
[Lucio Saints] Viktor Rom le explora a pelo el culo a Angel Garcia en mitad del campo
La de coñas que habremos hecho en las duchas entre tios con la bromita de agacharse a coger el jabón. No sé si será verdad, pero dicen que como cometas el error de agacharte, terminas con una polla dentro del culo… o dos. Aunque la mayoría se guardan las espaldas y en los vestuarios se mantiene el código de honor entre caballeros, todos de pie y en sus posiciones verticales, otros ya lo hacen recreándose y con alevosía, encorvándose y hasta girando la cabeza para ver si han conseguido levantar o llamar la atención de un buen rabo enseñando todo el ojete.
En los servicios, cuando nos ponemos en fila y nos sacamos la manguera por la bragueta, aunque es inevitable que los ojos se te vayan al de al lado para comparar tamaños, también parece haber una regla no impuesta, otro código entre caballeros, cada uno con su rabo y cada uno en su casilla. Pues toda esa caballerosidad se va a tomar por culo cuando abandonamos algún local público y salimos a plena calle. La calle no tiene reglas y se convierte en una jungla donde cazar rabos y culos sin miramientos.
A Viktor Rom las ganas de hacer pis le han asaltado a medio camino, justo en mitad de la nada en el descampado. No sólo su piva no quería rabo esa mañana, sino que con el calor que hace se ha tragado medio litro de agua y ahora tiene la polla inflada a punto de reventarle la vejiga y encima el movimiento al correr no ayuda en nada. Pues ahí en plena naturaleza va a mear como los perricos, se baja un poco los pantalones de deporte y se saca la picha que aún tiene bien gorda por culpa en parte del calentón al despertarse. La meada le recorre la pija y sentir cómo sale a chorrazo y le cosquillea el interior del rabo le alivia de alguna forma hasta que este consigue volver a su tamaño normal, largo, gordo y morenote, pero ya cayendo hacia abajo y colgando por el peso de la gravedad como siempre.
No se da ni cuenta de que entre los matorrales hay un cabroncete muy vicioso que no para de saborearse los labios observándole el rabo. Sin tiempo casi de sacudirse la polla lo descubre y la agresividad se apodera de él, abalanzándose hacia el chaval y poniéndolo boca abajo contra el suelo, bajándole los pantalones, los calzones y descubriendo una raja de culito blanco y suave por la que con gusto mete su dedaco como una polla de gordo.
Angel Garcia no esperaba que sucediese así tan a saco, incluso reniega de lo que más le mola, las pollas, cuando el chaval se lo pregunta, pero ni negando consigue que le deje de penetrar con el dedo y le haga un buen agujero en el culo. Más suave y apretadito que el chochito de su novia, Viktor descarga toda su ira porque no le ha dejado follarla, sobre ese chavalín, diciéndole todo tipo de guarradas y babeándole la raja del culo con saliva, lubricándole bien para lo que le espera. Con lo ajustado que le entra el dedo no puede ni imaginar lo que gozará su polla entre esas paredes tan guapas.
No imagina Angel la suerte que ha tenido de que una chavala, a la que no conoce de nada, no le haya dejado follar a su novio esa mañana. Lo que su coño no ha disfrutado lo va a gozar él por el culo y encima completamente a pelo, notando cada centímetro encajándosele dentro del ojete y poniéndolo bien firme, con las gotitas de semen que se escapan de vez en cuando por la punta de su rabo lubricándole por dentro. A cuatro patas, Viktor se pone encima con las piernas abiertas, la pija y los huevos en completa libertad y se la endiña por detrás abriéndole un hueco del tamaño del diámetro de su pollaza.
Alguna que otra vez, cuando ya se la ha insertado por completo, se queda así unos segundos con la polla penetrándole hasta el fondo, meneando las caderas a un lado y a otro y escarbando con el rabo dentro del hoyo. Nació explorador el chico.
Sintiéndose como una hembra follada por un macho en plena naturaleza, entre los arbolitos y entre la paja, Angel no es consciente, porque todavía ni se la ha visto a pleno rendimiento, del tamaño de lo que le está metiendo, sólo nota cómo el peso de ese cabrón cae sobre él y su pollaza se le inserta dentro como una puta estaca. Por primera vez se la ve y le encanta, cuando se la saca del culo, se tumba boca arriba y le invita a sentarse encima. No sabe cómo todo eso le ha cabido dentro, pero está a punto de tragarse y empalarse sobre lo más grande que ha tenido nunca en su ojete.
Su culito enseguida siente la potencia de esa polla gigante, tan ancha y gorda que no queda hueco libre por el que escapar. Debajo de su culazo empotrador, arrugados y llenas de paja, descansan los gayumbos y los pantalones retozando por el suelo. La paja que le mete con el culo es tan bestial que ese puto animal casi se le corre dentro. Totalmente descontrolado y como único objetivo meter y sacar de un buen agujero, Angel frena en seco, le saca el rabo de su interior y todavía con esa pedazo barra en la mano el tio empieza a soltar chorrazos de lefa espesa y despoués sacudiéndosela, ahora sí, pri,gando todos los alrededores con salpicaduras de leche.
Rebozadita y brillante del semen, cuando ha soltado todo lo gordo, Angel la agarra con la mano y la conduce dentro de su culo de nuevo. Sigue dura pero un poco más blandita. Con mezcla de babas, la lefa que se le ha quedado encima sobre la piel y alguna gotita extra que quiere unirse a la fiesta, Angel le mete una limpieza de sable como buen caballero, comprobando que esa polla gorda y gigante está tan deliciosa dura como blanda.
No puede despegar la boca de ese sabroso rabaco, la leche ya se le cae por la barbilla y se le queda pegada en los pelos de la barba. Le encanta la consistencia de ese pollón firme colgando entre sus piernas, una puta tentación que le sirve para propinarse un pajote. Tanto chupar y con tanta hambre, consigue que a Viktor se le vuelva a poner dura y ganarse una propina extra en toda la boca, una segunda corrida para saborear enterita.









