Para desgracia de su familia, Seth Peterson siempre había sido la oveja negra descarriada. De pequeño porque no hacía caso a nada y cometía mil y una trastadas y en su etapa adolescente, después de conocer por primera vez los placeres del sexo, se había convertido en la putilla del instituto a la que todos se follaban. Pocos rabos quedaban sin haber pasado entre sus labios.
Después de haberse ventilado a medio instituto, sus intereses crecieron como los de un magnate y acabó dándose cuenta de que un nuevo tipo de placer llamaba a su puerta, así que después de haber follado con los hijos, se fue a por los padres. No podía evitar el impulso que lo llevaba a abrir el ojete cuando veía un pedazo de macho apuesto con un buen muslámen como el del padre de su reciente novio Adam Awbride. Se pirraba por descubrir lo que Bruce Beckham guardaba entre sus piernas.
En realidad Bruce no era su padre, no el biológico. La madre de Adam tenía buen gusto y casi siempre que Seth llamaba a la puerta de la casa de su chico, salía un señor diferente a recibirlo. La cabrona sabía elegir, siempre cachas, atractivos y de ojos claros. A Seth le hizo tilín y se quedó sin saber qué decir, algo que pocas veces le pasaba dada su experiencia.
En el fondo, el nuevo novio de su madre sabía que cuando los dos se metían a decir que iban a estudiar, no abrían un puto libro, sino que se dedicaban a explorar territorio masculino. La pasión de Seth no tenía límites. Nada más cerrar la puerta del estudio, se llevó a Adam a la cama, le bajó los pantalones y se puso a hacerle una paja desde atrás mientras lo besaba con ganas, casi devorándolo.
Joder, cómo le gustaba despellejar un buen pollón, llevar a su chico al límite, cuando este le miraba suplicante con los ojos abiertos, abría la boquita exhalando un gemido de gusto y se derretía de placer soltando toda la paja.
Normalmente los novios de su madre no se entrometían en esos asuntos, pero por alguna extraña razón Bruce era diferente y quiso tomar el control de su papel de padre. Y como hacía cualquier padre y a ti también te habrá pasado alguna vez, Bruce abrió la puerta de la habitación y les pilló in fraganti. Seth sujetando la polla todavía dura de Adam, que acababa de correrse encima de la camiseta.
A gritos, Bruce agarró a Seth y se lo llevó a otra estancia donde le cantó las cuarenta. Por suerte para Seth, el discursito de papá le entraba por una oreja y le salía por otra. Mientras Bruce seguía reprendiéndole por su actitud, Seth se puso de rodillas, le bajó la cremallera de la bragueta de los vaqueros, descubriendo un señor pollámen largo y grueso y se la empezó a mamar dándole mano y boca a la vez.
Vaya con el cabroncete. Qué bien le sentaba ese pedazo de pollón a esa carita tan guapa y juvenil. A Bruce no le quedó otra que rendirse a sus encantos y es que la chupaba de lujo. Era una de las más grandes que Seth se había llevado a la boca. Se puso perrete al ver que seguía creciendo y que se convertía en una anaconda bestial, tan gruesa, con un cipote tan grande que le rellenaba toda la boca.
Al relamerla desde la base a la punta, miró a Bruce. Le dedicó una sonrisa y se llevó un dedo a la boca diciéndole que no hiciera mucho ruido. Adam no tenía por qué enterarse. Pero era difícil aguantar las ganas de gemir en alto cuando un chico tan guapo y decidido te practicaba una de las mejores mamadas que habías recibido en tu puta vida.
De la cocina, Bruce se llevó al chaval al dormitorio. Así fue como por primera vez Seth consiguió follarse al padre de otro. Bruce se desnudó mostrando su torso musculado a Seth, que no podía dejar de mirar cómo la larguísima polla de ese tio se mecía de un lado a otro, de escándalo. Larga como una baguette. Bruce le bajó los pantalones, le dio media vuelta admirando su culete, empujándolo hacia la cama, agachándose y sumergiendo los morros en su raja.
Sól cuando Bruce se puso de pie detrás de él y presentó su enorme polla a su suave y redondito culo, Seth se dio cuenta del impresionante tamaño de esa descomunal verga. La hostia puta. Como decidiera reventarlo hasta los huevos, le iba a llegar la pija hasta el estómago. No sabía cómo iba a entrar eso, ni siquiera si iba a entrar, pero Seth estaba totalmente receptivo, excitado, con el ojete abierto de par en par para ese hombre.
Entró, vaya que si entró, siempre terminaban entrando. Sin condón, enorme, toda dura y gruesa. Plantó una rodilla en la cama para abrirse un poco más. Ese churro penetraba su culo a presión, cubriendo todo su orificio. Bruce le dio por culo, escupiendo de cuando en cuando sobre su polla para poner lubricante al asunto. No sabía que le gustaran tanto los culos de los jovencitos. Bueno, sí que lo sabía, en el fondo, aunque durante mucho tiempo se había resistido a la idea de volver a probar alguno por el qué dirán.
Ese chico se lo daba todo y con eso le bastaba. Se dedicó a disfrutar de su momento. Se lo llevó a la cama y le hizo la cucharita dándole por detrás sin descanso, rellenándole el ojete de rabo, abriéndolo de piernas sobre las sábanas. Joder qué culo. Seth se cascó un buen pajote lechero mirando cómo ese tiarrón le arrebataba el culo. Cuando a Adam le dio por abrir la puerta de la habitación de su nuevo papá, debió haberlo imaginado al verlos a los dos follando. Eso le pasaba por enamorarse de un tio que siempre estaba cachondo como un mono.
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