Paddy O’Brian se trinca a pelo al chico de la piscina Justin Jett con su enorme y durísima polla en la Costa del Sol, España | Raging Stallion X Falcon Studios X Naked Sword
Fired Up: Costa del Sol
La Costa del Sol, en el sur de Málaga, España, sol y playa, chicos calientes paseando por ella marcando culazo y paquete bajo los speedo. Lugar de veraneo para Paddy O’Brian, que cada año entiende mejor por qué España es el lugar que mejor da la bienvenida para darse al folleteo al aire libre y quitarse las penas. Hakuna Matata. No hay problemas, no hay preocupaciones.
A veces hasta Paddy se sorprende consigo mismo. Tumbado en la hamaca junto a la piscina tomando el sol, de repente le pica la polla y todo le arde por dentro deseando follar. La visión de su propio cuerpazo caliente bañado en sudor le excita y se lleva la mano al paquete bajo las bermudas. No aguanta más. Echa mano al teléfono para llamar a un colega de folleteo que está cerca, pero cuelga en cuanto ve aparecer a Justin Jett, el chico de la piscina.
El tio es un daddy joven buenorro, como él, fuerte, con pelazo y barbita. Está potente. Paddy se retira al chalet para comprobar si está presentable. Se mira al espejo. Si ni él mismo puede resistirse a lo que está viendo, ninguno podrá. Sustituye el bañador por una toalla anudada a la cintura y sale a conocer a su nuevo amigo. No le quita ojo mientras curra, observando su masculina cara, lo bien que se le marca el culazo bajo los pantalones.
Aunque se arriesga más de la cuenta, Paddy está caliente y sale su vena más exhibicionista. Separa las piernas delante del tio para dejar a la vista sus huevos y la polla colgando entre las piernas, rozando la toalla sobre el asiento. Justin gira la cabeza y se lo encuentra todo de frente. Entre incrédulo y vergonzoso, retira la mirada pero no puede evitar volver a girar la cabeza para fijarse bien en la cola.
Así es como Paddy se da cuenta de que a ese tio le van los rabos. Se levanta y se encarga con él. Hombre contra hombre, dejándole claro que lo que va a suceder a continuación no tiene por qué significar nada, que no será el amor lo que hagan, sino follar. Con una palmada en el culete, se lo lleva al porche, le hace agacharse mientras él posa el culo en el borde de una mesa y se quita la toalla, preguntándole si está preparado para lo que le va a enseñar.
Una solapa de la toalla fuera, después la otra, dejando a la vista una polla enorme y bien gruesa con un par de pelotas flipantes. Todo en los gestos de Justin dictan un sí rotundo. Sí a la cara guapa de Paddy, sí a su torso varonil y musculado, a sus brazos fuertes, a su mirada, sí a su pedazo de rabo. Le coge la polla con la mano, se la masturba y lo primero que hace es lamerle los huevos peludos.
Relame la minga de abajo a arriba y con una miradita de cachorro indefenso se la mete dentro de la boca saboreando su calor, acomodando los labios en torono a su diámetro. Que ese tio parezca tan inexperto comiendo pollas se la pone durísima a Paddy. Pero es un arte innato en los tios, aunque uno jamás hubiera visto antes a otro jalar rabo, sabría cómo hacerlo porque va innato en su ADN. Justin tiene ese potencial dentro y empieza a cabecear con ritmo chupando polla.
La barbita llena de saliva. Paddy se tumba hacia atrás y se abre de piernas. La cabeza de Justin está ahora bien apretada entre sus muslos y le está comiendo los huevos. Le encanta la mirada de ese tio, tan masculino, tan retador, con esa barbita. Ahí, come huevo cabrón. Tiene buena lengua y mejor boca. Se la deja empapada, con las babas colgando de las pelotas.
Le coge la cabeza con las dos manos y le anima a tragar a fondo. El tio va a toda mecha jalando verga, con los morros y la nariz sonrojados. Más babas se unen al sonido gutural que sale por su boca cuando el rabo penetra por su garganta. Hora de ver ese culazo de que Paddy se había enamorado junto a la piscina. A poco que lo tenga tan hermoso como imagina, ya le vale.
Se encuentra con algo mucho mejor de lo esperado que le brinda un buen chupito de lefa en los huevos, una recarga que más tarde escupirá por la polla con mucho gusto. Todavía no sabe en qué zona de su cuerpo se la entregará, pero la cara y el culazo tienen todas las papeletas. Dios, qué culo, tan masculino como todo él, redondete en su justa medida, con una buena rajeta peludita y entre sus muslos los huevetes colgando.
Se lo palmea con fuerza para comprobar cómo se mece, como un flan, eso le agrada la vista y deja la marca roja de sus manos encima de las nalgas de Justin. Le despliega las cachas y comprueba el estado de su ojete, carnoso y cerradito, como le gustan. Se lo trabaja un poco, sólo un poquito, paseando la lengua por los alrededores, dejando que lata y le desee. Se levanta y, sin más preámbulos, de un caderazo le mete la polla dentro sin condón.
Justin gime de gusto y dolor, su rostro de sorpresa, abriendo bien los ojos y la boca mientras Paddy no retrocede ni un centímetro y le clava toda la estaca bien dura por el ojete, disfrutando del apretón de ese culazo sobre su polla. Le da bien por culo y le domina, plantando un pie sobre la mesa para impulsarse con fuerza dentro de él. Qué trasero tan lujurioso, cómo invita a follar.
La camisa todavía puesta pero abierta por el pecho a lo superman, Justin se la quita y deja su cuerpo desnudo y musculoso a merced de ese empotrador. Paddy le abraza por detrás y lo atrae hacia él, tocándose pecho y espalda. Le come la oreja, le echa el aliento y le susurra al oído para que sienta lo mucho que está disfrutando follárselo.
Paddy siente que pocas veces ha estado tan caliente, que el influjo de la tierra y el sol de España corre por sus venas y lo domina. Se tumba sobre la mesa y se pega unas palmadas en el muslo invitando a Justin a sentarse encima y cabalgar. Tras la sentadilla y clavársela por el culo, Paddy no puede resistirse a zumbárselo desde abajo. Luego se relaja disfrutando de la paja porculera que le mete Justin, sacando y metiendo su pollaza enorme por el agujero de su gran culo de macho.
Le flipa el culazo de Justin, no lo puede remediar y Justin lo sabe, por eso se da media vuelta y se lo regala en badeja. Qué bonito que es, los pelazos mojados de la raja frotándose por el rabo durísimo cuando se la mete. Lo remata sobre la mesa abierto de piernas, follándoselo con pollazos certeros, dejando buena parte del rabo dentro y dando pequeñas estocadas.
Los ojazos castaños y bonitos de Justin, su atractiva cara, imploran piedad, pero Paddy no conoce lo que es eso y si le piden algo que no sabe, se encabrona. Le mete un pollazo. Justo en ese momento Justin frena la paja que se está haciendo y cuando vuelve a retomarla, le basta correr un centímetro la piel que rodea su polla para correrse encima. Lo hace soltándose unos buenos chorrazos caldosos encima de la barriga.
Paddy se excita al ver salir la leche de esa polla de aquella manera y se lo folla a saco. Saca la polla del culo, se la peja rápido apuntando hacia ese tio que permanece con las piernas abiertas y le empieza a lefar los bajos, vistiéndole de blanco los huevos, la polla y la raja del culo, desperdigando su semen por toda la zona. Del temblor al correrse, se inclina hacia adelante, coge con su mano su propia polla dura y la de Justin morcillona y las frota juntas. Se miran cara a cara y le apetece, le besa. Ya tiene un nuevo amigo en la Costa del Sol y encima este viene a casa todos los días. Paddy empieza a pensar si este podría ser el mejor verano de su vida.
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