[Fucker Mate] Klein Kerr y Goran se hacen una mamada y se follan mutuamente

En pleno centro de la ciudad, Klein Kerr encontró en una farola uno de esos papelitos con un número de teléfono donde llamó su atención los servicios que ofertaban. Los había visto antes para compartir piso, dar clases de matemáticas, ofrecerse como niñera o de publicidad, pero nunca antes con una frase que le despertó la polla bajo los calzones de mala manera. El cartel rezaba “Te enseño a meterme la polla y después te follo. Clases de flip-fuck gratuítas con chico búlgaro muy caliente. Me desplazo a domicilio. Llamar a Goran“. Ni que fuera comida rápida, pensó Klein. Esto tenía que probarlo.

Tras hacer la llamada, se puso cachondo con su voz, le entraron hasta ganas de tocarse mientras le indicaba la dirección para llegar a casa, pero no fue hasta que abrió la puerta cuando se encontró con un macho guapísimo y atractivo con una mirada que le desnudó por completo, tanto que le entraron ganas de quitarse ya toda la ropa y empezar la lección cuanto antes. El profesor no estaba nada mal, pero el alumno consiguió empalmarle la polla al profe al instante. Klein pudo notar el exagerado bulto en sus pantalones cuando se daban la mano. En el piso estaba comenzando a hacer mucho calor y eso que apenas habían chocado las manos.

Los dos estaban demasiado nerviosos para articular palabra, sus mentes ya estaban follando, pero sus cuerpos no, ese era el problema. Klein necesitaba relajarse un poco y le ofreció una taza de café. Goran asintió entendiendo a medias el idioma y se sentó en el sofá. No hizo falta al chaval decirle que se pudiera cómodo, porque al regresar con las dos tazas en la mano, a Klein casi se le caen al suelo al ver a ese pedazo tiarrón casi desnudo, tan sólo con los calzones puestos y encima con el rabo tieso por debajo. Dejó rápidamente las tazas sobre una mesilla y también se quitó la ropa quedándose en gayumbos, volvió a coger el café y le invitó a ir a la terracita a tomarlo.

Poco duraron el café y las buenas formas. Los sorbos dieron lugar a tragos largos y enseguida empezaron a dar las clases gratuítas, entrando al piso y haciendo eso que habían estado deseando, besarse, juntar esos dos cuerpazos esculturales y frotarse los paquetones descubriendo la dureza de sus pollas tiesas. Klein se tumbó de espaldas y se dejó hacer por el búlgaro, que conocía muy bien el idioma de un hombre. No paraba de hacerle caricias con la lenmgua y los labios por todo el cuerpo. Poco a poco se fue deslizando hacia abajo y terminó con los morros sobre la tela de los calzones besándole la polla. Con mucho cariño se la sacó por un lateral, le pegó una relamida como quien come una piruleta y se la metió en la boca.

Se la chupaba de forma demencial, esa cabeza de macho no paraba de rebotar sobre su polla como un balón. Le quitó los calzones y Klein aprovechó para abrirse más de piernas y que se la comiese hasta el fondo. Ese era el primer paso para poder follar como está mandado, poner el rabo del otro bien duro. Aorendida la primera lección, ahora le tocaba al alumno, que volteó al profe poniéndole en la posición que él ocupaba antes intentando hacer lo mismo. Pero el profe cambió las reglas. Comenzó a tocarle el culo y abrirle los cachetes. Klein era más de meter pero con ese empotrador no le costaría nada abrirse de piernas.

Se sentó sobre sus piernas notando el rabo acariciándole la raja del culo y deseó tenerle dentro, pero el profe aún tenía hambre de polla, se la cogió colocándose los huevazos en el pecho y merendándole el trabuco. Klein podía presumir de tener un rabo largo y bien guapo, a todos los tios les dejaba encantados, lo que no esperaba es que también le chiflase a un profesor tan experimentado que se suponía habría visto centenares de rabos. Klein le dio de comer todo lo que quiso hasta saciarle y tomó la mamada como un cumplido.

Ahora sus pollas y sus pelotas resbalaban unas sobre otras sin tela de por medio. El siguiente paso era abrir el agujerito. Para Goran fue fácil comerle el culo con ganas a ese chaval. De un solo vistazo y con las piernas abiertas podía gozar de las vistas. Un ojete perfecto, los huevos colgando, la polla tiesa y grande, los abdominales en tensión y una cara guapa, no hacía falta más para ponerse a comer ojete como un cabrón dándolo todo.

Klein aplicó todo lo aprendido con sobresaliente. La polla del profe no era tan grande como la suya, pero eso le facilitó el trabajo a la hora de metérsela hasta la campanilla. Lo que más le moló fue comerle el culazo, menudo pandero tenía el tio, de los de colar los morros y perderse pegándole latigazos de lengua al agujero entre las nalgas. Un alumno avanzado sin duda, no sólo se aplicaba con la boca, sino que sabía abrir culitos depositando su larguísima polla calentita entre las piernasdel otro.

El éxito de Goran con sus alumnos estaba claro. Conseguía despertar en ellos el instinto de machos folladores que llevaban dentro y a Klein ya se lo había despertado. No le hizo falta ni enseñarle por dónde meterla, lo supo al instante y enseguida el culo de Goran estaba relleno por un pollón durísimo y potente. Mientras se lo follaba le miraba los gestos de la cara y escuchaba sus gemidos. De alguna forma tenía la necesidad de darlo todo, quería saber si con sus pollazos estaba consiguiendo superar la media de sus anteriores alumnos.

Goran por fin le enseño aquello para lo que había ido a su casa “te enseño a meterme la polla y después te follo…”. Ya le había enseñado a meter la polla, por lo que el siguiente paso era follárselo a él. Arrastró su polla dentro del culo del chaval guapetón y se quedó encima de él, pecho contra espalda, follándoselo de lo lindo. Le dio la vuelta y se la metió frente a frente, los dos cuerpos musculosos y sudorosos abandonándose al placer entre hombres como si fueran animales.

Al alumno se le ocurrió hacer una pregunta impertinente. “¿Qué es el flip-flop?“. El profe se quedó con cara de alucine, más que nada porque acababan de hacerlo, pero para que el chico tuviera las ideas claras se lo enseñó de nuevo. Abrió el culo de par en par y dejó que le follase de nuevo. El chavalito encima estaba empezando a aprender nuevos trucos como por ejemplo penetrarle sin metérsela entera, tan solo un tercio del rabo, dejando el capullo dentro masajeándole la entrada.

La idea de flip-flop la aprendió él solito y Goran tan solo se dedico a disfrutar de su inteligencia cuando el chaval le saco la polla del culo, se sentó sobre sus piernas, le cogió el rabo por detrás y se lo insertó tocándole los huevos asegurándose así de que le había entrado entera. La vista que Goran tenía ante sus ojos no podía ponerle más cachondo, con la larga pollaza del chaval rebotando una y otra vez sobre su torso. Le pediría después el teléfono de sus amigos, porque si todos eran tan guapos como él, se iba a poner las botas follando.

Klein le cabalgó el rabo como un vaquero, primero de frente y después dándole la espalda, dejando su rabo largo colgando al viento y dando bandazos en todas las direcciones. Ya con las pelotas hinchadas, el chaval dejó de montar y acercó su rabaco a la cara del profe mientras se pajeaba con fuerza. Le dejó la nariz, los morros y el cuello decorados con lecha blanca en tal cantidad que Goran tuvo que despejarse las fosas nasales para respirar aire en vez de semen. Con los morros embadurnados de lefa, se casco una paja bian a gusto y Klein se acercó a poner la lengua para pillar algo de cada chorrazo. Tú saboreas mi lefa, yo la tuya, aquello también formaba parte de la lección.

Klein-Kerr-Goran

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