismo cuando le llegó el turno de mamada. Estaba claro que esos dos no se iban a conformar con una simple mamadita. Las dos eran parecidas y estaban bien ricas, pero joder con la del jovenzuelo, la apreció de cerca y juraría no haber visto una tan gorda y grande en un chico de su edad.
Las cogió con los deditos por debajo y las puso una frente a otra. ¿Cuántos centímetros podían hacer entre las dos, quizá más de cuarenta? Con mucho vicio, paseó los labios y la lengua desde la base de una hasta la punta y siguió el recorrido del circuito pasando al cipote de la otra hasta llegar a la base. Le gustaba jugar con los tios cuando estaban así de cachondos, logrando de ellos cosas que en una situación en frío normalmente se pensarían antes. Pero si los dos querían entrar a la vez dentro de él, iban a tener que congeniar y formar un gran equipo.
Les acercó los rabos un poco más y frotó los glandes uno sobre el otro. Desvió la mirada hacia arriba para ver cómo reaccionaban ante esa propuesta. Vaya si les gustó sentir cómo sus pollas grandes se tocaban. Los dos a la vez echaron la cabeza hacia atrás y emitieron gemidos de placer. Evan se metió los dos cabezones en la boca pringándolos en su saliva, los sacó y siguió jugando con sus penes, juntándolos, haciendo que se rozaran, que sintieran el tacto calentito, duro y suave.
Si jugaba, también tenía que estar dispuesto a jugar, pero Evan ya estaba con todo los agujeros de su cuerpo bien abiertos para todo lo que viniera. Le pusieron en el sofá con la cabeza colgando del asiento y le follaron la boquita. Le agarraron entre los dos con fuerza poniéndole mirando hacia el respaldo y exigieron por fin su premio, bajándole los pantalones por detrás con ganas y flipando con ese pedazo de culo grandote.
Le desplegaron las nalgas descubriendo su frondosa raja, su oscuro ojete. Se lo escupieron para dejarlo suavecito, le dejaron completamente desnudo, apreciando polla en mano el precioso cuerpo musculadito del chaval y comenzaron a trabajárselo a base de lengua y luego abriéndole de piernas, metiéndole los dedos para comprobar lo apretadito que estaba y la textura del interior de su ano, jugosa y exquisita.
Drake le inició con un dedo, pero Dom fue un paso más allá y le metió dos. Eso apenas era un cuarto de diámetro de polla y ya estaba gimiendo como una putilla, lo que les puso más cachondos imaginando el placer que se darían todos cuando los dos estuvieran ahí dentro, unidos. Se lo rebañó bien por dentro y dejó que Drake fuera el primero en meterle la polla.
Por algún motivo, al ver ese culazo perfecto y apretado, Drake sintió que tenía que dar más lubricante. Posó la polla en la raja de Evan, que estaba abierto de piernas, soltó un gapo certero que cayó justo enntre la punta de su pene y el agujero de entrada y le coló la pedazo de polla gorda por el interior del culo y sin condón. Meneó las caderas adelante y atrás a un ritmo casi hipnótico, observando cómo su gran rabo penetraba ese pandero una y otra vez.
Le estaba haciendo un buen boquete cuando se dio cuenta de que Dom estaba esperando su turno. Se la sacó y dio una palmadita a Evan para que se pusiera mirando hacia Dom, que tenía la polla dura y larga colgando entre las piernas. Se la enderezó, apuntó al centro, le metió a pelo y se inclinó para ver cómo Evan besaba y se ponía mimoso con el trabuco de Drake encima de la cara.
Volvieron a la carga, esta vez dándole por culo, admirando y destrozando el agujero vicioso que se estaban trajinando entre esas dos nalgas grandiosas, redondas, musculaditas, blancas y suaves del copón. Tomaron asiento y esperaron su turno, dejando que el chico cabalgara sobre sus firmes miembros, yendo de uno a otro. Había algo maravilloso en la visión de ese culo desplazándose arriba y abajo, tragando polla. Drake se quedó mirando de cerca cómo el rabo de Dom entraba y salía entre esas nalgas, haciéndose una paja, hasta que decidió comprobar la flexibilidad del ojete del mecánico.
Dejando claras sus intenciones, se acerdó a él por detrás, dispuesto a clavarle la segunda polla a la vez. Evan le miró acercarse de reojo y, lejos de intentar una nueva huida, esta vez se enfrentó a la realidad de lo que realmente quería, así que separó un poquito más las piernas y abrió un poco más la raja del culete para dejarle pasar.
Drake posó el rabo encima del de Dom, los dos acariciándose, tiesos, durísimos, calientes. Sólo tuvo que deslizarlo por encima y entró, vaya que si entró. Ya estaban los dos dentro de él, recibiendo los laureles por haber ganado. Drake llevó el peso de la follada metiendo desde atrás, rozando la tranca de Dom con los huevazos. Era como unir las dos pollas y pajeárselas a la vez pero en un lugar super apretadito que sin duda les estaba recargando las bolas.
En esa situación, con sus partes íntimas bien unidas y frotándose al unísono, la belleza de sus cuerpos masculinos desnudos y sus gemidos cada vez más rápidos y prolongados, poco iban a aguantar más. Evan presionó su polla por arriba con el pulgar, frotándola bien contra los abdominales de Dom. Se corrió en ellos y entre sus pectorales peludos de macho.
Se dejó caer hacia atrás y volvió a dejar la cabeza colgando del asiento del sofá. Enseguida tuvo a cada piloto a un lado de él, pajeándose apuntando hacia su cara, excitados. Drake fue el primero en sacarse la leche, empapándole los morros con una buena lechada que siguió la ley de la gravedad y le resbaló por la mejilla hasta alcanzarle el ojo izquierdo.
A Dom se le escapó con retardo, por lo que al sacudírsela y tener la lefa justo saliendo de la raja del cipote, el lechazo salió volando y se estampó contra la frente de Evan, cerca de sus cejas. Puta vida, hacía apenas unos minutos estaba arreglando un motor y ahora estaba ahí desnudo, tirado en el sofá, con el agujero del culo bien abierto después de recibir un par, la cara llena de semen y la visión de esas dos pollazas descomunales recién corridas colgando entre las piernas, bañadas en lefa, una cada lado de su cara, regresando a su flacidez original. Ahora ya podían volver a metérselas en los pantalones.









