El guaperas Vicgioz deja su culete en manos de Viktor Rom para que se lo penetre a pelo en la habitación del hotel | Fucker Mate

Comenzó el placer y dejó de doler

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Ya le jodía a Viktor Rom haber interrumpido la rutina diaria de Vicgioz. El jovencito salió a correr como seguramente hiciera todas las mañanas bien temprano para ponerse en forma a eso de las cinco de la madrugada, como suelen hacer los chavales de su edad, cuando Viktor, que no iba mirando por dónde iba, se metió en la vía para transeúntes equivocada por ir mirando el móvil a punto de llegar al hotel.

A ver, entre tú que estás leyendo esto y yo, Viktor se dio cuenta enseguida de que el accidente no se trataba de una aparatosa caída, pero al ver lo buenorro que estaba el chavalín, con esa lindísima cara, marcando musculatura con la camiseta de tirantes blanca y las piernacas más fuertes que el vinagre enfundaditas en esos pantalones cortos azules de deporte, le hizo creer a Vic que la cosa requería vendaje, así que le invitó al hotel, que era adonde se dirigía y que quedaba a escasos metros, con la intención de redimirse y cuidarle. Y vaya que si le iba a cuidar, como nadie. Sigue, sigue leyendo para saber lo bien que le cuidó.

Pues eso, nos quedamos en que Viktor le engañó un poquito para llevárselo a la habitación, ya dentro le quitó el calcetín y le colocó el vendaje alrededor del tobillo. Se tomó su tiempo, intentando encontrar la mejor opción con la que atacar la situación. Si quería follárselo, tenía que ser sutil. Y no, no fue demasiado sutil, pero a Viktor le funciona así y que no tuviera mucho tacto tuvo que ver con que justo en ese momento, con las piernas abiertas en el sofá, al chaval se le estaba escapando un huevo por el lateral de los pantaloncitos.

«Joder, perdóname, ya siento haberte jodido la paja del día cuando llegaras a casa después de correr todo sudado antes de meterte en la ducha. Si quieres, te la puedes hacer aquí en la habitación«. Vic no debía estar acostumbrado a que le hablaran de sexo de forma tan directa. Ese hombre casi había interpretado sus costumbres mañaneras como si nada. Se quedaron mirándose a los ojos unos segundos que parecieron eternos, conectando de una forma de la que solo pueden conectar dos hombres con muchas ganas de darle al tema. Todo lo demás sucedió solo.

Como dos imanes, sus cabezas fueron atrayéndose y acabaron fundidos en un buen morreo. «Estás buenísimo«, le susurró Viktor al chico mirando fíjamente sus labios carnosos, sus ojazos, su guapísima cara. «Te prometo que lo que quiera que hagamos va a superar por mucho la paja que tuvieras pensada«. Disfrutó del beso con lengua y se fue poniendo cada vez más cachondo, bajando los pantaloncitos ajustados por detrás a Vic y palmeándole el prodigioso culazo que tenía.

El chaval no se quedó atrás, metió la mano por el frontal de los pantalones de Viktor y le plantó la mano ne toda la polla. Al tocar algo tan grande bufó y apartó un par de centímetros su cara de la de Viktor para mirarle y poner cara de «qué hostias putas tienes ahí abajo colega, es enorme«. Viktor ya sabía que la tenía grande y gorda, ra un hecho, pero le agrandaba el ego que se lo dijeran y mucho más que se sorprendieran tanto, porque eso lo hacía todo más fácil.

Retiró la camiseta al chaval. Estaba mazao el cabrón, menudos pectorales bien dibujados. Los amasó entre sus manos, los arañó y se los comió a bocados antes de que Vic se agachara para descubrir por fin su polla. Se quedó sin respiración al verla salir. Si ya tocarla había sido un momento de gloria, verla ahí saliendo escopetada, durísima, venosa, larga, super gruesa, morenota, con unos buenos cojones colgando, dejó a Vic sin respiración.

La paseó por toda su cara. Un pene así había que sentirlo de aquella manera, caliente y duro rozando sus mejillas, sus morros, su nariz, su frente. Despertando la fiera que lleva dentro. El cipote era enorme, le llenaba toda la boca, lo acopló entre sus labios  y tiró millas a ver hsta dónde llegaba. Al verlo tan atrevido, Viktor participó en la tarea colocándole una mano detrás del cogote y follándole la boquita. El resultado fue una buena penetrada llegando hasta su garganta, sacándole una arcada y varias veces la nariz del coleguita atizándole en los pelos del pubis.

Después de eso, no quería otra cosa que tragársela entera el muy mamón, por lo que el rabo de Viktor se quedó empapado en saliva en cuestión de segundos, con las babas del chico chorreándole por los huevos. Viktor sentó su trasero en el sofá donde momentos antes habá estando curando al chaval y este hizo una sentadilla sobre él, con las piernas bien abiertas cada una en un extremo del sofá, en los reposabrazos, enderezando la polla de Viktor con una mano y metiéndola dentro de su ano, por primera vez y sin condón.

Viktor se le quedó mirando con la boca abierta. Qué atrevido, calzarse algo tan grande por el culo así de primeras y encima en una postura que invitaba a dejar caer el peso de su cuerpo y que se hundiera dentro de él hasta las trancas. Estaba apretadito. Empezó a empujar con el culete desde abajo metiéndole rabo. El chaval, bien mono y musculitos, comenzó a pegar brincos sobre sus piernas y Viktor se sintió el hombre más poderoso del mundo, enamoradito de ese bellezón.

Aún en esa situación, se preocupó por él. «¿Te duele un poco?«, le preguntó mirándole a los ojos y con su polla bien dentro de él. «¡Ahhh! Sí«, contestó Vic. Viktor se quedó sin saber qué responder a eso. Coño, ya sentía que le doliera, pero no iba a parar, así que sólo se le ocurrió contestarle de vuelta: «Tranquilo, que ahora duele pero dentro de poco se irá el dolor y empezarás a sentir placer«.

Tampoco estaba mintiendo. Se había follado ya a muchos tios como para saber que al final sus grititos de dolor acababan con gemidos de placer. Y joder, mucho les tenía que gustar cuando le pedían más rabo y que no saliera del agujero. Acalló su dolor con unos buenos besos en la boca y se lo llevó a la camita de matrimonio, donde lo hicieron de pie al borde del camastro, con Vic elevando una piernecita para dejar pasar a Viktor con todo.

Le reventó en la cama, jodiéndole el ojete, rellenándole de polla como sólo él podía hacer. Ese agujero estaba riquísimo y tan apretado que su rabo lo agradecía. Ojete joven para una pedazo de picha veterana. Algo le decía a Viktor que ese chaval no se iba a acostumbrar al tamaño de su pene, no al menos en ese primer encuentro, porque el cabroncete no dejaba de gritar y de aferrarse con uñas y dientes a las sábanas aguantando las embestidas.

Le abrió de piernas y le hizo un hombre. De regalo, le enseñó uno de sus trucos en la cama. Sin sacar la polla del interior de su culo, se fue girando ciento ochenta grados, de tal forma que si el chico alzaba la mirada, podía ver el culazo de macho empotrador de Viktor entre sus piernas, sus enormes cojones llenos de leche pegaditosa la raja del culo y su fornido pene penetrándole. ¡Toma vistas buenas!

Vic no sabía muy bien qué le estaba haciendo ese tio, pero lo estaba gozando y se llevaría esa imagen en su cabeza para toda la vida. Culo arriba culo abajo. Era como ver a un tio metérsela a otro, solo que al que se la estaba metiendo era a él. Encima, la postura hacía que la polla dura como una roca de Viktor le entrara al revés, por lo que le estaba tocando puntos dentro del ano que no le habían tocado nunca.

Imaginación al poder. Vic era un chico listo y aprendía enseguida, así que, sin dejar que la polla de su macho saliera de su agujero, se fue dando también la vuelta hasta que darse bocabajo sobre la cama y con el culete en pompa atravesado por ese pollón. Luego Viktor dejó caer el peso de su cuerpo sobre la espalda del chaval. Que le sintiera de cerca mientras le metía la última tanda.

No se hubiera perdonado a sí mismo si se hubiera corrido en otro lugar que no fuera su cara. Era tan guapo que seguro que la leche escapaba de sus cojones antes de que cantara un gallo. Y así fue. En cuanto Vic abrió la boca y sacó la lengua, gimiendo y pidiendo lefa, Viktor se masturbó encima de ella y se la lecheó enterita, dándole pasta de dientes, impregnándnole la lengua, los labios y las mejillas con su nutritivo esperma.

Cada vez que Vic cerraba la boca, la leche se le escapaba de entre los labios haciendo pucheros. Se comió el rabo que todabía se estaba corriendo y se lo encajó hasta la campanilla. Qué rica estaba esa polla enorme llena de leche. Su biberón mañanero. Con los morritos llenos de semen y ese rabo cerca de su cara, Vic se cascó el pajote del día, solo que eset no cayó en su ducha ni en su habitación, sino en la del hotel de un desconocido con el que había tenido la suerte de toparse. Y luego se relamió los dedos llenos de leche.

Así que ya sabes, la próxima vez que tengas un accidente por tropezarte con un peatón descuidado, en lugar de cabrearte, si te mola, saca partido de la situación y haz que tu mañana empiece de forma inmejorable.

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