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Paddy O’Brian y Jack Bandit se follan sin condones a Justin Jett en la pista de tenis, se hacen varios trenecitos y le visten la barba de blanco | MEN

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El compañero de Justin Jett era un auténtico torpe jugando al tenis a dobles. Todo el trabajo tenía que hacerlo el otro, pues cada bola que le venía se la sacaba de encima poniendo la raqueta frente cuerpo por miedo a que le golpearan, hasta que un voleón de los buenos de Paddy O’Brian y que no vio venir, le dio en todos los huevos. En cuanto logró recuperarse, continuaron el partido, pero esta vez cambiando al chaval al otro lado para jugar junto a Jack Bandit.

La conexión entre Paddy y Justin como pareja de dobles era evidente. Los dos estaban empezando a compenetrar más allá del partido. La forma en la que se miraban al ganar cada punto, como si estuvieran deseando follarse allí mismo y ver quién era más macho, se palpaba en el ambiente, así que por miedo a quedarse fuera del juego, Jack invitó al otro chaval a abandonar la pista.

Con tres jugadores, era imposible continuar el partido. Justin se acercó a la red, se inclinó hacia adelante, se bajó los pantalones por la parte de atrás y su compañero Paddy flipó al ver ese hermoso culazo de macho tan potente. Su instinto lo condujo a soltar la raqueta, agacharse en cuclillas, agarrar esas dos nalgas, abrirlas a tope y colar los morros dentro de la raja perdiendo el norte.

Mirando hacia el lado de la pista donde estaba Jack, Justin hizo un gesto al chaval para que se acercara a disfrutar. ¿Lo que se le abultaba en el frontal de los pantaloncitos era una pelota? Paso a paso, Jack se acercó a la red tocándose y presumiento de bulto. No, no era una pelota, eran su polla y sus pelotas. Se la sacó bajando la goma del pantalón, consiguiendo que Justin lanzara un gemidito de sorpresa al ver lo que el zagal se gastaba entre las piernas.

No era para menos, el pollón de Jack era largo y con un buen cipotón. Y a pesar de eso, Justin se la zampó de un bocado, sobándola entre sus labios, dándole alegría con el bigotito espeso. Paddy se levantó con una buena tienda de campaña montada en el frontal. Otra expresión de Justin, que no ganaba para sorpresas, alabando el tamaño de esa verga, esta bien gordita, con un enorme capullo, tremendamente empinada y dura.

Los dos se acercaron a la red, dejando la cabeza de Justin cada vez con menos margen de maniobra y le dieron de comer de sus rabos. Cuanto más tiempo pasaban juntos, más cerdos se volvían, más licencias se tomaban. Paddy se encargó de forzar la garganta de Justin para colársela hasta los mismísimos huevos, y mientras se la comía, sostenía con una mano la de Jack agarrándole por la polla y las pelotas, acariciándola e inclinándose para presenciar cómo Justin se la chupaba al llegar su turno.

Más timidito, Jack se tomó su tiempo para alargar el brazo y rozar el vergón de Paddy, sobando su tranca, sintiendo en la palma de la mano y sus dedos el calor y la dureza de su pene. Con esa cara guapa, esa barbita y esos ojazos, esa cara de auténtico empotrador, como para resistirse a sus encantos y peticiones. Se acercó a un palmo de la jeta de Jack y le propuso saltar al otro lado de la pista para follarse a ese capullo entre los dos.

Uno por delante y el otro por detrás, jack le dio de comer rabo y Paddy se la metió a pelo. Un culo grande cuyo ojete se amoldó a la perfección al diámetro de su pene. Una palmadita en el culete y se cambiaron de posiciones. Jack hizo su rutina antes de meterla dentro. Levantarse la camiseta, escupirse en la palma de la mano, plantarla en la raja cubriéndola con su propio lubricante y dirigir el misil de su largo pollón para meter un gran saque directo al centro.

Acabó tirado en la pista, con ese tiarrón saltando sobre sus piernas, zampándose su polla. Sin saber si le iba a gustar, pero aprovechando el momento de calentón que tenían los tres, Paddy se agachó dirigiendo su rabo hacia la boca de Jack, invitándole a probarlo. Ver cómo se le iluminaban los ojitos y abría la boca, dio cancha a Paddy para agarrar al chaval por el cogote y meterle la polla por la boca para que se la chupara bien.

La cosa se estaba animando y ni por un momento Paddy dudó de que Jack acabaría abriéndose al amor. Sucedió cuando Paddy estaba tumbado y el culazo de Justin comiéndose su polla, literal. Jack volvió a escupirse en la mano, pero esta vez, en lugar de pringar un culo ajeno, pringó el suyo con sus propias babas, dio la espalda a esos dos y se sentó encima de Justin, colándose su polla dura por el culo.

Toma trenecito a pelo en la pista de tenis. Jack soltó un «joder» que le salió de dentro, pensando que eso era lo mejor que había probado nunca, quizá arrepintiéndose de todas las veces en las que tuvo la oportunidad y no lo hizo. Entre Jack y Justin le mamaron la polla a Paddy, que sin duda se había convertido en el hombre del partido. Comerse un buen rabaco con las babas de otro encima, les llevó a un punto de no retorno.

Forjaron su amistad junto a la pared de la pista. Justin se apoyó de pie en ella, Jack se le puso detrás, dobló las rodillas y se la metió a pelo, Paddy se puso detrás de Jack y también se la metió sin condón. Otro trenecito, a disfrutar. Apenas dejaron espacio a Jack para moverse estando en medio. Los tres bien pegaditos, todos a una, con Paddy azotando desde atrás, dando ritmo a la follada. Las pollas bien duras rellenando culitos.

Había tiempo todavía para una última guarrada. Paddy se llevó a Justin aparte, le levantó una pierna y le remató el ojete por detrás. Jack se acercó a ellos rabo en mano. Al girar la cabeza, Justin se contagió de la mirada felina de esos dos grandes, con tantas ganas de follarle. Les dedicó un pajote de pie, corriéndose sobre la pista. Luego se agachó y dejó que esos dos midieran sus fuerzas y le demostraran cuál tenía mejor saque.

En medio de los dos, su cabeza era la red. Un confiado Jack, desplazó su raqueta a más de un palmo de distancia de la cara de Justin. Tras un primer brote de leche rebosando de la raja del cipote, Justin pensó que el chaval se había flipado un poco al apartarse tanto para sacar, pero entonces le demostró de qué estaba hecho cuando le soltó un buen lefazo a chorro que le dejó toda la barba pringada de semen.

Su polla todavía soltando lefa, dejándole goterones en el brazo y encima del polo blanco que llevaba puesto. Paddy fue más prudente, aunque su saque fue igual de flipante, más alto todavía, sobrevolando su cabeza, guarreándole todos los morros y la parte de barba que aún quedaba negra. Difícil decidir cuál de los dos había sido el mejor sacador del partido, pero no quedaba ninguna duda de que al resto Justin se había puesto las botas.

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