Jack Valor y Jack Waters se calientan en la cama y acaban a pajas y preñadas | Brother Crush X Say Uncle
When the Weather Gets Rough, Twink-on-Twink Action Gets Rougher
La mejor parte de tener que compartir habitación con tu nuevo «hermano» cuando tu padre conoce a otra mujer y se van a vivir juntos llevándote contigo, es que si le reconoces abiertamente que te gustan los chicos y es mínimamente comprensivo, al menos puedes contarle todo. A Jack Valor le gusta el vecino del piso de enfrente. A menudo se queda casi desnudo frente a la ventana a ver si consigue así llamar su atención. Es una forma de no tener que declararse con palabras y a la vez descubrir si a él también le interesa el sexo masculino.
Pero esa mañana lo ha vuelto a hacer, el vecino ha mirado hacia la ventana y en lugar de quedarse mirando y llevarse la mano al paquete, desnudarse él también o hacer algún gesto de aprobación, lo que ha hecho es correr las cortinas y darse el piro. Asi que Jack está triste y con una decepción más a sus espaldas, le ha contado su desamor a su nuevo hermano mayor Jack Waters y se ha echado en la cama liándose una almohada a la cabeza para pasar el mal rato.
Aunque Jack W. está apenado por su hermano, ahora que este se ha echado una siesta, ve el momento de hacerse una buena paja en un lugar que no sea encerrado en el baño ni bajo las sábanas rezando para que su hermano esté dormido. Ahí, tumbado a cuerpo de rey y a polla descubierta, se pone los auriculares inalámbricos para no hacer ruido, una porno en el móvil y se recrea manoseando y dibujando la forma de su gran rabo por encima de los pantaloncitos de algodón de deporte que tan bien hacen destacar su paquete.
Con mucho cuidado de no despertar a su hermanito, se baja los pantalones por debajo del culete y se la empieza a cascar. Sigue estando incómodo. Se los retira hasta dejárselos por los tobillos, separa los muslos y se la pela a placer, esta vez alternando la vista entre la peli en el móvil y el culito que se le marca a su hermano por debajo de esos pantaloncitos cortos que el vecino de enfrente no ha sabido apreciar.
Pronto el móvil no le hace falta, le basta con escuchar los gemidos en los auriculares y asociarlo con meter una buena follada a su hermano. Se da tanto brío que ni se da cuenta de que Jack V. acaba de despertarse y pillarlo con las manos en la masa, o la mano en la polla. «Cosas de chicos, además no es la primera vez que lo hago y lo sabes«, le dice Jack W. como para justificarse. «Ya bro, pero cuando lo haces es por debajo de las sábanas, así no hay quien tenga intimidad«, le contesta su nuevo hermano.
«A lo mejor si me la chupas un rato se te pasa el cabreo«, reacciona Jack W. replicándole, sin pretender decirle que se tranquilice con esas palabras pero ya las ha dicho y no hay vuelta atrás. «¿Crees que puede funcionar?», pregunta Jack V. Pero mientras hace la pregunta, su respuesta ya ha sido respondida, porque Jack W. acaba de pasarse una mano por detrás de la cabeza enseñando su voluminoso biceps y su sobaco peludete. Su hermano deja reposar la cabeza en el músculo de ese brazote, pasa la mirada del sobaco (esnifando un poquito su aroma) a los ojos de su hermano, los dos acercan posturas como imanes y se meten un buen morreo.
Jack V. gime de gusto al pasar una mano por el interior de los muslos de su hermano mayor, porque su antebrazo acaba de rozar ese pene grande y duro, los huevetes con los nudillos. Jack W. siente el roce y se pone cachondo, entonces pasa una pierna por encima de su hermanito y se coloca encima. En ese movimiento, la polla caliente le roza el muslo y se excita al tener a su hermano encima. Lo primero que hace es mirarle con ganas de arriba a abajo y plantarle las manos en el culazo que tiene.
Se desnudan mutuamente. Jack W. acaba por quitarle los pantaloncitos cortos a su hermano y le pilla a traición haciendo algo que no espera, chuparle la polla. Y se suponía que este era el chulito de clase que se las llevaba a todas de calle, buenas sesiones tenía que meterle a sus compañeros de equipo en los vestuarios para comerla como la comía, porque un tio no aprende a chuparla así a las primeras de cambio.
No se va a poner Jack V. a investigar ahora el pasado de su hermano en sitios privados, lo único que sabe es que le encanta tener su cabeza de guaperas subiendo y bajando, sus hermosos labios desnudando su polla con una buena mamada.
El momento en que Jack W. se pone bocabajo en la cama, con las piernas ligeramente abiertas y enseñando su flipante culazo de futbolista, a Jack V. se le abre un mundo nuevo de posibilidades. Lo primero que hace es agarrarle con las manos esas nalgas prodigiosas, todavía con alguna espinilla propia del final de la adolescencia, desplegarlas para localizar su punto de entrada y acercar los morros con la lengua por fuera lamiendo todo su ojete.
Un gemido de Jack W. le hace seguir adelante con más ganas. Observa cómo el agujerito se abre y se cierra, latiendo, deseando el roce de su lengua. Más salido que el pico de una mesa, con la polla más dura que el tronco de un roble, Jack V. la acerca al culo de su hermano y lo penetra sin condón, sintiendo lo apretada que entra. Parace que cuesta entrar, pero no se amedrenta, empuja y acaba entrando, se abraza a su hermano por encima y comienza a fornicar.
Aunque no sea su hermano real, Jack V. quiere que lo sea en su perversa y morbosa imaginación. Que los dos sean rubitos y con el pelo rizado ayuda en la tarea. Ojalá haberle tenido en su vida cuando empezó a pajearse y haber descuierto los dos el sexo a la vez. Le mantiene con las piernas separadas colocando ambos pies en sus rodillas. Cada vez que mira hacia abajo y ve ese culito perfecto, una oleada de leche acude a sus huevos, llenándoselos cada vez más.
Sería un completo idiota si esa mañana acabara siendo solo él quien follara, así que reta a su hermano abriéndose de piernas para que se lo folle a él. Quiere ver de primera mano si eso que dicen las chavalas con las que ha estado en el insti es cierto. Al tener su pene dentro y verlo follar, ahora lo comprende. Es guapo, está cachitas y sus movimientos son sexis. Normal que las vuelva locas a todas.
Jack V. sigue fijándose en él. Al fin y al cabo es su hermano mayor, su referente. Se fija en su musculatura, en cómo comienza a sudarle el torso a medida que se esfuerza en meterla, en ese sudor bañando sus abdominales cada vez más marcadas. Por si queda alguna duda de quién tiene el mando en la cama, Jack W. hace poses de culturista marcando biceps sin dejar de meter rabo a pelo, algo que excita y hace reir a Jack V. a partes iguales. Gracioso y guapo, como para no quererle.
Pero hay cuando Jack W. de repente se abalanza sobre su hermanito para follarle al misionero. Al ver su cara tan cerca, por un momento Jack V. no sabe distinguir entre la delgada línea del amor fraternal del amor verdadero. Por un momento ha dejado de ser su hermano mayor y ahora es un machote al que le apetece regalarle su culito, pasarle las piernas como un koala por la espalda para que se lo folle bien y abrazarse a su cuello para que no deje de metérsela y mirarle tan de cerca.
Jack W. acaba dejándose caer sobre su hermano mientras le hace el amor, empujando una y otra vez el firme pene hacia su interior. Los dos unidos pasando un buen rato, sobre las sábanas deshechas, los pantalones por los suelos, Jack V. abierto de par en par con los pies a la espalda de su hermano, las manos arañándole los hombros, deseándole.
Si durante todo ese rato Jack W. se ha dado cuenta de algo que adora su hermanito es su culazo. Se lo lleva a la silla inclinable que hay junto a la cama, le hace sentarse y se lo regala de primera mano sentándose sobre sus piernas y haciendo que lo disfrute mientras le pajea la polla con él. Por si faltaba algún condimento, Jack W. se deja la picha suelta, por lo que al saltar, golpea con ella el interior de los musos de su hermano.
Comete un error al girarse ciento ochenta grados y hacerle lo mismo cara a cara. Jack V. es demasiado jovencito e inesperto en esto del sexo como para soportar tamaño placer. El culazo de su hermano pajeándole todo el rabo, la picha golpeándole en el vientre, la visión de su cara, de su cuerpazo, sin posibilidad de escape.
Un flujo de emociones le anegan el cerebro. Intenta decirle a su hermano que se va a correr, que aparte el culo, pero Jack W. sonrie y le niega esa petición. No le queda otra. Gime, ruge, empala el culo de su hermano levantando el pandero del asiento y le inyecta dentro toda le leche que tiene en las pelotas. Cuando por fin puede concentrar la vista en un punto, mira a su hermano, que permanece impasible con el culo bien pegado a las piernas, dispuesto a no dejarse ir ni una sola gota de leche.
Besa a su hermanito mientras levanta el culo, que sigue latiendo pero a la vez expulsando lefa, pringando el cipote de la polla que acaba de preñarle. Jack W. se pone en pie y su hermanito le sigue con ojos de admiración y sorpresa. Esto acaba de superar todas sus espectativas. Podía haber imaginado que en algún momento caería paja entre hermano, pero jamás esto, que se follaran mutuamente y que por fin se hubiera convertido en un hombre de pleno derecho al preñar. Por si acaso, su hermano le dejó claro que aquello había sido una excepción dada su situación amorosa y que probablemente no volvería a suceder.
Lo que sí caerían serían muchas pajas codo con codo, esta vez ya sin sábanas de por medio, a polla descubierta, los dos retroalimentándose mutuamente mirando la del contrario y dejándose llevar cuando el otro se corría encima. Y en la primera de ellas, por fin Jack V. pudo ver cómo se corría su nuevo hermano, acumulando leche en la raja del cipote y luego soltando un buen manguerazo que hacía un molinillo y caía rendido sobre sus abdominales. Después de cascársela juntos, solían abrazarse y quedarse sopa, haciendo bueno el dicho de Vladimir, una paja y a dormir.
Nota: Las imágenes, el vídeo y el texto reflejan una obra de ficción. Los actores no tienen ninguna relación de parentesco real.
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