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Pol Prince embiste salvajemente a Allen King sin condón con su larga y enorme polla y le mete un facial | Lucas Entertainment

Boyfriends And Cheaters

Los recién enamorados sentían mariposas en el estómago. Allen King y Pol Prince, después de mucho tiempo, además de seguir sintiendo esas mariposas cada vez que se miraban, también eran poseídos por un calor que les recorría el cuerpo, acompañado de unas erecciones que no podían frenar hasta estar juntos y rebajarse las pollas en cualquier momento, en cualquier lugar.

Ese momento empezaba sin más, con un intercambio de miradas. La sonrisa, los ojazos y la guapísima carita de Pol hacían que Allen se pusiera cachondo y Pol a su vez no podía resistirse a la mirada de Allen, su cara tan atractiva y esa media sonrisa que le desarmaba por completo. Estar en la terraza de un lujoso hotel en vacaciones, con el mar de fondo, sus torsos desnudos y todo el tiempo por delante, ayudó a crear una atmósfera a la que no pudieron resistirse.

De la terraza pasaron a la habitación sin dejar de darse el lote. Se tenían tantas ganas que no podían controlarse. A Pol le gustaba sentirse querido y, al menos en la cama, como Allen nadie le quería tanto. Cuando un tio se esnifaba y te lamía los sobacos, cuando se tragaba tu polla larga hasta quedarse sin respiración y salía a tomar aire con una ristra de babas colgando de su boca y las venas del cuello y la frente hinchadas, cuando te agarraba de las piernas y te amaba los pinreles con toda su alma restregándolos por toda su jeta, eso era más que amor, esa deseo.

A pesar del tiempo que habían pasado juntos, Pol nunca terminaba de acostumbrarse a ese lado tan salvaje de su chico. Una y otra vez conseguía dejarle con la boca abierta. Jugó más de la cuenta con los pies encima de su cara, disfrutando del placer que le proporcionaba sentir su húmeda lengua y sus dulces labios al contactar con la planta o cuando le chupaba los dedos como si fueran mini pollas.

Por esa y otras tantas cosas, por desobedecer a la autorizad y por comportarse como un perrete en la cama, Pol le tumbó bocabajo en la cama y le esposó cogiendo sus brazos y cruzándoselos por detrás de la espalda. Luego le metió toda su larga polla sin condón por el interior del culo, tratando de calmar sus ganas, pero lo único que consiguió fue despertar más sus ganas de ser follado.

Le puso bocarriba y le enculó a un ritmo bestial. Le miró a la cara, una que ahora reflejaba unas expresiones casi demenciales. Allen estaba fuera de sí, sudando como un pollo, gimiendo de gusto con la enorme minga de su chico dentro de él, con la boca abierta y la lengua por fuera pidiendo que le escupiera dentro. Lo único que se le ocurrió a Pol para controlar la situación, o quizá descontrolarla más todavía, fue abrazarle por detrás y hacerle la cucharita sobre la cama mientras le protegía con su cuerpo y con el rabo dentro de su estupendo culazo.

Así cerquita, cuerpo con cuerpo, logró sacar toda su rabia. Le vio agarrarse la polla y meneársela. Un escupitajo de lefa salió volando de su rabo a su cara. Observó cómo se tranquilizaba un poco después de correrse, pero ahora el que necesitaba descargar era él. Le colocó la carita bocarriba acercándola al borde del colchón, Pol se puso de pie y se la pajeó encima de su jeta, le plantó una mano en el cuello para controlar la posición y le metió un facial regándole esa cara de vicio con su esperma.

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