Parker Nolan abre culo para dejarse follar a pelo por el jovencito super pollón Tanner Valentino | Randy Blue
Acostumbrado a ver montones de rabos en las duchas de los vestuarios del gym, Parker Nolan todavía flipaba con algunos, como con los de los jovencitos como Tanner Valentino. No es que se cumpliera la regla siempre, pero cuando eran altos y estaban cachas, a menudo se gastaban una buena lanza entre las piernas. La de Tanner le llamó poderosamente la atención cuando, duchándose uno enfrente del otro, el chico se dio la vuelta y Parker vio esa pedazo de minga meciéndose entre sus piernas, enjabonadita, con el agua recorriéndola, larguísima. Y eso que la tenía dormidita. No quería ni pensar en el tipo de bestia en que se convertiría cuando la tuviera dura.
Por suerte para él, Tanner se dio cuenta de que le estaba mirando. En lugar de darse la vuelta, el joven alardeó de sus capacidades prematrimoniales y se quedó ahí plantado de pie, empoderando las caderas meneándolas de lado a lado para que su polla se convirtiera en un badajo campaneando a sus anchas. Parker no podía dejar de mirársela, estaba hipnotizado con esa danza.
Se acercó al chaval, le dijo que quedaran fuera indicándole el color y la marca de su coche y se lo llevó a su casa después de salir del gym. Retozar desnudos sobre las sábanas fue sublime. Por fin pudo vérsela dura al chaval, que tenía un tronoco inigualable, largo y bien fornido como esperaba de él por su complexión, mejor aún diría. Era a todas luces una polla joven y grande anclada en el pasado de unos pelazos negros y frondosos de los que nacía. Estaba claro que al chico le gustaba nadar en la abundancia.
Cuando más se la chupaba, más la necesitaba. Parker estaba ya cachondo, la polla se le estaba endureciendo y le crecía entre las piernas estirada hacia atrás, arrastrádose por las sábanas. Tanner se dio cuenta de eso y empezó a acariciarle el culo, a besárselo cariñosamente. Tras follarle la boca a Parker, él también le comió la polla y luego le puso bocabajo en la cama para follarle duro taladrándole de arriba a abajo como se esperaba de un joven fornicador y buenorro como él.
No defraudaba. Tanner tenía una energía desbordante y la metía a fondo dejando todos los músculos de su cuerpo en tensión, haciéndolo más atractivo si cabe. Frente a ese torso de vicio y con las piernas abiertas dejándose follar, Parker se cascó una paja sin dejar de mirar los pectorales cuadrados y el six-pack que el chico marcaba de lujo. La leche salió solita con tanta información visual para los sentidos.









