Ford XL se folla a pelo a Dick Da Silva y mete una preñada al culazo de Jupiter Colt | Fucker Mate
Power Bottoms Gone Wild
Le estaba comiendo la boca cuando Ford XL le plantó las manos en el culo a Dick Da Silva. Nada le gustaba más a Ford que le dijeran que sí a todo, por eso se puso cachondo al ver que Dick asentía con la cabeza sin despegarse de sus labios. Se imaginaba ya metiéndole el rabo hasta el fondo de la garganta para después joderle el culo sin compasión.
No se olvidaba del otro tio, más bien un tiarrón, que se lo estaba pasando en grande mientras ellos dos se magreaban. Jupiter Colt estaba mirándolos tumbado en la cama, alzando una pierna y metiéndose unos dedos por el culo. Y joder, qué señor culazo se le adivinaba, con unos muslos bien peludos, casi un oso en toda regla. Jupiter sabía bien lo que tenía y en cierto momento se recreó en sí mismo, explorando sus piernas con detalle.
¿Por qué la mayoría de tios cargamos hacia la izquierda? Un misterio sin resolver. Dick descubrió que Ford era como el resto de hombres al bajarle los gayumbos. Una pija larga y dura salió a su encuentro, contenta por verle, ligeramente curvada y apuntando hacia la izquierda como estaba mandado. La cogió con la mano, la enderezó y se la metió en la boca.
La cosa empezó fuerte desde el primer momento. La manita de Ford apoyada en su cogote, obligándole a tragar a fondo. La cabeza de Dick comenzó a despegarse y acercarse a la entrepierna de Ford con brío, paseando sus labios por esa larga barra de carne tan apetitosa. El soniquete de la mamada y los gemidos apagados llegaban a los oídos de Jupiter con claridad, lo que le estaba poniendo fino. Decidió acercarse a esos dos y aportar su granito de arena.
El oficio de mamporrero siempre le había gustado, tenía su morbo. Todo lo que fuera ayudar a meter las cosas en su sitio le gustaba. Aunque nadie le había pedido esa ayuda en concreto, Jupiter agarró el pene de Ford y lo condujo a la boca de Dick, que ya la tenía durísima, con el pellejo retraído y el glande a pleno rendimiento, más larga y gorda que nunca.
Ver semejante pollón, provocó en Dick una enorme satisfación, así que frotó su cara contra toda esa pedazo de polla tiesa, desplazándola a un lado y otro con la nariz. Jupiter ya lo sentía, pero quería participar también. Interrumpió a los dos poniéndose entre ellos y dejando claro que en esa habitación el suyo era el mejor culazo de todos. Vaya que sí. Ford se agachó para comérselo. Era tan grandote que no supo por dónde empezar, así que le coló los morros en la raja y se dejó llevar.
El tamaño de la polla de Ford había puesto cachondos a Dick y Jupiter. Los dos se pusieron a cuatro sobre la cama para recibir, contoneando sus traseros mientras Ford se la pajeaba preparándose para lo que le esperaba. Más le valía tener buen aguante, porque esos dos iban a por todas. Primero se la metió a pelo a Dick y luego fue a por Jupiter. Teniendo ese pedazo de culo de santo varón, Ford habría imaginado que se la iba a tragar como si nada, pero le sorprendió descubrir que le quedaba super apretadita dentro del ano y que el cabrón tuvo que hacer un gran esfuerzo para aguantar las embestidas.
Gemía en alto, se retorcía de dolor y gusto, llegó a echar mano al trasero con la intención de agarrar la polla de Ford y o bien sacarla o contenerla. Gracias a los consejos de Dick, que le dijo que aguantara, lo logró, pero el desgraciado de Ford no paraba de rebanarle el culo a toda hostia sin tener en cuenta sus sentimientos. El dolor sustituyó enseguida al gustito, aunque en realidad nunca se iba y formaba parte de una buena follada con un tio bien dotado.
Jupiter se abrió de piernas sobre la cama e invitó a Ford a pasar adentro. Otra vez esa gran polla cubriendo su culo. Jupiter puso los ojos en blanco, apretó los dientes, se volvió loco sobre las sábanas. Dick, que estaba justo al lado viendo cómo Ford lo penetraba, estaba encantado viendo a ese tiarrón grandote, peludo, con esa barba y esa atractiva cara disfrutando de lo lindo. Llegó su momento y le encantó ser el centro de atención. Ford ya lo tenía en el punto de mira, apuntando con la pija dentro de su culo y Jupiter estaba justo detrás de él, agarrando sus piernas para dejarle bien abierto.
Ford también tenía sus fetiches, esa polla no se ponía dura así porque sí. El cuerpo de Jupiter le atraía mucho, poder comerle los pezones de las tetillas bajo el arnés, subir un poco y esnifarle el sobaco bien peludo mientras este hacía pose de culturista marcando biceps, de ahí pasó a saborear su boca, con ese plus que le daba que el tio tuviera tanta barba, sentir los pelazos raspándole los morros.
A Dick le tenía dominadito. Juraría que ese tio habría hecho lo que fuera si él se lo hubiese pedido, así que empezó a jugar con él. Ya le tenía mamando de su polla y ahora le iba a dar otro regalito. Se sentó encima de su cara para que le comiera todo el ojete. El tio pareció encantado. Sacó la lengua y lo hizo de lujo mientras se pajeaba y sentía el calor de las pelotas de Ford sobre su frente.
Ford penetró una última vez a Jupiter. Ese culazo no tenía desperdicio, además de que le encantaba ver cómo se volvía loquito, como una moto cada vez que la tenía dentro, gimiendo como un demente. Lo levantó y se lo llevó con él hacia la pared, donde le hizo cositas. Le levantó una pierna y le metió el dedo por el culo, gozándolo, volvieron a la cama y se lo folló bocarriba mientras Dick le daba de comer rabo.
Era difícil resistirse a una imagen así frente a él. Ford penetrando a pelo a un tiarrón, su cara atractiva, su barba, su sonrisa, los pelazos que cubrían todo su cuerpo, esos muslos fuertes, su enorme culo, lo cerdó que era sacando la lengua y gimiendo fuerte, echando el aliento sobre la polla de Dick que la tenía justo encima a punto de nieve. Dick no pudo resistirse más, se corrió de gusto y lanzó una brillante ducha de esperma sobre le cuerpo de Jupiter regándolo con su leche.
Una primera oleada bien cargada le recorrió de la pierna, mojando los calcetos que llevaba puesto, a los brazos y los hombros. Jupiter miró hacia abajo, intentando comprender cómo hostias le había lefado de aquella manera, pero orgulloso de que le dejaran así de sucio. Justo delante, Ford le penetró con fuerza. Jupiter percibió su mirada perdida, cómo le sudaba la frente.
No le pidió que saliera en ningún momento y Ford hizo lo que tenía que hacer, preñarle por dentro. Sacó la polla y con ella empezó a rezumar un montón de leche a borbotones del culazo de Jupiter. El cabrón se recreaba abriéndose de piernas y dejando que el pringue recorriera su nalga. Se llevó los dedos al culo, recogió la lefa y se los llevó a la boca para relamerlos.
VER A JUPITER COLT, DICK DA SILVA Y FORD XL EN FUCKERMATE.COM
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