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Thyle Knoxx seduce al chico de la piscina William Seed y acaba con el culo bien follado | MEN

La suerte de vivir en Miami es que el verano duraba un poquito más y daba gusto darse un paseo por sus calles a la salida del gym. Thyle Knoxx no se entretuvo ni siquiera en pegarse una ducha antes. Salió corriendo camino  a casa porque sabía que sus padres no llegarían hasta más tarde y así podría cascarse un buen pajote viendo porno en el ordenata con el volúmen a tope.

Al llegar se encontró con una grata sorpresa. Su madre la cabrona sin duda tenía buen gusto contratando al personal de limpieza, en este caso de mantenimiento de la piscina, William Seed, un chulazo guaperas y musculoso con el que a Thyle se le hizo el culo pepsi cola. No podía dejar de mirarle. Su cara, sus fuertes biceps, su espectacular torso marcando six pack, todo el conjunto a la luz del sol le hipnotizaba.

Había llegado tan caliente a casa pensando en su paja, que ahora tenía que hacer lo que hiciera falta para que ese maromo le petase el culo. Quería comerle la polla a toda costa. Pensó en dejarse ver para comprobar si le molaban los tios. Thyle tenía buen cuerpo, mejor rabo y bastante éxito con los chicos, que no paraban de alabar la perfecta forma de su suave culito, así que bajó e hizo con que se agachaba para probar la temperatura dle agua y al ponerse en cuclillas, pronunció su culazo hacia atrás.

El limpia piscinas no se fijó ni un poquito en él, pero la suerte quiso que Thyle cayera por despiste a la piscina y Will fuera a rescatarle. Lo sacó en volandas sobre sus fuertes brazos. Parecía la escena de una película, la noche de bodas en que el hombre te lleva en brazos a la cama para desposarte, para desvirgarte. Thyle no era virgen, pero hubiera querido volver a serlo para ese hombretón.

Resultó que al tio sí le molaban los chicos, porque menudo repasito le echó a Thyle de arriba a abajo mientras lo tuvo en brazos. En cuanto le dejó, lo primero que hizo fue comerle la polla. La tenía bien dura y gorda y daba gusto comérsela mirándole a la cara y a ese cuerpazo musculado. Thyle cumplió su sueño de mamarle la pija a un tio sentado en el bordillo de la piscina. Siempre que veía a uno así buenorro con speedos marcando paquete, le entraban ganas de bajárselos y ponerse a chupar como un puto cerdaco.

Por naturaleza, Will terminó tumbado sobre le duro y claiente suelo y Thyle se sentó sobre su gran polla. Lo hizo de frente, para que William pudiera recrearse con su largo rabo y porque a Thyle le encantaba pasear su picha sobre unos buenos abdominales mientras un macizorro le partía le culo por detrás. A lo lejos Thyle escuchó el ruido del coche entrando en el garaje. No quería terminar, pero era lo que había. Se corrió encima y urgió a Will para que le dejase la lechada encima. Sacó la polla de su culo y se corrió entre su pecho y su cara. Thyle tuvo aún tiempo de saborear la lefa sacando la lengua. Ya era imposible que les diera tiempo a subir a ducharse, así que se metieron en la piscina como si nada hubiera pasado.

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