Emilio Reynolds se queda en pelotas en la playa haciéndose un pajote y hace creer de nuevo en la Navidad | Bel Ami Online

Santa's Coming

5 TOP GAY PORN SITES

Santa Claus ya no es ese hombre mayor con barba blanca y profunda que va por ahí colándose por las chimeneas al grito de «ho, ho, ho«. Ahora es un chico joven, atractivo y apuesto, de pelo moreno, lampiño, que consigue que desee follármelo con un simple gesto. Y es que cuando Emilio Reynolds se desabrocha los botones de la camisa roja y veo cada músculo perfectamente marcado en su torso, creo que ya va siendo hora de creer de nuevo en la Navidad.

Cuando se despoja de los pantalones, paso de la creencia a la lujuria insana. Sus hombros redondeados, su espalda ancha, unos biceps fuertes y grandes, lo mismo sus muslos, casi de culturista. Su culazo redondito, de tez morena y suave me vuelve loco y el rabo le hace justicia, largo y gordito naciendo de una base no exageradamente peludita y bien mona, colgando sobre las pelotas.

Descuido el momento en que empezó a crecerme la polla, pero estoy seguro de cuándo se me puso completamente dura. Tras echarse agua de coco por encima, se sumerge en las aguas y renace de ellas paseando de las profundidades hacia la orilla. Ocurre cuando veo su cimbrel meciéndose de un lado a otro, con el peso del capullo como punta de lanza y después cuando se instala en la arena con las rodillas y me da la espalda, con las piernas ligeramente abiertas, abriendo la raja de su potente culo, con las pelotas y la minga colgando entre sus muslos.

Al volver a ponerse bocarriba en la arena, ya tiene la picha dura y no puede ser más bonita, bien larga y gruesa para acercarse y brindarle un pajote antes de quererla dentro de los orificios. Me mira mientras se la pela. Se la coge suavemente con la diestra, con el pulgar apretando desde el revés y los otros dedos por delante sobre el rabo, separados, acariciando su pene, logrando que con ese movimiento se le desplacen las bolas de arriba a abajo en un movimiento hipnótico.

En la playa, completamente desnudo, con su monumental cuerpazo bañado por la luz del sol, Emilio acaba la paja cerrando los ojos, gimiendo, echando la cabeza hacia atras y mirando a tiempo hacia su rabo cuando dispara un par de brotes de lefa cargaditos y de seguido que le dejan mojado del ombligo para abajo. Se dirige de nuevo al mar y no dejo de admirar las bondades de su cuerpo, ese culito precioso que se aleja de mi y que un día será mío, porque pienso pedírselo de regalo en la siguiente carta que le escriba.

VER A EMILIO REYNOLDS EN BELAMIONLINE.COM

VER A EMILIO REYNOLDS EN BELAMIONLINE.COM

Mostrar más
Botón volver arriba