El Dr. Johnny Ford se folla al jovencito Sam Ledger sin condón en la consulta y se corre en sus pinreles | MEN
Toe-tally Fucked
Al Dr. Johnny Ford le iban los jovencitos como Sam Ledger. Intentaba separar su profesión de sus deseos sexuales, pero a veces se le hacía harto difícil, sobre todo cuando les tenía sobre la camilla a punto de hacerles un reconocimiento completo. La simple idea de descubrir sus torsos atléticos al desnudo, tener que palparles los huevos retirándoles la cola hacia arriba o hacia un lado, los pies de talla grande, fuertes, varoniles, todo eso se la ponía bien dura.
Y el joven Sam, que iba con el freno de mano justito, que a poco que le hicieran una caricia se ponía cachondo perdido, imaginad cuando su médico de familia le juntó los pies y empezó a meterse en la boca los dedos de los pinreles, chupándoselos como si fueran pollas. Jamás un tio le había hecho eso, así que se quedó tumbado, apoyado sobre los codos hacia atrás, embelesado mirando cómo se los lamían con un deseo fuera de lo normal.
Se fijó en que el doctor se empezó a quitar la bata y que de vez en cuando se llevaba una mano al paquete. Acababa de sacársela, toda dura, grande y gruesa y se la estaba pelando. Johnny sabía qe era cuestión de tiempo que le sancionaran o retiraran la licencia si alguien les pillaba o se iba de la lengua, pero no podía frenar. Se quedó en pelotas, mostrando a Sam su cuerpo de hombretón musculoso, con un buen culazo y mejor polla. Cogió los pies del chico, puso uno a cada lado de su pene haciendo con ellos un cuenco y los usó para pajearse.
Hizo abrirse de piernas a Sam y bajarse los pantalones cortos de deporte. Dios qué culito tan precioso, con las nalgas redonditas, suave sin un solo pelo, de apariencia virginal. Le lamió la raja y empezó a abrirle el ojete a base de lengua y besitos. Le lanzó un escupitajo certero, directo al ojete, y siguió dándole cera. Hora de una exploración anal.
Cogió los guantes de látex azules, se los puso y comenzó a meterle los dedos, explorando su ano, comprobando lo calentito y ajustado que estaba. Se subió con él a la camilla, le forzó las piernas llevándole las rodillas al pecho y se puso encima dandole de catar la polla. Sam mamaba como un principiante con muchas ganas. El cipote ya se le hacía mucho en la boca, así que suplía lo demás pajeando el resto del rabo con la manita.
Johnny volvió al suelo, se quedó de pie junto a la camilla, cogió a Sam por los muslos acercando su culo al borde de ella y gimió de gusto echando la cabeza hacia atrás al atravesar ese culazo con su pollón al desnudo, todo para adentro. Empezó a follárselo sin condón, metiéndole unas buenas embestidas, disfrutándolo, sabiendo que era virgen, en su interior lo sabía, desvirgándole.
La polla de Sam se puso bien dura. Una cola larga, serpenteante y bonita. Iba a enseñar a ese chico a ser un hombre y a chuparla bien. Le agarró del cuello y le animó a ponerse de rodillas. Sam, que apenas había visto las colas de sus colegas en los vestuarios, en alguna fiesta al mear en plena vía, se quedó flipando con el tamaño de la polla del doctor, flipantemente larga y gorda.
Volvió a chupársela, esta vez esforzándose un poco más. Había visto en las pelis para adultos cómo se hacía, pero era tan diferente cuando tenías una enfrente y encima de ese tamaño. Logró comérsela bien comida, sin manos, usando los labios para aferrarse a ese pene duro como una roca y arañar un centímetro cada vez. El doctor le puso la mano en el cogote y atrajo la cabeza hacia su entrepierna. Sam sintió que se quedaba sin respiración, un calor invadiendo su cara, las lágrimas acudieron a sus ojos, el roce de los pelos de la polla del doc sobre el bigote y sus morros. Acababa de tragársela entera y la estaba dejando pasar a través de su garganta.
A pesar de ser una situación para nada agradable, descubrió que había algo de excitante en ella, así que regresó una y otra vez a por más y siguió jalándole la verga. Menudo pollón, qué grande. Le gustó que el doctor le azotara la carita con el pene. Estaba mojadísimo con todas sus babas encima. Le hizo darse la vuelta y subir una pierna a la camilla, una posición que le dejaba el culo al descubierto.
Doc dobló las rodillas buscando el hueco con el rabo y le empaló desde abajo hacia arriba penetrando su precioso culito una vez más. Le dio por culo con todas sus ganas y se tumbó en la camilla dejando que el chico le cabalgara. No podía dejar de mirar ese trasero blanquito y juvenil, tragándose su polla a pelo una y otra vez. Le hizo darse la vuelta y difrutó viendo cómo la minga de Sam, ahora mucho más larga y dura, le azotaba el vientre cada vez que saltaba.
Volvió a darle por culo. Los dos de pie. Abrazó al chico, que ahora estaba pasándole un brazo por detrás del cuello. Se habían hecho buenos colegas. Johnny le cogió la pija y se la masturbó mientras se lo follaba. Uff, cómo se deshizo el chico al sentir una mano que no era la suya agarrándole la polla, aplicándole otra presión distinta a la que estaba habituado en sus pajas a solas. Empezó a soltar un montón de leche, poniendo perdido el suelo de la consulta.
Parte de la lefa se quedó pegada al puño del doctor, que se llevó un dedo a la boca para comprobar si estaba rica. Lo estaba. Tumbó a Sam en la camilla por última vez, le hizo juntar los pies y se corrió encima de ellos empapándolos con su semen. Qué rico. Hizo un hueco con ellos y volvió a meterla dentro, follándoselos, esta vez suavecitos y resbaladizos gracias al caldo que acababa de soltarles. Cuando comprobó que ya no le salía más lefa por la polla, se agachó y se los chupó con todo su semen.
VER TOE-TALLY FUCKED EN MEN.COM
VER TOE-TALLY FUCKED EN MEN.COM







