Kyle Steele y Mason Lear se meten un flip-fuck sin condones en el bosque con facial incluído | Jock Breeders
La nueva vida en su nueva casa había sentado de lujo a Mason Lear. La urbanización era muy tranquila, con caminos y un amplio campo con césped para hacer deporte sin salir de ella. Todavía estaba empezando a conocer a sus vecinos. Con tanta distancia entre las casas era difícil encontrarse con alguno, pero el que lo hacía, como Kyle Steele, iba a por todas.
Ya le había visto corriendo alrededor del campo otras veces y el tio estaba cañón, muy atractivo y con un cuerpo cada vez más cachas. Se había fijado en él porque le ponía, pero sin llegar más allá, hasta que Kyle se acercó un día, demasiado, y saltó la chispa cuando sus torsos desnudos se rozaron. Se dieron un pico y Kyle le guiñó un ojo haciendo un movimiento con la cabeza dándole a entender que se lo llevaba a otro lugar.
Se internaron en la arboleda del monte cercano, lejos de las miradas de vecinos impertinentes. Mientras caminaban, Kyle le iba tocando el culete a Mason, que ya podía suponer lo que ese tio quería de él. De la manita, le condujo muy adentro. Mason se sentía como si estuviera haciendo cruising, aunque para ser sinceros, besarse con un tio al que no conocía de nada e irse juntos al bosque, no es que lo pareciera, es que estaba haciendo cruising.
Se dieron el lote hasta que se les pusieron las pollas bien duras. Kyle se agachó, le bajó los pantalones cortos y le hizo una mamada. Para Mason fue un placer devolvérsela. Antes se quedó de pie obsrvando a ese tiarrón. Cada vez le atraía más, con esa mirada, ese perfil masculino con pelo corto y barbita le ponía mucho. Esos pectorales con los pezones tiesos de lo cachondo que estaba.
La bajó las bermuditas rojas y le dejó la minga y las pelotas colgando de la goma del frontal de los pantalones. Ese cabrón tenía unos buenos huevazos. Se los agarró sosteniéndolos sobre la palma de la mano, acariciándolos a la vez que se metía su rabo en la boca, morcillón, largo y gordito. Después de unas cuantas caladas, pudo descubrir el pollón que tenía. Le encantaba mirar hacia arriba y ver cómo estaba atento por si alguien rondaba cerca. Era puro morbazo.
Para sorpresa de Mason, el chulazo le dio la espalda y se agarró al tronco del árbol cercano, se inclinó y dejó que se la metiera. Se folló ese culazo de futbolista sin condón. El tio lo estaba disfrutando. Como para no hacerlo. Mason la tenía durísima. Kyle se masturbó con precisión y dureza antes de exigir su recompensa. Mason se agarró al mismo árbol y le dio su culo para que se lo follara.
Miró hacia atrás. Le gustó que siguiera ojeando la zona en busca de mirones, que le diera por detrás de esa forma tan cerda y decidida. Acabaron de pie junto al tronco, haciéndose pajas uno enfrente del otro mientras se besaban. Metió su aliento por la boca de Kyle jurándole que se corría y entonces Kyle se agachó y puso esa cara de machote al servicio de la paja de su nuevo colega.
Al tenerlo ahí agachado y esperando, a Mason la leche le salió enseguida. Un buen lefazo en la parte derecha de la cara y cuando la giró se encontró con otro bien espesito que se quedó pegado en los pelos de su bigote. Mientras un colgajo se resistía a caer de su barbilla, le comió toda la polla que todavía estaba soltando tralla. Con un tio así de cerdaco no pudo resistirse, se inclinó y le besó con lengua, buscando a fondo y compartiendo la lefa que le había dejado dentro de la boca. La baba de semen todavía resistiéndose a caer. Regresaron a la urbanización por donde habían venido, convertidos ahora en dos mejores amigos con derecho a roce. Algo le decía a Mason que su nueva vida en aquel lugar iba a ser maravillosa.


