Dylan Anderson se folla el culazo de Sarpa Van Rider sin condón y se hacen un pajote entre colegas | Bentley Race
Después de ver las fotazas del chulazo Sarpa Van Rider en un callejón con pintadas, Dylan Anderson llamó a Ben. Necesitaba urgentemente follarse el culo de ese tiarrón, ponerle mirando a Cuenca y darle duro. Hasta la cita, a Dylan los días se le hicieron eternos y no paraba de pajearse imaginando el encuentro, su polla surcando la raja de ese señor culazo y derritiéndose dentro de él.
El encuentro no pudo tener mejor pinta. Sarpa apareció con una camiseta rosa ajustada, marcando sus pectorales, con las mangas bien apretadas en sus fuertes y voluminosos biceps. Dylan se sacó el rabo y le dio de comer. Casi se corre en la boca de ese maromo, tan atractivo, fuerte y tatuado. Tuvo que mirar hacia otro lado para que se le relajaran las pelotas.
El chaval era como un caramelito. Poco se había fijado en su polla, pero en cuanto la descubrió, se la zampó con la boca. El cabrón la tenía incluso más larga y gorda que la suya. Sarpa se sentó sobre sus piernas y se clavó la polla a pelo. Dylan iba a tener que aguantar lo indecible, con su rabo hundido en ese culo de terciopelo y calentito y un pedazo pollón rebotando y rozándole el abdómen.
Se lo folló de lado por detrás en el sofá, los dos juntitos y abrazados y así terminaron también sobre la cama, zurciéndose las pollas, observando con vicio cómo cada uno se agarraba la pija con fuerza y se las desmenuzaban a pajotazo limpio, pasándose un brazo por detrás del hombro en plan colegas hasta correrse encima.
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