Viktor Rom, Ruben Martinez y Thomas Sex meten una triple penetración sin condones a Nando Rey y le preñan la boca con tres dosis cargadas de leche

Triple penetrated

Igual que los cantantes se preparan antes de un concierto, Viktor Rom, Ruben Martinez y Thomas Sex ya estaban calentando sobre el escenario para ofrecer la mejor versión de ellos mismos follando a saco sobre escenario. El espectáculo iba a ser tan bestia y el escenario era tan estrechito para tres tios y tan cercano al público en primera línea, que no dudaban de que iban a tener alguna que otra mano traviesa de alguien desconocido tocando sus pelotas o sus rabos en los momentos más excitantes de la velada.

El promotor sólo les impuso una norma básica si querían calentar: no correrse. Y esto era básico por que uno de los molmentos álgidos por los que el espectador se quedaba hasta el final y tiraba de consumición en la barra era ver las corridas, unas buenas pollas disparando leche a otros tios sobre sus cuerpos, sobre sus caras o, mucho mejor, preñando y saliendo a borbotones por el agujero de sus culos.

Viktor ardía en deseos de mostrar toda la artillería pesada a sus fans. Llegó el que faltaba, Nando Rey, justo cuando los tres se estaban poniendo cachondos con las vergas en alto. La altura del escenario le venía perfecta para lo qe iba a hacer. Todo estaba previsto. Que él llegara de entre el público, como si fuera uno más y les comiera los tres rabos a la vez para envidia de los presentes, entre los que  no dudaban tampoco hubiera alguna que otra sacada de chorra que animase el cotarro y muchas pajas y corridas que dejaran el suelo impracticable después de ese fiestón.

De la pollaza gorda y morena de Viktor, que le sirvió para calentar la boca de lo mucho que ese cabrón siempre lograba abrírsela, pasó a la tranca super tiesa de Ruben, que siempre estaba preparadísimo para disfrutar con otros chicos, siempre con la polla por todo lo alto, a punto de reventar y con unas ganas de sexo que se escapaban a lo que cualquier tio considerería algo normal en otro.

Lo suyo era vivir por y para el sexo y se le veía en la cara, viciosa a la par que guapa, con unos ojazos azules que quitaban el hipo. Nando se tragó su rabo entero. Le encantaba sentir esa baliza dura y tiesa haciendo gancho dentgro de su boca, sobándole el paladar con el cipote, siempre resbaladizo y lleno de precum. Ya sólo con eso, Nando esperó que alguien del públkico le soltase un buen chorrazo de improviso en toda la espalda. Sería bien recibido por su parte.

La de Thomas tenía trabajo por delante. El más timidito de los tres tardó un rato en arrancar, pero una vez Nando se metió su rabo morcillón en la boca, el muy cabrón empezó a crecer y la paliza que le metió en la barbilla, azotándosela con sus grandes y colgantes cojones, fue exquisita. Era algo que el público siempre apreciaba, ver cómo la pihja de un tio crecía y crecía y se ponía dura en la boca de otro, bien mamada.

Esa se la tragó hasta las bolas, hasta desplazar con la barbilla los dos huevos, uno a cada lado de su cara, bien marcados, hasta quedarse la cara roja y atragantarse, hasta quedarse casi sin respiración. Los tres ya las tenían bien duras apuntando hacia la cara del chaval, que con los ojos rojos y llorando lágrimas de placer, se dio otro voltio por ese trío apurando una a una las tres vergacas calientes y gordas.

El guión del espectáculo les llevaba a follarse a ese chaval en un callejón en penumbra, dejaron a cuatro patas sobre el suelo y, sin condones en los bolsillos, meterle un folladón a pelo, encajándole todas esas gruesas pirulas por el culito estrecho, desflorándole por completo. Ruben, que iba a tope siempre, fue el primero en meterla. Dándole una palmadita en el culo, cedió el turno a Thomas, que se impulsó con la fuerza de sus ricos y marcados abdominales para propinarle una buena tanda de pollazos.

Mientras tanto, Viktor les animaba poniendo la banda sonora al local, soltando todo tipo de guarradas por su boca que les ponían a todos bien calientes. Él fue le siguiente en reventarle el ojal, dándole bien por culo mientras los otros dos permanecían de pie dándole rabo a dos bandas.

Llegó uno de los momentos más importantes que causaría furor entre los asistentes. Viktor se tumbó en el suelo, bocarriba, Nando se empaló en su verga montándola encima, sobre sus piernas. Ruben llegó por detrás y le metió una segunda polla por el agujero del culo. Aún sin público, los cuatro imaginaron la reacción de las masas, jaleándoles y aplaudiendo esa doble penetración.

Podían ver ya los flahses de las cámaras de los móviles en alto, grabándolo todo bien para después llevárselo como un tesoro a sus casas. Material para pajas por mucho tiempo. Nando doblemente penetrado sin condón y a la vez tragándose la pollaca de Thomas hasta los huevos, con los dos agujeros de su cuerpo repletos de rabo. Pero si eso les había gustado, todavía tenían preparada una sorpresa aún más espectacular que les dejaría atónitos.

Nando todavía con las dos pollas dentro de su culo, Rubén echándose hacia atrás, dejando hueco a Thomas que buscaba el camino hacia el agujero del culo del chaval deslizando su trasero por el torso varonil y peludo de Ruben. El público lo podría ver venir pero no lo creerían hasta que lo vieran hecho realidad. Thomas insertando su pene por encima del de Ruben, sobándole la parte superior del tronco con los huevos hasta encajarla en el ojete que estaba abarrotado de pollas. Nando dejándose caer sobre Viktor, sintiendo cómo el culo se le dilataba hasta lo imposible, una triple penetración a pelo, tres hombretones dentro de su cuerpo, disfrutando de su culo a placer.

Después de eso, a Nando le costaría volver a sentarse una temporada. Se suponía que hasta aquí deberían haber llegado los ensayos previos, pero entonces Nando se puso de rodillas y le comió la verga a Thomas, haciendo señas a los otros dos para que le rodearan con sus pijas. El promotor no tenía por qué enterarse. En unas horas podía estar listos con otra recámara de leche en los huevos, pero en ese momento Nando necesitaba el regalo de esas tres pollazas.

Thomas le folló la boquita y se corrió dentro de ella. Los lechazos caían de la comisura de los labios del chaval hacia el suelo. Al abrir la boca, los labios se le despegaron con toda esas sutancia blanca encima. Le había metido pasta de dientes y hasta en el paladar. Los pelazos negros de su bigote y su barba a rebosar, con todo el lefal encima.

A Ruben no le importó que le chupara la polla con la lefa de otro tio pegada a sus labios. Nando le miró desde abajo, preguntándole con un gesto de la carita si le importaba que lo hiciera. Por supuesto que no le importaba, es más, le daba muchísimo morbo. Agarró la cabecita de Nando por detrás y le metió otra follada, atragantándole con una segunda dosis de leche mientras Rubén se revolvía gimiendo como un animal, viendo cómo su polla totalmente mojada salía por esa boquita llena de leche.

Ruben era de los que cuando se corrían, podía mantener la polla erecta durante varios minutos, capaz de follarse un buen culo antes de que se le rebajara del todo. A Viktor tampoco le importó tener unos labios mojados de leche de otros hombres sobando su polla. Le metió la tercera dosis. La lefa empezaba a acumularse en mla boca de Nando. Le encantaba retenerla y mostrarla a los tios para que vieran la guarrada que habían hecho con él. Solíaa hacer pucheros con ella, que eso les encantaba a todos los hombres. Sacar los espumarajos de leche blanca para después sorberlos. Aun con miedo a que llegara el promotor y les viera de esa guisa, Nando necesitó tomarse un tiempo para disfrutar de toda esa leche sobre sus morros, de esos tres tiarrones rodeándole y rebozando por su cara las tres pollazas corridas. El público iba a alucinar pepinillos esa noche.

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