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Malik Delgaty mete un folladón de locura a Caden y se corre encima de su guapísima cara | MEN

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Las multinacionales de limpieza de coches se habían adueñado de la ciudad. Por tan solo un dólar, una máquina te dejaba el vehículo como nuevo y reluciente, como si lo hubieran sacado de una fábrica. Malik Delgaty y su amigo estaban decididos a acabar con el monopolio y a reivindicar el oficio de limpia coches y si para ello tenían que ofrecer sus servicios de forma gratuíta para llamar la atención, hacer unas pancartas y lanzarse a la calle, estaban dispuestos a ello.

Entre que era poco el tráfico que transitaba por esa parte de la ciudad y que entre dos poco ruido podían hacer, el amigo de Malik le propuso quitarse la camiseta, a ver si con ese torso cañón y musculado conseguía parar a alguno, aunque fuera para mirarle detenidamente, que ya le convencerían después para hacerle el servicio completo.

La idea resultó ser de lo más efectiva. Primer coche que pasó, primero que redujo la marcha para observar el cuerpazo de Malik. A Caden que iba al volante se le dibujó una sonrisa de felicidad en la cara y por un momento se olvidó de dónde venía y hacia dónde se dirigía para girar en dirección a esos dos gamberros que ni se habían dado cuenta de que iba hacia ellos y se estaban pegando una fiesta mojándose con la manguera.

Caden paró el coche. Merecía la pena quedarse mirando cómo el agua bañaba el cuerpo de ese chulazo. Estaba hipnotizado con sus músculos, con el agua resbalando por sus biceps, su torso, mojando sus bermudas y poco a poco dibujándole el contorno de un voluminoso paquetón que al rato se frotó con la esponja, casi permitiéndole observar cómo de grande tenía la polla. Cuando Malik alzó los brazos y la estrujó por encima de su cabeza, Caden se volvió rematadamente loco de amor por ese tio. Sus brazos fuertes, la pelambrera en los sobacos y su pelo mojado.

Habían pasado ya varios minutos y Caden estaba con la boca abierta y una buena tienda de campaña montada entre las piernas. Los dos chicos ya se habían acercado para limpiarle el coche. Se sacó la polla por el lateral de los pantaloncitos y se empezó a cascar una paja. A Malik le excitó que se pajeara mirándole, así que se acercó a la ventana para que lo mirase bien.

El chico era guapísimo y estaba bien rico. A Malik no se le pasaba ni uno así. Se lo llevó dentro de la casa y a Caden le faltó tiempo para ponerse de rodillas y ayudar a Malik a bajarse las bermudas mojadas. Una polla húmeda, gorda, larga y morcillona salió rebotando y le dejó asombrado por su enorme tamaño, el que esperaba de un tiarrón así de potente.

De repente a Caden le entró mucha calor. Se quitó la remera y abrió bien la boca, de una forma que ningún tio le había obligado a hacer nunca. Le jaló la polla a bocados, hasta sentir el cipote en la misma entrada de su garganta. Tenía buenas tragaderas, las vergas así de grandes le flipaban, así que era cuestión de tiempo que se la tragara hasta los huevos.

Tenía a un chulazo completamente desnudo delante de él, con un cuerpazo flipante, atractivo y con el rabo durísimo y enorme todo para él, agarrándole con las manos a cada lado de la cara y culeando follándole la boca. El amigo apareció por la puerta para ver qué tal iba el negocio. Iba de puta madre. Si el primero que pasaba ya caía en sus redes, iba a ser un éxito. Se fijó por detrás en el culazo de su colega. Joder lo que daría por tocarle, si no fueran tan amigos. Malik le mandó a tomar por culo y al regresar con Caden, le exigió su culo en recompensa.

Sí, el lavado del coche era gratis, pero necesitaba la propina. El culaoz de ese tio le puso cachondón. Era casi igual que el suyo, redondito, musculoso, suave, un poco más blanquito. Cómo tenía el ojete de abierto el muy cabrón, que fue enfilarle el rabo por la raja y hundirlo por completo dentro y sin condón. Se hizo dueño de su culo dándole cera por detrás, tan fuerte y con tanta rabia que a Caden empezó a bailarle la polla entre la spiernas sin control.

Al mirar hacia atrás se encontró a Malik casi encima de él, perfilándole el trasero con la polla, taladrándoselo desde arriba, tomando el control. Le encantaba que los tios se lo follaran como si fuera una buena puta, como si eso fuera parte de su entremaniento en el gym y el fuera una máquina donde ellos pudieran descargar toda su adrenalina, toda su rabia.

Pegaba tan duro que le hizo caer de bruces en el sofá. Le dio por darle unas poderosas estocadas, sacando la polla del culo y arremetiendo con ella de nuevo hasta el fondo con un caderazo. Se volvió loco follando como un animal, metiéndosela de forma salvaje e indecente. Caden se tumbó sobre le cabecero del sofá, elevando la spiernas y poniéndolas sobre los hombros de Malik. Estaba a punto de disfrutar de su cuerpazo en plena faena por primera vez y lo que vio le gustó tanto que casi se corre encima.

Se abrió de piernas para él y le dejó hacer. Se fijó en su torso, en sus duros y perfectos pectorales, en su cara de empotrador, en lo bueno que estaba. Malik le sacó la polla del culo, se pajeó y sin poder contenerse más, le lanzó toda la descarga de leche mojándole las nalgas y los huevos. Ni después de correrse se le bajó la erección. Ese chaval le gustaba tanto que se mantuvo por todo lo alto y aún le quedaron fuerzas para sentarse en el sofá y dejarse cabalgar.

Con la lefa fresca correteando entre sus muslos, Caden dio la espalda a Malik y se sentó en sus piernas acogiendo su pollón dentro de su agujero caliente. Malik se lo enculó desde abajo a toda hostia, hasta que Caden no pudo hacer otra cosa que rebotar a cada pollazo y gemir del gusto que le daba, demudando su rostro en una mueca de satisfacción extrema.

La forma de follar de Malik era casi demencial, rozando la puta locura. Quién le iba a decir que ese limpia coches reivindicativo iba a ser mucho más que un bonito cuerpo masculino. Era una puta máquina de follar, de dar placer a otros hombres. Le metió una segunda batida que le dejó ciego de gusto. Caden regresó al sofá para abrirse de piernas y rematar la jugada.

Sólo tuvo que tocarse la polla, agarrársela y lo demás vino solo. Los pollazos hacían que su culo se meneara hacia adelante y hacia atrás, que el puño despellejara su rabo haciéndole una suave pajilla. La leche salió sola con un primer chorrazo bien cargado, mojando el dorso de su mano, sus dedos, resbalando desde su glande hacia los pelos de la polla.

Caden se dio cuenta de que ese cabronazo no sólo la había conservado dura desde que se corrió la primera vez, es que se iba a correr una segunda. Esta vez Caden se apresuró a ponerse de rodillas para que no se desperdiciara nada. Malik se pajeó encima de su cara y se la empezó a edulcorar con todo su semen blanco y espeso. Caden abrió la boca como un cerdo buscando leche mientras Malik le dejaba unas lustrosas marcas blancas en la barba, en la mejilla, en el bigote, todo sucio y lleno de lefa por todas partes.

Al abrir los ojos, Caden se encontró la hermosura de su pollón corrido, de su cipote por cuya rajeta salía una bola blanca de leche cargadísima. Se la relamió y la degustó mientras un buen colgajo de esperma le caía desde el labio superior. Malik presintió que ese tio iba persiguiendo una tercera ronda. No le bastó con tener el culo bañado en semen ni la cara bien sucia. Esa forma de mirarle mientras le rebañaba los dedos, tragándose todo su esperma y deleitándose, estaban volviendo a poner a Malik la polla bien dura.

El amigo de Malik vio salir a Caden contento de la casa y se quedó con la boca abierta al verle la cara llena de semen. Por lo visto Caden entendía que ese servicio no estaba lo suficientemente bien pagado, así que agarró la billetera y le lanzó un fajo al colega de Malik. Ese negocio que se habían montado era una buena forma de acabar con el monopolio, de poner al hombre y su buen hacer por encima de cualquier máquina.

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