Joel Birkin se folla sin condón a Raphael Nyon con su gigantesca pirula junto al jovencito Danny Defoe y se corre a lefazos encima de los dos | Bel Ami Online

Parecía que los chicos se habían puesto de acuerdo para grabar unos vídeos cargados de vicio que luego subirían a sus redes. El jovencito Danny Defoe, todo un yogurín guaperas, no podía evitar espirar. En pleno despertar sexual, a sus ojos el sexo era como un campo abierto sin puertas. Cada vez tenía más claro lo que le gustaba y ver a dos hombres besándose, juntando sus cuerpos desnudos, con las lanzas en alto, acaramelados, se la ponía bien dura.

Ese día llevaba unos pantaloncitos de deporte de algodón grises que no podían ocultar lo mucho que le gustaba el sexo entre tios. Se la sobó y se la pajeó por encima. Al verle desde la habitación de al lado, Raphael Nyon se acercó a ver qué era lo que tanto le ponía. Al ver lo que ocurría en la otra sala, lo entendió perfectamente. Para Danny aquello era como estar en una casa de putas, con total libertad para hacer lo que le saliera de los huevos, así que se sacó la pija y se empezó a masturbar con su amigo al lado viendo a esos dos maromos.

El chico que llevaba la cámara les echó de allí. Cada puerta era una puta fantasía. Con tantos tios a flor de piel, en edad de merecer, las folladas y pajas estaban a la orden del día. No podías recorrer un pasillo sin quedarte mirando por una puerta. Las pisadas de las deportivas contra el suelo ya hacían velcro y todo de la lefa reseca bajo sus pies. Eran unos cerdos y les encantaba.

Fue precisamente el ruido de esas pisadas lo que alertó a Joel Birkin, que se estaba calzando una paja guapa a solas en el sofá. Danny tuvo motivos de sobra para seguir pajeándose sin control y es que al ver esa pollaca larguísima y gorda de casi treinta centímetros, se le hizo la boca agua. Nunca había visto en su vida una piryula tan grande. Allí estaba aprendiendo del sexo masculino lo que no estaba escrito.

Al acercarse apreció la diferencia entre los dos, abismal. Con una mano cogió su propia polla tiesa, con la otra sostuvo el pedazo de pene de ese tio y las comparó. Joder, cómo era posible que siendo de la misma altura y casi la misma complexión, ese chaval la tuviera tan jodidamente enorme. Sintió algo de envidia, pero enseguida se esfumó ese sentimiento, en cuanto continuó acariciándola, observando cómo le colgaban y se meneaban sus también enormes huevacos entre sus piernas bajo la base de la polla, en cuanto Raphael también se sacó la suya y se quedaron los tres en círculo, pajeándose como colegas, comparando sus sexos.

Se agachó y descubrió un nuevo mundo al chupar esa delicia y meterse el cipote dentro de la boca. Era tan gordo y grande que apenas le cabía. Se lo sacó, miró hacia arriba sonriendo a Joel y continuó pajeándosela. Nunca había pelado una de ese increíble tamaño. Volvió a introducírsela por la boca y esta vez pilló más cacho. Raphael se agachó para compartirla con él.

Mientras uno se quedaba merendándose el rabaco, el otro lo chupaba por el lateral. Danny no dejaba de estar sorprendido con ese pollón delante de su cara. Aprovechó que Raphael se la estaba mamando para descubrir sus huevos, se los cogió con la mano, los levantó, los dejó caer. Pensó en la admirable carga que podía llegar a depositarse en esos cojonazos.

Le encantaba el ambiente de hermandad que se respirtaba en esa casa. Un tio chupando rabo y al segundo tú mamando el miso rabo con sus babas encima. Era como sentirse más unidos que nunca. Joel era puro amor. Jamás se olvidaba de prestar atención a cada chico que le mamaba la polla. Les colmaba de besitos y arrumacos mientras gentilmente les incitaba a seguir chupándole todo el rabo.

Ponerse de pie, acercar posturas y hacer que sus tres lanzas retozaran unas sobre otras fue todo un acierto para terminar de ponerles cachondos. Joel se puso detrás de Raphael, sumergiendo su enorme rabo por la raja de su culo. Lo tenía tan largo que Raphael podía notar su erección hasta por la espalda. Danny cogió a su amigo de la nuca y le sonrió. Se alegraba enormemente por él, porque fuera el primero de los dos en sentir toda esa verga en su interior.

Antes Joel y Danny se agacharon para comerle todo a Raphael. Joel perfilando la entrada de su culito como correspondía y Danny alimentándose de su pija, adorando la forma en la que le colgaban y se mecían sus cojones al ritmo de la paja. Todo fue una tentativa. El momento llegaría, sin duda, pero ahora Joel quería ver lo bien que follaba le benjamín de la casa. Puso a mamar rabo a Raphael y dejó que el chaval diera el pistoletazo de salida penetrando el culo de su colega sin condón.

Meterla en un culito apretado le daba a Danny una satisfacción de la hostia. Se juró a sí mismo que podría ser feliz toda su puta vida metiéndola por un agujero. A su edad poco más tenía que pensar, en el sexo y nada más. Le encantaba ver cómo había crecido su pene en esos años, el hombrecito en el que se había convertido, capaz de hacer esas guarradas dignas.

Joel cogió su turno. Se sentó en el sofá donde se la había estado pñelando a solas antes de su llegada y esperó a que Raphael se empalara firmemente encima de su pene. Danny lo observó todo de frente, pajeándose, disfrutando de cada segundo. Se fijó en la forma en la que a Raphael le colgaba la larga pirula entre las piernas, en los gestos de su cara mientras se hundía esa gigantesca polla dentro de su ano. En la satisfacción que eso le daba.

Quizá el verano anterior hubiera sido ese chico que permanecía al margen, haciéndose pajas mientras los demás disfrutaban, pero ahora no, ese verano ya era todo un hombre y se merecía lo que los demás. Se acercó, besó los labios de Raphael, se pajeó atizándose la polla delante de él, haciéndose notar, se agachó para chuparle la polla mientras el otro le reventaba a pollazos, le dio de comer rabo. A Raphael y a Joel, que también lo cató.

Comprendió enseguida que, cuando un hombre estaba en plena faena, dando todo su amor, dejaba de ser invencible y se convertía en una putita sumisa y ardiente. Lo de Joel era de un nivel superior. Buscaba las posturas más enrevesadas para divertirse. Puso a Raphael con la espalda apoyada en el suelo y el culo hacia arriba. Les dio la espalda a los dos y entonces Danny pudo ver su lindo trasero, cómo hacía fuerza presionando su gigantesca pirula entre las piernas dejando a la vista culo, huevos y generoso rabo y cómo penetraba a pelo con él a Raphael, metiendo ese grueso y enorme pene por un hueco que a priori parecía imposible de taladrar.

Miró hacia abajo y se fijó en lo mucho que disfrutaba Raphael, pajeándose alegremente mientras chupaba la pija de Danny a la vez. «Todo tuyo«, le dijo Joel a Danny al tumbar a Raphael a su lado sobre el sofá, dejando el culo cerca de su polla. Danny se colocó detrás de él haciéndole la cucharita y se lo gozó. Esta vez notó que tenía el ojete del culo más abierto. Normal, después de haber tenido semejante polla dentro.

Joel se pajeó sobre sus dos caritas, les dejó la polla encima de ellas y los dos chavales se enviciaron con ella comiendo rabo como locos. La mirada de Danny dejó entrever que se le estaba acumulando la leche en los cojones y que la eyección iba a ser inminente. No dejaba de mirar el rabo de Joel, enorme, cómo se movía, la boquita de Rapahel chupándole la base y los huevos, haciéndola rebotar sobre su cara. Qué vicio.

Los tres etsban ya a punto de caramelo. Podía intuirlo por la forma en la que buscaban placer y gemían sin control. Raphael giró la cabeza, miró fijamente a Danny a los ojos. Danny se sintió amado, amado de verdad. Entonces vio a Raphael cerrar los ojos, cascársela con fuerza y soltarse todos los chorros encima. El verano anterior seguramente se habría corrido sólo con nortar el roce de la polla de otro hombre contra la suya, pero esta vez se sentía orgulloso de haber aguantado penetrando a otro tio mientras este se corría.

Aguantó un poquito más penetrando su culo hasta que no pudo más. La sacó y se puso de rodillas apuntando con la pija hacia la entrada de su ojete. Le colmó con unos buenos disparos cargados de semen caldoso y caliente que impactaron contra sus nalgas y salieron despedidos en mil gotas a su alrededor. Con la picha brava descontrolada, al inclinarla un poco hacia arriba, se le escapó otra tanda de chorrazos que dejaron las ingles y el vientre de Raphael llenitos de leche.

Le metió la polla llena de calcio por el culo. Joel se acercó a besarle. Era tan dulce. Le abrazó la carita con una mano y aprovechó para susurrarle que ahora le tocaba a él. Si Joel se tomaba su tiempo para colocarles en la mejor posición para soltar toda su artillería, es que esa corrida iba a ser lo más flipante que Danny hubiera visto jamás.

Les puso a los dos juntitos, tumbados sobre el sofá y él sentado en sus piernas. Se la empezó a menear. Danny y Raphael estaba expectantes. El cabrón usó sus cuerpos como lienzo para su obra maestra de arte. Apuntó hacia el torso de Raphael y se lo bañó de leche, cuatro eyaculaciones potentes y bien cargadas de esperma. Con un giro de muñeca apuntó hacia Danny, que lo vio venir y entrecerró los ojos. Le tocó la mejor parte. Joel le disparó a quemarropa, los lefazos volando por encima de su hombro.

Vaya que sí, menudo tirador. Cogió esa pedazo polla y la exprimió deseando que todavía quedara alguna gota. La atrayó hacia los dos y relamío el pene por un lado dejando hueco a Raphael para que se comiera su parte, su trozo del pastel. Danny se sintió el hombrecito más feliz del mundo, con su cuerpo regado por el semen de otro hombre, el cuerpo de su coleguita con unos buenos chorrazos de lefa encima. Joel les dejó a solas, desnudos, con su corrida encima de sus cuerpos.

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