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Bony Babyron consigue que el guapo heterosexual Apolo Adrii le folle a pelo y le coma la polla | Crunchboy

Parecía que Apolo Adrii se había confundido al entrar en el local adecuado donde esperaba que una tia se la mamara y poder follársela. Leyó en el cartel de entrada que era un lugar para chicos, pero no le quedó del todo claro que realmente allí sólo entraban chicos. Así se quedó, viendo pasar a tios, ni una sola pibita, hasta que preguntó y le dejaron claro que ni las había visto ni iba a verlas.

Lo que sí le aclaró Jess es que con ese porte, siendo tan guapo y estando tan bueno, cualquier hombre se lo rifaría ahí dentro y que podría tener el culo que quisiera. De hecho Bony Babyron estaba esperando solito amorcillándose el rabo por debajo de los vaqueros esperando a su hombre ideal. Apolo, que estaba cachondo y ya le daba igual cualquier agujero con tal de meterla en caliente, accedió a esa cita inesperada parta él y a ciegas.

En cuanto Bony vio aparecer a ese machote hetero tan guaperas, con su camiseta de manga corta ajustadita marcando torso y biceps, con sus chinos de color beige apostando un buen paquetón entre las piernas, se le alegró la vista y todo el cuerpo. A Apolo se le puso la cara roja. No estaba acostumbrado, o al menos no se había parado a pensar nunca, a que despertara tantas pasiones entre los tios. La poca vergüenza que pudiera pasar en ese momento se esfumó enseguida, se agarró el paquete con una mano e invitó a Bony a comérselo todo.

Tenía que ser hetero, estar buenísimo y además tener una buena verga. La polla que le sacó de los calzones le gustó demasiado. La tenía todavía blandita pero bien larga y Bony se la trabajó a base de mamadas hasta dejársela bien dura. La idea de ser el primer tio que posaba sus labios sobre esa tranca le excitó mucho. Apolo, que era un tio agradecido, hizo algo que jamás pensó que haría, pero era lo justo.

Se arrodilló delante de Bony dispuesto a comerle la polla. Miró el rabo, miró a Bony, volvió a mirar el rabo, se pasó la lengua por los labios humedeciéndolos, respondiendo a un instinto desconocido. Jess, que no quitaba ojo a esos dos, le preguntó si era la primera vez que se la iba a chupar a un tio. Sí, era la primera. Puede que después de esa probara unas cuantas más, porque se la comió como un pro, hasta atragantarse, la polla hasta los huevos. Y lo mejor es que le gustó y tuvo que reconocerlo, que estabas ricas las pollas.

Como experiencia había estado bien, pero necesitaba ya aquello para lo que había entrado en el local, un agujero caliente. Bony se tumbó bocabajo y Apolo se lo folló desde arriba en posición de flexiones. No era solo que Apolo estuviera bien rico, guapo y buen cuerpo, es que además era un follador nato, de los que aparte de joderte bien con la enorme polla, te soltaba guarradas con su voz masculina y profunda de machote que no hacían sino calentar más el ambiente.

Bony estuvo encantado de ser su primer agujerito varón donde desfogarse. Él también tenía sus armas y era todo un guaperas capaz de desarmar a cuaqluier tio y llevarle al punto de locura y no retorno y con Apolo lo consiguió, hasta el punto de conseguir que le dejara correrse en su torso musculado y en su cara con unos buenos perdigonazos.

Al recobrar le sentido, Bony miró hacia abajo y vio una imagen para el recuerdo, ese tio cachas y macizo meneándose el rabo gordo, escupiendo la lefa por la boca, todo su cuerpazo cubierto de semen. Recien corrido, Jess le preguntó si tendría fuerzas para aguantar ahora con una chica. Apolo miró su rabo y toda la corrida y un gesto de su cara y un bufido hicieron que no necesitara palabras. Bony le había dejado bien satisfecho y con los huevos secos.

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