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Ashton Summers regala su precioso culito a Dom King para que se lo folle a pelo en el baño y en la cama | MEN

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El mensaje de su esposa le llega justo cuando está en el cuarto de baño, con la camisa a medio abrochar, mostrando al espejo su torso varonil. Dom King le contesta diciéndole que se va a la cama, aunque la realidad es que se está poniendo guapo para quedar con su cita. ¿Desde cuándo le atraen los chicos? Quizá desde siempre, porque no ha dejado de apreciar la belleza que esconden, pero en especial desde que conoció a Ashton Summers.

Le atrajeron sus ojazos, su mirada, su sonrisa, lo mucho que se rie y se divierte con él paseando por las calles de la ciudad de arriba a abajo. Amigos pero como si hubiera algo más de trasfondo, el primer beso llegó de forma inesperada, junto a una jardinera tras echarse una foto juntos. Repitieron mientras se dirigían hacia la habitación del hotel, aprovechando la poca luminosidad de un callejón en penumbra.

A los besos se unieron las manos, tocándose los paquetes, deseándose con ganas. Medio empalmados, subieron los peldaños de las escaleras con serios problemas entre las piernas y, como si alguien pudiera pillarles, nada más entrar en la habitación se encerraron en el cuarto de baño. Dom se encargó de desabrochar los botones de la camisa de Ashton y al ver su torso musculadito y desnudo, sintió un placer irresistible, como si lo hubiera deseado toda la vida.

Se colocó detrás de él empujando las caderas contra sus nalgas, haciédole sentir su miembro. Ashton gimió de gusto al sentir esa dureza y echó una mano atrás para meterle un agarrón al paquete. Dom le comió la oreja, le sedujo, le agarró por el cuello y le obligó a mirar hacia el espejo. Allí estaban los dos, desnudos de cintura para arriba, cachondos perdidos.

Le dio la vuelta, lo sentó sobre el lavabo y bajó por todo su torso besándole hasta llegar a su entrepierna. Le bajó la goma de los calzones rojos y descubrió su durísimo pene apuntando hacia la izquierda. Lo relamió y lo enderezó para metérselo dentro de la boca. Le hizo una buena mamada, se levantó, se bajó los gayumbos y enfrentó su pollón al de ese jovencito guaperas.

Cada uno atizó la del contrario. Se tocaban, se masturbaban y a la vez se miraban excitados, sintiendo el aliento, la respiración agitada saliendo por sus bocas. Sus cuerpos potentes y musculosos, pectorales prominentes y de pelo en pecho, los pezones de las tetillas durísimos. Ashton se dio la vuelta y dejó que Dom fantaseara con su culazo, metiéndole la pija entre los muslos antes de pegarle la clavada, introduciendo su largo y enorme pene por su ojete, desnudo, sin condón.

Al sentirla tan grande inundando su ano, Ashton cerró los ojos y lo disfrutó tanto que tuvo que agarrarse al lavabo para no perder el equilibrio. Su polla dura rozó contra el mármol frío, mientras el cuerpo caliente de Dom le protegía por detrás y le hacía suyo. Besos en el cuello, susurros en la oreja, Ashton sintió que una oleada de placer le recorría todo el cuerpo entero, desde la parte de atrás de la cabeza hasta los pies.

Qué buen amante. Cómo había conseguido meterle semejante trabuco como si nada, con apenas una pizca de seducción. Ashton culeó hacia atrás y se encargó de hacerle una buena batida a ese pollón. Salieron a la habitación y le dieron buen uso a la cama. Ashton cogió de la mano a Dom para salir del baño. No podía retirar la vista de su larguísimo pene colgando entre sus piernas, dando bandazos de un lado a otro durante los pocos pasos que les separaban del dormitorio.

Le hizo una mamada chupándole toda la polla gorda. Demasiado grande para su boca, apenas le mamó un tercio de ese tremendo pollón, pero con esa carita tan guapa no le hacía falta nada más para conseguir que Dom deseara trincárselo. Le dio la espalda y se sentó sobre sus piernas regalándole su rico culito. No dudó de que para Dom iba a ser un placer ver cómo su gran herramienta penetraba ese orificio y se internaba por la raja de sus redonditas nalgas.

A Dom se le puso la carne de gallina al ver su enorme rabo tan apretado dentro del ojal, las nalgas bombeándole, los pelitos alrededor del agujero atosigando la firmeza de su pene. En esa postura, colocó las piernas sobre los muslos de Ashton uniéndose a él por completo, dejándose llevar. Ashton le dio ritmo a la follada y se desmelenó la polla, que hizo aspavientos y dio bandazos de lado a lado de sus caderas, grandiosa.

Se abrió de piernas para dom, acostándose bocarriba en la cama. Los calcetines negros todavía puestos, Dom agarrándose el pene para conducirlo hacia su agujro una vez más, su cuerpazo musculoso y varonil viniendo hacia él, su grueso y enorme pene penetrándole a pelo. Qué bien sabía meterla, cómo le estaba rebañando el ano por dentro, tocando todos sus puntos sensibles, haciendo que la mirada se le quedara en blanco.

Cabalgó otra vez sobre sus piernas, esta vez frente a frente, dejando que su polla se frotara y diera tumbos sobre el torso y los pectorales de su macho. Ancló las rodillas sobre le colchón y se inclinó hacia Dom, que le cogió por las caderas y le culeó desde abajo a toda mecha. Ashton no aguantó más. Se estiró, se cascó una paja y empezó a correrse sobre ese torso masculino decorando su pecho con la leche.

A Dom le encantó lo que veía. Un largo rabo corrido, sus pectorales cubiertos de lefa. Se puso cachondo y recogió un poco con el pulgar para llevárselo a la boca y relamerse. Estaba rica. Siguió culeando a Ashton hasta el último segundo, entonces se la sacó y se hizo una paja desperdigando su semen por la espalda y el culazo del chaval.

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