Pol Prince penetra a fondo y sin condón el culazo de Jake Mathews con su enorme pollón e intercambian paja corriéndose sobre sus rabos | Falcon Studios

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Las colaboraciones entre tios en los portales para adultos estaban a la orden del día. Eran como una raid del twitch, donde pasas a los seguidores de tu canal al del otro para darte a conocer, pero qué leches, también lo hacían para catar el percal y Jake Mathews hacía tiempo que estaba enchochado con ese guaperas español de Pol Prince que los medios decían había regresado a la industria.

Les alquilaron un estudio. Iba a ser una sesión de fotos, quizá un vídeo aquí y ahora, nada de sexo, pero descubriendo los escenarios fotográficos del espacioso piso, empezaron a intimar y una cosa condujo a la otra. Jake estaba sentado bajo los focos, Pol se puso por detrás y le robó un beso. Qué labios, qué bien se le daba meter la lengua para viciarte. Jake se contagió de sus ganas y acabaron dándose el lote.

Uno tenía un buen culo marcado en los vaqueros y el otro una buena polla. Sí, Jake era de los que solía ver vídeos del otro antes de conocerle y sabía que lo que Pol tenía entre las piernas era grande y largo, muy largo. Pol también sabía lo que tenía mejor que nadie y lo que otros andaban buscando, no sólo su cara guapa, sino su tranca, por eso agarró la mano de Jake y la condujo al lugar de sus deseos.

Se quitó la camiseta, se bajó los pantalones por debajo del culete y cuando Jake se arrodilló con la cara mirando hacia los calzones, le regaló una sacada de rabo que no olvidaría jamás. El pollón blanco, grueso, larguísimo y cilíndrico salió rebotando y decididamente Jake pensó que estaba ante la polla más guapa que había visto nunca. Se la agarró con la mano y s ela llevó a la boca para chuparla.

Lo que tardó Pol en ir a la silla que había cerca, Jake no paró de observar ese pedazo de rabo, mirando el pedazo de cipote, más grande y grueso incluso que el tronco, la forma en la que le colgaba durita y se mecía de un lado a otro grácilmente. Se comportó como un perro persiguiéndole allá adonde iba, a gatas, arrastrándose hasta que volvió a tener la polla dentro de la boca.

No sabía cómo explicar el influjo que ese pene enorme ejercía en él y la atracción dio como resultado una mamada a garganta profunda, quedándose sin respiración, soltando arcadas, soltando saliva a mansalva, con Pol atrayendo la cabeza hacia su entrepierna para que no la sacara de ese lugar tan estrecho en el que acababa de meterla. Ahí, hasta las pelotas, la saliva saliendo por la boca, chorreando y cayendo al suelo del estudio.

Al sacarla de su boca, se dio cuenta de que la polla había crecido un poco más. Pol se la agarró y le azotó con ella en la cara. Menuda cola tan larga y guapa. Algo le apretaba demasiado a Jake en los calzones, se bajó pantalones y gayumbos y Pol estuvo atento para devolverle la mamada. El tio se aferró al rabo grueso de Jake y se la chupó dando paja con la mano y apretando bien con los labios, haciendo que Jake gimiera de gusto al ver a ese guaperas comiendo nabo.

Se la devolvió con creces, atosigándosela hasta las pelotas también, soltando alguna que otra arcada. Al salir a respirar, Jake se fijó en cómo tomaba aire, con toda la espuma de la saliva saliendo por su boca, se inclinó y se escupieron mutuamente zorreando como dos cerdos, cada vez más calientes. Se ponían de rodillas sentados sobre sus talones, chupando y pajeándose, cada vez más excitados.

De pie, se besaron intercambiando sabor a rabo y a Pol se le antojó el culazo de Jake. Él también había visto cómo se lo follaban otros tios en sus vídeos colgados en las plataformas. Jake no tenía ninguna duda de que quería entregarse a ese tiarrón. Le dio la espalda, subió una rodilla a una butaca que había cerca para abrirse y se lo puso en bandeja.

Pol se quedó un rato observando esas nalgas redonditas y preciosas, sobándolas, palmeándolas, bufando cada vez que se las desplegaba y veía la pedazo raja donde iba a meterla. Jake estaba encantado, sobre todo porque se le había colocado de tal forma que podía sentir el calor y la fuerza del rabo de Pol restregándose contra su muslo derecho.

Escupitajos, dedos introduciéndose por su ano, besos. Qué forma de abrirle, aunque Jake ya estaba bien abierto. Pol se puso detrás de él y ni siquiera se entretuvo en coger un condón del bolsillo de los pantalones, se la metió a pelo. Empezó lento, metiendo un poquito más cada vez. Se emocionó y comenzó una follada a toda hostia, sin permitir a Jake pensar si lo que estaba sintiendo era dolor o gusto.

Por si cabía alguna duda de que ese culo iba a ser suyo hasta el final, Pol colocó un pie encima de la espalda de Jake y le dio por culo perforándole con su enorme pollón. Esa postura con la pierna hacia arriba dejó a Pol al descubierto, con su culazo de futbolista bonito como él solo, y entre sus piernas las bolas bien puestas y el rabo tieso empalando a Jake una y otra vez sin descanso.

Qué tenía ese tio para que Jake se pusiera tan cachondo. Pol le colocó abierto de piernas en volandas con parte de la espalda apoyada en el taburete, le dio de comer rabo, él también se lo chupó y le tenía completamente embaucado haciéndole una dedada en el ojete. Pol se sentó y Jake le dio la espalda insertándose su pene y saltando sobre sus piernas.

Volvieron al ruedo y Pol se calentó dándole por culo con todas sus fuerzas, cada vez más duro y más rápido, hasta que la sacó y le hizo darse la vuelta. Jake no supo bien qué hacer, porque su primer reflejo fue arrodillarse para sentir la lefa de ese tio en toda la cara, pero Pol no le dejaba hacerlo, le mantenía de pie y no paraba de mirarle a los ojos completamente salido, diciendo que se corría, agarrándole el rabo.

Entonces miró hacia abajo y vio lo que pretendía hacer. Se la estaba pajeando con una mano y con la otra sostenía sobre la palma el rabo de Jake en bandeja. Empezó a soltar lefazos, cubriéndole la polla de leche y lo que o era la polla, lanzando la leche que salía disparada contra el pubis de Jake. Un montón de lefa escapando por la polla, mojándole el rabo, su propia mano, los lefotes colgando por todas partes como si alguien acabara de lanzar chocolate blanco líquido encima de una tarta.

Entonces, para sorpresa de Jake, Pol se agachó, sacó la lengua y empezó a limpiarle todos los bajos, lamiendo su propia corrida, rechupeteándose los dedos hasta calzarse la polla de Jake en la boca, toda vestida de blanco. Esa guarrada le puso tan cachondo que Jake le siguió el juego haciendo lo mismo. Se levantó, se corrió sobre el pollón de Pol y bajó a metérselo en la boca. Pol también le metió los dedos de su mano en ella, haciendo que saboreara su esperma. Se quedaron ambos de pie intercambiando leche dándose besos con lengua, con la lefa pegajosa despegándose entre sus morros.

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