Elian se folla a Zander sin condón y le tralla la jeta a lefazo limpio | Corbin Fisher

Elian Hits The Spot

Se quitó los pantalones apresuradamente. Tener delante de él a Elian se la había puesto morcillona, tan guapo, con ese torso espectacular y tan definido, esos pantaloncitos blancos. Zander se quitó su ropa y al ver que Elian se lo tomaba con más calma, tomó las riendas y le bajó los gayumbos. Lo que vio al hacerlo hizo empequeñecer cualquier cosa que tuviera a la vista. Un pollón largo, grande y gordo salió rebotando, bien durito, encapuchado todavía, con los pelos negros de la polla ahí bien, donde debían estar para darle ese toque de pollón del qjue apetece alimentarse hasta llorar.

Se besaron, se tocaron, arrimaron sus cuerpos para dejar que sus rabos se rebozaran uno encima del otro y se conocieran. Qué rico sentir el sexo de otro tio calentito y duro sobre le tuyo, resbalando por la parte baja de tu polla, rozándote las bolas. Elian tumbó a Zander en la cama, le dio una palmadita en el culete para animar el partido, se puso de rodillas a la altura de su cara y tras darle unos pollazos en la boca, le puso a comer.

Zander estaba hambriento y más con una polla así de guapa. Más gorda de lo que creía, no le cabía entera en la boca. Elian le tapó los ojos con una mano e hizo resbalar su rabo todo lo largo que era entre sus labios, destapando el sentido del gusto y del olfato de Zander, que estaba cachondo perdido esnifando el olor dulzón de esa descomunal tranca. Luego le hizo mirar cómo se cogía los huevos y se los estiraba haciendo rebotar la polla encima de su cara.

Se marcaron un sesenta y nueve. Los dos con la boca llena a rebosar de rabo, los gemiditos de gusto que proferían con las pollas dentro de la boca y que impregnaban la habitación, eran la más dulce melodía para cualquier tio. Si no fuera porque Elian estaba deseando follarle el culo, bien podrían haberse quedado así todo el rato, chupándose las mingas. Antes de acabar las mamadas, Elian se puso encima de Zander, siguió comiéndole la polla y le hizo comerse la suya, pero esta vez dejándole a la vista los huevos colgando sobre su cara y su impresionante culazo, algo que abría de par en par cualquier hueco de un hombre.

Elian miró su rabo, suficientemente empapado de babas para follar a pelo, puso a cuatro patas a Zander, le hizo una buena comidita de culo con paja incluída pasándole el mástil entre las piernas, le escupió varias veces en la raja de culo para dejárselo bañado en saliva y se la metió sin condón, cubriendo ese enrome culazo entre sus muslos y empalando a discreción.

Para tios guaperas como él, tan buenorros y con una pija así de grande, era fácil tener cualquier culo a tiro cuando quisieran, sólo tenían que dar a entender al otro que querían tema y los tenían en la palma de la mano al segundo. En la cama a Elian le gustaba llevar el control, dar órdenes, hacer que los tios se acomodasen a la forma inclinada de su rabo. A veces lo tenía tan duro que el que tenía que acomodar la postura era él, inclinándola hacia abajo para penetrar, elevando una pierna por aquí, retrasando una rodilla por allá hasta encontrar la postura perfecta para meter una bonita culeada sin que se le saliera cada dos por tres.

Zander estuvo encantado de tener un espejo delante de él, así podía ver el cuerpazo musculoso de Elian en plena acción sobre el suyo, con esos abdominales de infarto. Precisamente la forma inclinada hacia arriba como una banana durísima de Elian fue lo que más excitó a Zander cuando se lo estaba follando bocarriba, porque en cuanto se la metió a fondo, empezó a sentir ese gustillo en el punto donde te acarician la próstata más d ela cuenta, un punto de no retorno que una vez conocer te hace desear no parar nunca.

Elian se abalanzó sobre Zander, le abrazó, se miraron, uno dentro del otro, tan a gusto. Esa mirada de Elian tan diferente a la habitual, tan de cabronazo empotrador que desea metértela hasta los huevos, agarrando a Zander del pelo, mirándole fijamente, nutriendo su pasión con los gemidos que Zander profería por su boca cada vez que le metía la polla por el culo.

Y se la metió hasta los huevos, durísima, destrozándole el ojete, haciendo que el amor entre amigos que había hacía un rato diese paso a la perdición de dos tios que se rompían sobre la cama, haciendo muecas de puro gusto y sexo duro. Elian nse puso detrás de Zander haciéndole la cucharita, tomó el mando de su rabo y se lo pajeó con una mano por delante. No paró de meneársela hasta que se corrió encima, con el semen resbalando desde el ombligo hacia su cadera y cayendo encima de las sábanas.

Cuando Elian se la sacó dle culo tenía claro dónde quería correrse. Se la fue masturbando a la vez que con pequeños pasitos se dirigió de rodillas hacia la cara de Zander. De nuevo le dio órdenes de cómo colocar la cabecita y en el último instante, cuando Elian estaba a punto de correrse, le plantó la mano en la mejilla, le forzó la cabeza para dejarla de lado y le metió todo el semen dentro de la boca. Zander, atragantado con tal cantidad de lefa, la cerró y en ese momento unos potentes disparos de leche salieron volando por encima de su jeta. La cara de Zander y la almohada que tenía al lado quedaron empapadas de esperma.

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