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Vadim Romanov penetra a pelo el culazo del cubano guaperas Ever Adan con su enorme polla | Fucker Mate

Thick Raw Debut

No le extrañaba que se llamara Ever Adan. Le tenía sentado sobre sus piernas, empalado en su polla y Vadim Romanov, como daddy en ciernes que era, tenía la firme convicción de estar extrayendo a ese jovenzuelo cubano la fuente de la eterna juventud, de estar robándole la manzana del paraíso follándose su dulce y virginal culito. Su cuerpo joven y musculado, su guapísima cara, esos oyuelos que cada vez que sonreía le daban la felicidad y hacían que la pija se le pusiera como una estaca.

Era puro placer alimentar con la polla a chicos así de guapetes. Cuando Ever le sacó el rabo de los calzones, después de dejarle alucinado con su tamaño, se permitió jugar con él un ratito, dirigiendo el rabo hacia su boca y quitándoselo como un caramelo a un niño. El resultado fue una de esas sonrisas que le volvían loquito. El cabrón tenía nos buenos labios que empleaba bien chupando rabos, metiéndose la corona de la polla en la boca y succionando como si fuera un biberón.

Pensó que era de los que iba despacito, cuando le vio que se la sacaba de la boca y se ponía a relamerle el enorme tronco, pero entonces le cogió el pene por la base y se lo merendó abarcando todo lo que pudo, sosteniéndole la mirada. El chavalote se volvió adicto a su polla y Vadim se lo llevaba por encima del sofá cama por donde quería como un perrito cuando le enseñas la comida.

Sin dejar de chuparle el nabo, Ever se bajó los calzones. Vadim aprovechó para echar un tiento con la mirada y lo que vio le gustó muchísimo. No sólo tenía un culazo perfecto y redondito que después se encargaría de mancillar a pelo, sino un rabo largo y blanquito con unas buenas pelotas colgando que destacaban cuando se le miraba por detrás con las piernas entreabiertas. Carne de cañón en las duchas como se agachara a coger el jabón.

Vadim le metió un pie entre sus piernas. Con el empeine sostuvo su rabo y sus bolas y con el dedo gordo del pie se encargaba de frotar su raja bscando su agujerito. Como resultado, Ever se restregó sobre la pierna haciendo movimientos hacia adelante y atrás, como si ya estuviera siendo follado por otro tio mientras él se dedicaba a mamar pija, lo que parecía ser su atracción favorita.

Tragón era un rato, pero un poco timidito a la hora de comer más de la cuenta. Vadim le ayudó a tragar un poquito más. Necesitaba ver esa cara borracha de polla. No consiguió ver esos morritos plantados en la base de su pene, pero lo intentó follándole la jeta y provocándole arcadas varias veces. Si su afición era comer rabo, iba a darle todo.

Hasta ahora se la había comido en el sofá, con la tranquilidad de tener él el control de la mamada, pero las cosas iban a cambiar. Vadim se levantó, Ever se puso de rodillas y le puso a comer rabo, agarrándole de la cabeza y follándole la boca. Qué a gusto se estaba con la polla perforando esa carita tan guapa. Después lo devolvió al sofá, lo tumbó, se puso en posición de flexiones con el pito apuntando directo a su boca y se lo siguió follando.

Al chaval ya se le había puesto dura y se estaba haciendo un pajote. Una delicia ver salir la chorra llena de babas entre sus labios, entre esos morritos enmarcados con una barbita de tres días. Con gusto le hubiera enmarcado la cara con unos buenos lefazos, que era lo que se merecía por ser tan guapo, si no fuera porque tenía por delante un culazo que desvirgar con su enorme polla.

Desvirgar un culo era siempre una gozada. Vadim lo preparó lo mejor que pudo, teniendo en cuenta las ganas que le daban de empotrarlo como un animal, tomándose su tiempo para ponerlo a cuatro patas, escupir sobre su raja y ver cómo sus salivazos recorrían el valle entre sus nalgas hasta introducirse por su precioso agujerito. Abrió camino metiéndole el dedo gordo de la mano y ya de paso aprovechó el resto de los dedos para aprovecharse del chaval, tocándole las pelotas que le colgaban grandiosas entre las piernas.

En lugar de empotrarle por detrás, prefirió que al ser su primera vez, él tomara el control y el ritmo. Juró que a punto estuvo de cambiar de parecer cuando el chaval se sentó sobre sus piernas y le sonrió mientras su pene rozaba el punto caliente de entrada. Estaba tan bueno el cabronazo que necesitaba con urgencia estar dentro de su cuerpo.

Al meterse el cipote gimió un poco. Impaciente, Vadim no apartaba la vista de sus ojos. Ever dejó caer el peso de su cuerpo. Ya no se sostenía en ninguna parte y la polla se iba deslizando lentamente por su interior. Vadim sonrió de gusto y placer al notar que la tenía enterita dentro de él, completamente a pelo y el chaval empezó a menear el culete sobre su pija. Un hombre virgen menos en el mundo.

La habitación y sus alrededores dejaron de existir para ellos dos y sus cuerpos fundidos se convirtieron en un mar de sensaciones. El contacto visual se convirtió en guía del viaje. El rabo morcillón y duro rozándole los abdominales, las pelotas calentitas de Ever aplastadas cada vez que se sentaba en sus piernas. El pollón grueso, enorme, penetrante como una estaca, jodiendo ese culazo al que se ajustaba como un guante.

Ever le dio la espalda y le pajeó la polla con el culo comportándose como un follador de pro. El tio se sacaba y se metía la polla entera por el culo. Le temblaban las piernas porque era complicado tener un miembro tan grande invadiendo su culo, pero aguantó el tipo y le brindó una de las mejores pajas porculeadora que le habían dado nunca.

Hacía pocos minutos que le había desvirgado el culo, y desde entonces Ever se había convertido en todo un zorrete. Soltó por su boca el dulce sonido de las palabras “uff, qué rico“, con su acento cubano, la contraseña y el pasaporte para hacer con ese chavalín lo que le viniera en gana.

Le hizo un ovillo sobre el sofá, con las rodillas pegaditas al pecho y se puso otra vez en posición de flexiones, pero esta vez para meterle la tranca por el culo sin condón. La tenía tan dura y recta que no le hicieron falta manos para conducirla hasta su agujero y si por la fricción se le escapaba, ya estaba ahí Ever al quite para meter la manita entre sus piernas, cogérsela con cariño y reconducirla a su agujero de placer.

Los dos cara a cara, muy cerquita, mirándose, los dos bebiendo el uno del otro, Ever contagiándose de la veteranía de ese daddy pollón y Vadim de la sonrisa juvenil e irresistible de ese guaperas que alegremente se dejaba dar por culo por una polla tan grande como la suya.

Ya sabía el camino para sacarle esos hoyuelos a la luz. Hacer cosas extrañas y divertidas que se salieran de la norma, como encajarle la polla hasta el fondo y hacerle un bailecito privado meneando las caderas con gracia. Igual que sabía sacarle la sonrisa, también sabía cómo obtener la cara de dolor y gusto. Le empaló a pollazos con rapidez, sin medir las consecuencias de tener un rabo tan gigantesco. El mundo está hecho a base de sonrisas y lágrimas.

Había una forma de estar más cerca el uno del otro. Vadim lo cogió en volandas, le enchufó la polla por el culo y Ever se agarró a su cuerpo fuerte como un koala. Le dejó caer al suelo y se puso detrás de él, rozándole con su rabo enorme, duro y caliente, comiéndole la oreja hasta que Ever se labró un pajote de abundante leche.

No estaba bien que una cara así de guapa se fuera de vacío. Le hizo arrodillarse una vez más y se pajeó la polla sobre su jeta. Ever tenía los ojos cerrados, la boca abierta y la lengua por fuera esperando recibir. Un primer chorrazo vago a su mejilla, otro valiente justo en medio dejándole más guapo todavía. El semen colgando de su barbilla. Ahora al que le temblaban las piernas y todo el cuerpo era a Vadim, que todavía estaba corriéndose cuando Ever le agarró la polla y se metió el cipote dentro de la boca para comerse todos sus mecos.

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