[Lucio Saints] Ares Camacho le da de comer rabo a Yoshi Kawasaki en “Never Alone”

En vuestra estantería o en vuestros recuerdos, ¿no tenéis ese libro que uno empieza siempre varias veces y al final no sabes si lo has terminado o no, pero cuyas historias parecen viajar difusas por tus pensamientos como si no tuviesen fin? Al igual pasa con las pesadillas y los sueños, uno vuelve insistentemente al mismo lugar por alguna extraña razón que desconoce, quizá de un día para otro, quizá con un espacio de tiempo inconexo, donde han pasado varios años y de repente vuelves a encontrarte con ese espacio físico inexistente pero que tan bien quedó dibujado en tu memoria.

Las buenas historias tienen la polla muy larga“, no es lo que le dijo realmente el librero a Ares Camacho cuando se presentó en la librería para buscar una novela de terror y le aconsejó “Never Alone” del autor oriental Yoshi Kawasaki, pero son las palabras que él quiso interpretar en aquel momento cuando tocó el libro, como si una vocecita se metiese dentro de él y le susurrase al oído esa sentencia que le inquietó a la vez que le puso cachondo. Al calor del fuego de la chimenea, una vez hubo cenado, se sintió tentado a pasar y devorar las páginas de aquel libro, que mágicamente consiguió controlar su mente y llevarlo a un lugar parecido a donde vivía en su infancia pero con ligeros cambios significativos.

Estaba allí el amplio parque que debía cruzar para llegar al pueblo, por el que corría despavorido huyendo de los matones del colegio casi como cada tarde, pero el riachuelo no estaba entonces. Los árboles, entonces recién plantados, ahora eran enormes robles de grueso tallo, habían crecido tanto como su rabo y se sintió como el día en que, sin darse cuenta, miró hacia abajo en la ducha, y al ver aquella polla larga y hermosa con pelos en los huevos, se dio cuenta de que se había convertido en un hombre. Pero los bancos no estaban.

Tampoco estaba aquel niño que quiso olvidar, pero que regresaba siempre una y otra vez robándole el sueño. Pelo lacio como su rostro blanquecino y negro como sus ojos, aquel niño que un día al volver de clase se encontró tirado en el suelo. Liu acababa de llegar al pueblo y una enfermedad respiratoria se lo llevó para siempre. Quiso el destino que Ares descubriese el cadáver que lo atormentaría desde entonces. Tampoco estaba aquel niño. En su lugar podía notar la presencia de un hombre, también oriental. Ares sabía que Liu tenía un hermano mayor que era escritor, pero desconocía su nombre. ¿Y si era él quien le perseguía? ¿Y si le rondaba intentando vengar la muerte de su hermano, una muerte natural en la que él nada había tenido que ver?

Con esa idea y en aquel lugar de pesadilla, abandonó su cuerpo y se sumergió en un sueño sin fin en el que descubrió que las intenciones del hermano de Liu no eran la que él pensaba, sino que estaba allí para agradecerle que hubiera pasado con su hermano sus últimos momentos. Era el libro que tenía entre las manos, y que ahora se deslizaba por ellas cayendo al suelo, su obra póstuma, en la que anhelaba fervientemente poder reencontrarse con sus seres queridos y no volver a estar nunca más solo en las tinieblas, entre un mundo y el otro.

Ares comenzó a sentir ese agradecimiento en toda la polla, cuando la mano de Yoshi se plantó en el bulto de su paquete y comenzó a frotarle el precioso plátano que se dibujaba por debajo, todavía sin estar completamente duro pero lo suficientemente contento como para dibujar una bonita y amplia curva, empujando hacia arriba la tela de los gayumbos con su poder despierto. Aquel ente quería proporcionarle una experiencia física cercana al amor e intentó tragarse su polla hasta los cojones. Lo sintió tan real al notar su cipote apretadito en la garganta y los labios arropando su enorme tronco, que casi le ahoga con la lefa de los huevos.

Precisamente al parecer tan real se controló y no lo hizo. Su cuerpo necesitaba la redención, el placer de olvidar la imagen de aquel niño inerte en el suelo, el perdón de algo que nunca había cometido pero que de alguna forma llevaba años persiguiéndolo sin sentido. Aquel chico estaba allí para darle placer, para no despegar su boca de sus labios ni de su rabo, a cuatro patas con el culo abierto, preparándole la pija para que después le llenase de felicidad por dentro.

Le encantaba sentir el contacto de esa lengua húmeda rozando su pito y las pelotas mientras él miraba cómo salía de su boca mojada, alargaba la mano para tocar ese pomposo y peludo culito que se meneaba deseando rabo. Estaba pegado a su polla como una lapa y no se la dejaba quieta. Le folló la cara y como recompensa recibió una comida de huevos, se los metió los dos en la boca y empezó a masajearlos con la lengua allí dentro, succionándolos, estirándolos y sacándolos primero uno y después el otro encharcados de saliva y cargados de rica leche.

Se la calzó sin problemas dentro del culo, desplazándole los pelos que rodeaban el preciado agujero y llevándose consigo algunos hacia el interior. La presencia de Yoshi que antes lo perseguía por detrás, ahora estaba delante y era tan real… subiendo y bajando el culo, sentándose una y otra vez sobre él dando alegría a su polla y a todo su ser. No podía ser tan sólo un fantasma porque no estaba frío, el ojete estaba calentico y necesitado de mucho amor.

Quiso darle mucho de él y se aventuró a sacar toda la rabia que tenía dentro desde hacía tanto tiempo. Le empaló de abajo a arriba a una velocidad tan bestial que hasta los cojones volaban impactando sobre el culo de Yoshi y después estirándose hacia abajo colándose por su propia raja del culo. Quiso machacarle, deseó perder del todo el conocimiento, seguir frotando su polla ahí dentro hasta estallar y poner fin a las pesadillas que lo tenían atormentado.

Se comportó como un cabrón y se la enchufó a cuatro patas sin considerar el dolor que podía estar sintiendo, sólo recreado en su propio placer. Si era al fin y al cabo algo parecido a un fantasma, no sentiría dolor alguno. Con el impulso de los muslos de sus piernazas y arremetiendo con el culo, le empotró por detrás todo lo que quiso. Estaba contrariado, no podía concebir cómo algo que no era real podía proporcionarle el mismo placer que algo que sí lo era. Podía notar la presión que las paredes de ese pandero ejercían sobre su gruesa y larga polla.

Concentrado en el movimiento candente de sus caderas y en su polla lubricada y reluciente entrando por el agujero peludito, estaba como en una especie de sueño de placer interminable que adoraba sentir. Si el hermano de Liu estaba allí para darle placer, iba a dejar despegar por fin sus sueños más húmedos para cumplir todas sus fantasías. Le encantó sentir la mano de Yoshi sobre su cuello, incitándole a metérsela cada vez más fuerte, a que se lo siguiese follando com un animalillo enjaulado. De veras que lo hizo, que le machacó el culo hasta dejarse aplastadas las pelotas contra el culo de aquel chaval con tal de meterle todo lo humanamente posible.

Una tras otra varias hileras blancas de semen salieron disparadas del capullo de aquel chico y se quedó con una muestra en su lengua. El sabor del perdón ya lo tenía. En apenas unos segundos pasaron por su mente el parque, el riachuelo, los niños cabrones, Liu, las casitas rurales y la polla comenzó a inundársele de gusto estallando hasta regarse de lefa caliente. Mientras por la raja del cipote todavía estaba proyectando leche, Yoshi se tragó su cabezón y saboreó todo lo que salía de él.

Despertó con el libro abierto sobre su cuerpo, aliviado por primera vez desde aquel trágico suceso en el parque, como si alguna presencia le hubiera limpiado el alma, pero también con la sensación de que una parte de él hubiera quedado encerrada dentro de aquellas páginas. Cuando salió a pasear algo había cambiado. De repente sí había bancos, sí había riachuelo y a lo lejos pudo contemplar, como siluetas dibujadas contra el cielo azul, a dos niños que jugaban y se alejaban hacia el monte, siempre juntos.

>> FOLLA EN HALLOWEEN CON ARES CAMACHO Y YOSHI KAWASAKI EN LUCIOSAINTS.COM

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