Gianni Maggio le mete a Steven Angel toda su descomunal polla de semental por el culo y sin condón | Fucker Mate

Wide open

Nada más salir de la ducha, Steven Angel se encontró a su amante Gianni Maggio sentado en la silla al lado de la cama, agarrando su gigantesco y descomunal rabo de caballo de veinticuatro centímetros y masturbándoselo, incitándole a ir hacia él y devorárselo con la boca. Steven llevaba la toalla blanca todavía anudada a la cintura. La dejó caer a posta y se quedó completamente desnudo. De no haberlo hecho así, igualmente hubiera caído, porque la visión de ese pollón se la puso durísima y la toalla hubiera terminado cediendo.

Ahora le tocaba disfrutar, llorar, sudar y mamar. Aunque fuera tan gigantesca, le entraba tanta hambre que se obligaba a sí mismo a tragársela hasta el fondo. Primero el cipote rozando su lengua, luego esa barra de carne inmensa abriéndole la boca de par en par y todo ese burrito insertándose caliente, gordo y macizo por el interior de su garganta.

Lágrimas en los ojos, respiración contenida, la vena de la frente hinchada. La tenía toda dentro. Apenas se comunicaban por palabras, sino por gentes. No hablaban el mismo idioma. Gianni le hizo uno de esos gestos que le ponían cachondo. Levantó una mano formando un puño con los dedos y la sacudió hacia arriba y hacia abajo. Qué cabrón, que se la pajeara decía. Luego hizo lo mismo pero con las dos manos. Steven se la agarró a dos bandas y se la peló y todavía le sobraba polla para comer.

No se dio cuenta del semental que tenía delante hasta que se levantó. Su poderosa verga deslumbrante y durísima con sus babas encima, de un tamaño descomunal, empezó a cilimbrear de un lado a otro delante de su cara. Gianni se la agarró y le dio con ella una somanta de pollazos en la jeta antes de dejar que se la siguiera chupando.

Le adoró el cipotón, paseando la lengua alrededor del glande, masajeándoselo con los labios. Lo hizo tan bien que Gianni se encabronó y terminó cogiéndole por detrás del cogote y follándole la boquita. Ya era hora de que Steven ocupara su lugar en la silla, de rodillas y mirando hacia el respaldo. Menudo culazo y esos muslos apretaditos el uno contra el otro y entre medias las pelotas ahí comprimidas entre sus piernas. Cómo le gustaba ver a un tio así por detrás, con toda la dote colgando, preparado para follárselo.

Le comió el culito como si fuera un demente, perdiendo la razón, meneando la cara de un lado a otro mientras sacaba la lengua y le rozaba el ojal con ella y con las barbas a la vez que se masturbaba. Steven emitió un grito y se puso tenso cuando se la metió a pelo, toda enorme por el agujero del culo. Gianni no paró ni siquiera en ese momento. Se lo siguió follando sin condón. Observó su cara de confusión, intentando comprender cómo un tio podía tenerla tan grande, cómo su ojete podía tragar tanta polla. Ya se acostumbraría.

Y vaya si se acostumbró rápido. Hasta pidió más, meneando el culete hacia adelante y atrás, calzándose la polla. Gianni se colocó en una postura que le permitió hacerlo. Sólo tenía que hacer twerk y podía sentir el rabo penetrándole solito, un beneficio que sólo podía obtener de pollazas así de grandes y majestuosas. Se tumbó bocabajo en la cama y dejó que Gianni le poseyera.

Pudo sentir el calor de su cuerpo sobre el suyo, su sudor, los pelos de sus sobacos rozándole los brazos, esa poderosa figa empalándole desde arriba, ensartándole por completo como un pincho moruno, empujando hacia adentro, haciéndose un hueco para meterse toda dentro. Steven acabó con las piernas en forma de U, recibiendo esa polla descomunal.

Apenas algún parón por el camino de la follada, cuando Gianni le sacaba esa gigantesca verga de caballo, le soltaba un buen gargo en el ojete como lubricante natural, aprovechando parte de él para mojar su polla y se la volvía a meter por le culo rellenándole por dentro de rabo de puro macho. Pero había algo que a Steven le ponía mucho más, disfrutar de un merecido cara a cara.

Por detrás tenía su morbo, pero sentarse sobre sus piernas, pajearle la polla con el culo saltando sobre ella y dejar que su propio rabo paseara libremente por los abdominales de ese cabrón, le ponía tierno. Una polla así tenía un buen meneo y su culazo sabía cómo apañárselas para darle bien de placer. El tiarrón permaneció todo el tiempo a cuerpo de rey, con los brazos detrás de la cabeza, disfrutando del espectáculo, hasta que le dio la vuelta y lo dejó caer sobre su cuerpo para meterle una folladita traviesa.

De vuelta a los andares, se lo folló bocarriba. La paja estaba a punto de caer por parte de ambos. Abierto de piernas completamente, Steven pudo sentir toda la envergadura de ese pollón, hasta sus venas. Con la mirada perdida y un gusto indescriptible en la cara observando esos pelitos en mitad del pechote de su amante, su preciado six-pack y su cara de empotrador, Steven desalojó los huevos.

Gianni no pudo llegar a tiempo donde le hubiera gustado hacerlo. Apenas pudo sacarla del culo, empezó a disparar una cantidad de chorrazos potentes que dejaron el culo, las pelotas, el rabo y el torso de Steven bien alegres. Cómo gemía el cabrón soltando paja. Steven pensó por un momento qué hubiera ocurrido de haberle dado tiempo a llegar hasta su cara. Se la habría dejado preciosa. Con un dedito, Gianni se encargó de recoger el esperma que había quedado en la zona del culete y las bolas, lo condujo hacia el ojete y le blandió el culo con la espada por última vez.

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