Cherr Brown se folla a pelo el culazo de Dani Brown y se corre encima de él | Fucker Mate

The Browns

Ay, lo bien que se le daba a Dani Brown el juego de la seducción, con su carita guapa y esa mirada penetrante. Se colocó bocabajo en la cama, dejando que la luz de la habitación bañara su cuerpo moreno y remarcara su atlética figura, destacando esas protuberancias que le hacían tremendamente irresistible, los hombros y el culazo, un señor culazo.

Así apareció por la puerta Cherr Brown, después de salir de la ducha, tocándose el rabo que ya se le había hecho una buena morcilla al ver a ese chulo desnudo sobre la cama. Dani se giró un poco para que viera cómo tenía la polla que se le endureció al máximo cuando Cherr se acercó, empezó a sobar el cuerpo con sus manos y sin querer le fue rozando con el rabo caliente por las piernas y los muslos.

Cuando Cherr cogió asiento en la silla junto a la cama, ya tenía la verga como la de un toro. Dani se agachó haciéndose sitio entre sus piernas, le agarró el enorme y gordo pollón negro con ambas manos y le desvirgó el cipote y el rabo a dos manos con una buena mamada. Por si acaso crecía más, aprovechó para meterse toda la tranca hasta el fondo, hasta posar sus dulces labios en la base de la polla, encontrándose con el nacimiento de unos pelazos negros y rizados.

Le comió los huevos, se los succionó uno a uno sin dejar de mirar las expresiones de su cara. A todos los tios les volvía locos que les comieran las bolas, la zona más sensible de las partes nobles de un caballero. Cherr se levantó y dejó su lugar en la silla a Dani, al que puso de rodillas mirando contra el respaldo con las piernas abiertas cerca de los reposabrazos.

Primero se alimentó la vista admirando su culazo y las pelotas y la polla colgando entre sus piernas abiertas. Nunca se acostumbraba a lo mucho que le gustaba ver a un tio así por detrás, motivo por el cual era asiduo a los gimnasios en las horas punta, porque entre tanto hombre al final a alguno se le acababa cayendo la toalla al suelo y no le quedaba otra que agacharse a recogerla, dejando a la vista toda su dote colgando como el badajo en una campana.

Le empapó el culo con sus babas hasta dejárselo mojado, se levantó, le acarició la raja del culo con el rabo y se la fue metiendo a pelo. Al notar el embutido dentor de su ano, a Dani se le escapó un gemido de placer envidiable. Cherr no retrocedió ni un solo centímetro, se la siguió metiendo hasta tenerla toda dentro, hasta notar que le estaba rozando la parte interior de las nalgas con las pelotas.

Le costó empezar a follárselo como estaba mandado porque ese ojete estaba super apretado, pero a base de sacar y meterle toda la polla, se hizo un hueco y entonces comenzó a disfrutarlo. Le encantaba sentirse poderoso, dar por culo a un tio por detrás, poseerle con su enorme polla. Dani todavía tenía un espectáculo mucho mejor esperándole.

En primera fila iba a poder asistir a su propia follada, admirando el cuerpazo musculoso, el asombroso torso de Cherr en plena faena, todo para él mientras le tenía abierto de piernas y se lo zumbaba. Después probó el sabor de sus labios, descubrió su juguetona y larga lengua y deseó que se la chupara. Deseo concedido. Cherr se tumbó en la cama con él, cada uno mirando hacia un lado y se comieron los rabos a la vez haciendo un sesenta y nueve.

Dar placer y recibir placer sin tener que pedir turno era lo mejor de lo mejor. Mirar un poquito hacia abajo y ver cómo te la jalaba otro tio mientras tú hacías lo mismo con su polla. Los labios y el movimiento de lengua de Cherr era una puta locura insana. Cuando empezó a comerle los huevos sintió como si de verdad le estuviera sacando toda la leche de ellos.

Después de la mamada mutua, Dani se enfrentó a un asalto de bandera, ensartándose e el vergón de Cherr y saltando sobre él. Volvió a tumbarse bocarriba sobre la cama y se cascó una paja mirando de nuevo ese cuerpazo devastador. La leche no tardó en salir mojándole todo el cuerpo, como si su polla fuera un aspersor y su torso un césped que había que regar.

Cherr salió de su interior, le separó las piernas y se empezó a pajear la polla a la vez que se inclinaba para comerle todo el miembro recién corrido y lleno de leche. Le soltó unos buenos chorrazos espesos y calientes sobre las nalgas y la raja del culo, recogió parte del semen con la polla y se la hundió de nuevo dentro, dejando en su ojete un poso de leche que le dejó la inconfundible marca del diámetro del pollón. Dani elevó la vista y se sintió realizado. La cara de ese macho bañada en sudor, con sus musculosos brazos abiertos en cruz, cogiendo sus piernas, remarcando el pelo de sus sobacos, unos pectorales de lujo, símbolo de la fuerza y del poder.

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