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Cole Connor penetra a fondo y sin condón el culito pomposo y peludo de Bunker | MEN

Stuck In A Tight Spot

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A Bunker ya le extrañaba que él y su novio Joey Dane no hubieran pasado más allá de los besos después de varios días de noviazgo, cuando la mayoría de chicos lo hacían desde el primer día, pero por fin su noviete se dignaba a plantar la mano sobre su paquete y se lo estaba magreando. Superada la primera reacción de sorpresa, a esa le siguió una oleada de placer cuando Joey le sacó el rabo por la bragueta, todo duro y bien largo, y se la empezó a comer.

Buena boca y buena mano. Le tenía bien cubierto todo el rabo chupándoselo y pajeándoselo a tornillo. Había deseado tanto ese momento, que Bunker apenas pudo aguantar unos minutos hasta que terminó disparando a su amado al cuello, manchándole de lefa toda la camiseta. Pero esa no fue la situación más embarazosa, porque al ir a subirse la cremallera, Bunker se pilló el pellejo de la polla con el consiguiente dolor, además de que al ir a la cocina a por un tenedor con el que desatascar el entuerto, apareció de repente Cole Connor, el padre de Joey y le pilló con toda la cola por fuera.

La situación fue un poco extraña. Cole se agachó para ayudarlo y al hacerlo tuvo que tocarle el rabo. No había forma de sacárselo, pero Cole pidió a Bunker que confiara en él, que tenía un método infalible. Bunker depositó en el toda su confianza, aunque se le abrieron los ojos como platos y puso cara de sorpresa al ver que Cole acercaba la cara a su entrepierna y se le empezaba a chupar.

Ponérsela durita funcionó, le desabrochó el botón de los vaqueros, le bajó la cremallera sin problemas y su rabo por fin era libre. Esperó que el señor Cole dejara de hacer aquello, sin embargo siguió chupándole el rabo. Con esa cara guapa y esos ojos azules, cómo iba Bunker a decir que no. El tio tragaba que flipas, hasta los huevos, una y otra vez y se le estaba poniendo durísima.

Como pudieron sortearon a Joey. Cole lo coló en la habitación de matrimonio. Él estaba todavía vestido y Bunker completamente desnudo. Cole empujó a Bunker sobre la cama y se inclinó para seguir comiéndole la polla sin dejar de mirar al chaval a los ojos, poniéndole tibio. Apenas unos segundos después, Cole estaba en pelotas con los calcetos puestos dando de comer tranca al chaval guaperas con ricitos.

Y ahí estaba Bunker, después de haber recibido la primera mamada de su chico, ahora le estaba comiendo todo el trabuco al padre en su habitación, deglutiendo su firme y despampanante cipotón, probando su boca, rozando sus barbitas, pelos negros contra pelos canos, descubriendo que la veteranía era un grado, uno muy superior. Cole mantenía el control en la cama haciendo con él lo que quería. Se puso mirando hacia le otro lado la que miraba Bunker y se marcaron un sesenta y nueve dorándose las pollas.

Bunker parecía un cachorrillo domable en sus manos. Lo puso a cuatro patas. Delgadito pero buen culo. Le abrió las piernas y le hizo la triple comida, lengüeteando su esfínter mientras le pasaba la polla entre las piernas y lo masturbaba. No tardó en apuntar la polla hacia ese culito y penetrarlo sin condón machacándolo desde arriba, taladrándolo. Los gemidos de placer de Bunker eran música para sus oídos.

Se lo folló en varias posturas aprovechando ese culito en pompa. Luego se sentó en la cama y dejó que Bunker cabalgara sobre sus piernas. El chaval, algo vergonzoso todavía, decidió hacerlo pero dándole la espalda. La primera sentada fue espectacular, ver cómo el chaval sentaba las posaderas en sus muslos y se la empalaba entera. Cole echó al chaval sobre su torso y empujó desde abajo para tomar el control de nuevo.

Le hizo la cucharita y lo remató follándoselo bocarriba con las piernas bien abiertas. Bunker no pudo aguantar mucho más. La atractiva cara del papá de Joey con esos ojazos azules le traía loco. Si miraba un poco más abajo podía ver su fomidable torso, esa barriga cervecera, peludito, canoso. Se tiró una paja a chorro mojándose la pechera. Cole enseguida bajó a catar la leche, poniendo la boca en el cipote a tiempo para pillar cacho.

Salió del interior de Bunker, fue de rodillas hacia su cara, se pajeó sobre ella y le mojó todos los morros con su semen, colándole la lefa por la boca y disfrutando de su bonita sonrisa. Con tantos gemidos de placer, era de esperar que Joey los encontrara. El novio de Bunker abrió la puerta del dormitorio y se los encontró desnudos, besándose con los morros llenos de lefa.

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