Tommy Dreams se folla sin condón a Dani Brown atravesándole el culo con sus 23 cm de polla y se meten un festín de corridas salvajes | Fucker Mate

Morning lust

Eso de holgazanear se le daba muy bien a Dani Brown, sobre todo si era domingo. Era de los que dormía sin nada puesto, así que al despertar remoloneaba por encima de la cama haciéndose alguna que otra gayola o poniéndose boca abajo e imaginando que un chulo se ponía encima de él, también desnudo, haciendo flexiones con toda la minga colgando hacia abajo, rozando su precioso culazo.

La idea le ponía tontorrón. Su mente volaba. Hasta que aparecía por la puerta su compi de piso Tommy Dreams, siempre tan atento. Si se levantaba empalmado, lo cual ocurría todos los días, en lugar de rebajársela cascándosela en su propio cuarto, acudía al de Dani pajeándose, apareciendo tímidamente por la puerta usándola como si la rendija fuera un glory hole al que Dani acudía como siempre de rodillas para llenarse la boca con esos veintitrés centímetros de pollón quele daban la vida.

Tenían que ir pensando en hacer un agujero a su medida en alguna pared, pero de momento el truquito de la rendija le servía y le venía mucho mejor, puesto que de esta forma podía mirarle a los ojos, descubrir de qué forma le molaba más que se la chupara, subir a besarle y compartir con él el sabor de su polla. Además de larga, la tenía gruesa y durísima. Dani se lo pasaba pipa degustando su cipote hambriento como si fuera un caramelo dentro de la boca y luego se enfilaba parte de la barra dentro.

Porque no le cabía entera, con ese cacho pollón era algo menos que imposible. Tommy a veces lo intentaba por si colaba, le cogía por la parte de atrás de la cabeza y la apretaba hacia su entrepierna. Dani acababa con las venas del cuello hinchadas, se quedaba sin respiración y apenas había tragado ni la mitad del rabo. Así se las gastaba el francés.

Se quedaron de rodillas un rato sobre la cama haciendo una lucha de sables para después firmar la paz haciéndoles super amiguitas, deslizando una sobre otra, notando su calor, su fuerza. No había mejor estrategia en la batalla que conocer bien a tu enemigo. Si bien Dani tenía una tranca voluminosa, morenita y potente de casi veinte centímetros, la de Tommy ganaba en longitud, así que se rindió y bajó a mamársela de nuevo, esta vez con la intención de prepararla para la guerra.

A cuatro patas encima de la cama, sobló las rodillas echando el culete hacia atrás. Tommy se puso también de rodillas detrás de él, dispuesto a darle por culo. Sintió el gigantesco y caliente rabo deslizándose por la raja de su culo, desde la espalda hasta el agujero, entonces Tommy empujó con fuerza y le metió el cipote completamente desnudo y sin protección. Con la de veces que habían follado y todavía le costaba ese primer momento como si fuera la primera.

Era super gorda y su ojete siempre parecía demasiado estrecho para ella. Con tesón y aprovechando que Dani no podía estar todo el tiempo en alerta y bajó la guardia, Tommy penetró sus barreras y metió todo el caballo de batalla en su cueva. Ya había ganado la guerra, pero se quedó a disfrutar de la victoria. Se subió con los pies en la cama, protegió el trasero entre sus muslos y le brindó el triunfo colándole la polla entera y sacándosela del agujero a cada batida.

Se inclinó sobre su cuerpo, lo abrazó por detrás y le hizo el amor. Dani giró la cabeza. Le gustó escuchar los gemiditos de Tommy tan cerca de su oreja, sentir el tacto de la barbita contra su mejilla, su aliento. Cerró los ojos y se dejó llevar al paraíso de las almas perdidas, aquel al que viajaban los guerreros derrotados en el campo de batalla.

Como ese soldadito tenía la mejor de las monturas, escapó con su enamorado a lomos de su caballo cabalgándolo. Se sentó sobre sus piernas empalándose toda la polla dentro del culo y brincó de alegría delante de él. Ahora llevaba las riendas y era la primera vez que le veía desarmado y vulnerable. Lo aprovechó. Le cascó la polla batiéndosela con el pandero, disfrutando de esa vulnerabilidad, viendo cómo le miraba fijamente mientras sus brazos caían rendidos a los lados, sin poder hacer nada, sin tener el control.

El sueño de Dani se cumplió, aunque con pequeñas variantes que fueron mejor todavía, ya que como alguien le dijo un día, a veces la realidad puede superar a tus fantasías. Un tio encima de él, haciendo flexiones, solo que él estaba bocarriba en la cama y el hombre no la tenía flácida y colgando rozando su trasero, sino que la tenía gigante y dura penetrando su ano.

No paraba de follárselo, de blandir su espada entera dentro de su agujero haciendo amplios movimientos de cadera de lo larga que la tenía. Su carita guapa encima, con esa barbita que le sentaba tan bien, el rostro ruborizado que demostraba lo mucho que le quería y las ganas que tenía de correrse. Toda esa visión en conjunto hizo que Dani se sacara la paja de encima.

No recordaba haberse corrido de forma tan demencial en su vida. El primer caldo que cayó encima de su ombligo apenas fue la calma que precedía a la tormenta, porque tras eso, un montón de chorrazos salieron disparados de su rabo hacia su cabeza, sus hommbros y por detrás de él en sobre las sábanas. El primero de los tiros largos le dejó la cara cruzada de leche de lado a lado, ciego de los dos ojos. Al acabar de correrse, su precioso y perfecto cuerpo musculado y bronceado parecía el lienzo de un artista al que le hubiera dado por lanzar la pintura con la brocha sin control, a ver dónde caía.

Tommy quiso imprimir también su firma en ese cuadro. Avanzó unos pasitos hacia delante, acercándose polla en mano a la cara de Dani. Sintió el flujo de semen saliendo por su polla y le regó el cuerpo desde el otro lado, de la cabeza a la cintura, una lluvia de esperma que salpicó bien arriba y cayó con toda su furia y fuerza sobre la cara y los pectorales de Dani, que pocas veces había estado tan cubierto de leche como ese día.

VER MORNING LUST EN FUCKERMATE.COM

@ fotos por Oscar Mishima

VER MORNING LUST EN FUCKERMATE.COM

Mostrar más
Botón volver arriba