Nacho y Rodri se dan por culo sin condones junto a la barbacoa y se meten en bolas en la piscina | Latin Leche

Después de un interesante encuentro en el banco del jardín, el cazador había prometido a Nacho que tenía otro amigo especial para él y todavía quedaba pendiente lanzarse a la piscina en bolas, algo a lo que a Nacho le hacía especial ilusión, pues venía de una familia que no podía permitirse los lujazos de una casa así. No habían pasado ni cinco minutos desde que acabara de follar con Kendro y el chaval ya tenía la pija preparada para dar guerra.

Y menuda pija. El cámara le volvió a animar para que se la sacara por las bermudas y volvió a flipar al ver lo larga y gorda que era. Mirándole a la cara y a su constitución, jamás podría haber imaginado que tuviera semejante herramienta, pero eso era lo bueno y lo morboso de salir de caza, que a veces conseguías unos trofeos de primera categoría. Y por supuesto, una vfez encontrabas uno, había que saber aprovecharlos.

Tuvo que reconocer que se le puso durísima al verle la picha meciéndose morcillona entre sus piernas, encapuchada, una buena pieza, así que antes de que le entraran a él ganas de arrodillarse y chupársela hasta sacarle todo el jugo, marchó a Rodri, el mozo que habitaba la casita pequeña junto a la piscina. El flechazo fue instantáneo y el cazador alucinó cuando no tuvo que mediar palabra, porque Rodri fue directo a comerle la boca y todo fluyó como el agua.

Rodri llevaba unos pantaloncitos muy cortos, demasiado. Si no llega a ser por la redecilla de la bragueta, la picha se le hubiera salido por un lateral. Así de cortos eran. Nacho bajó a comérsela y pudo tragársela a fondo, notando cómo los pelos negros y robustos de la base de la polla de ese papi se le metían por las narices. Era la segunda polla de un desconocido que se metía por la boca esa tarde y al ver cómo mamaba esqa segunda pija, apretando fuerte con los labios, sacando la lengua para hacerle hueco, el cazador se pensó si no debería llamar por teléfonos a más colegas y montar un gang bang a ese cabrón.

Lo hizo tan bien que a Rodri se le puso recta en segundos, preparada para penetrar cualquier agujero. Nacho se bajó las bermudas, le dio la espalda y sacó el culete hacia atrás mientras se apoyaba en el barril donde guardaban la cerveza. Rodri bajó a comerle el trasero. Lo hizo con cariño y lentamente, recreándose en ese culito blanco, sintiendo en los morros el calorcito que desprendía su ardiente ano.

Al levantarse, rozó con su pene erecto la raja de su culo, Nacho se lo cogió por detrás, separó un poco las piernas conduciéndolo hacia el interior de su ojete y no lo soltó hasta tenerla dentro y hasta que los pelazos de la polla le rozaron las nalgas. Rodri le dio por detrás agarrándole por los pelos de la cabeza, con lo que eso le gustaba, que le hicieran sentir como una buena puta.

Más cerca de la piscina, en el lugar reservado para las barbacoas, Rodri le chupó la verga, se escupió en la mano, empapó el agujero de su culo con saliva, se tumbó elevando las piernas e invitó a Nacho a darle por culo con esa larga y majestuosa polla. Dos veces follado, dos veces dando follada. Para Nacho aquel lugar tan cerca de su casa se estaba convirtiendo en el paraíso.

El sonido de los pajaritos, el del agua de la piscina y la shojas de los árboles meciéndose, fue interrumpido por un gemido apagado de Rodri al sentir todo ese rabo penetrando su orificio. Se puso a cuatro patas y tomó el mano, llevando el trasero hacia adelante y hacia atrás para tragarse esa polla a su ritmo. Y como buen espacio de barbacoa, le dieron vuelta y vuelta turnándose en flip-fuck, dándose mutuamente sin condones.

Los dos acabaron pajeándose los rabos frente a frente, Nacho tumbado bocarriba con las piernas abiertas, sobándole los huevos peludos a Rodri que se la pelaba de pie encima de él, los dos dándole duro a los manubrios, esperando a que de un momento a otro la leche salpicase. Nacho fue el primero en avisar que algo grande venía. Soltó un profundo gemido a la vez que elevaba la cabeza hacia su pecho mirando su propia polla. Se corrió en todo el torso soltando un buen lechazo.

El cazador les paró antes de que Rodri le diera lo suyo. Le pidió que aguantara y se relajara para un segundo asalto, porque antes necesitaba ver cómo los dos se bañaban en bolas en la piscina, tal y como le había prometido antes de meterlo en esa aventura de encuentros sexuales. La forma de su culazo blanquito bañado por el sol y bajo el agua, el rabo bailando libremente a su libre albedrío. Menuda joyita se había traído a casa. Al cabrón ya se le estaba poniendo dura debakjo del agua, otra vez. Rodri le estaba comiendo la boca y poniéndose detrás de él cuando les dejó a solas.

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