El irresistible Ryan Bones penetra a Tito Patron sin condón con su gigantesca y fornida pollaza | Raging Stallion

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Una colaboración con Ryan Bones, el hombre que desvirgó a William Seed delante de todos, haciendo un unboxing de juguetitos sexuales. Tito Patron supuso que sería una buena idea para incrementar las visitas y los suscriptores de su canal. Uno a uno fueron abriendo los sobres herméticos que les envió la tienda de Fort Troff. Una mini picha roja y rígida con ventosa, un dildo con textura realística, tanto que hasta tenía pelos en las pelotas. Ryan comprobó d eprimera mano cuán realista era dándose con él en la mejilla y raspando esos pelos contra los suyos de la barba.

El segundo sobre contenía lubricante, un condón y otro dildo negro, no tan largo como el anterior que era de color carne pero sí algo más grueso y sobre todo con un cipote sobresaliente. El vídeo iba a acabar ahí, pero a Ryan se le ocurrió la brillante idea de probar todo eso. «¿Cuál te gusta más para empezar?«, le preguntó a Tito, que se quedó mirándole sabiendo que esa pregunta no entraba en el guión. Pero tenía delante atoda su audiencia y no podía decir que no.

La polla negra le tentaba, en realidad cualquiera de las dos. Ver a Ryan coger esos dildos con sus manos fuertes, sus brazos cachas y tatuados, lo buenorro que estaba con el torso al desnudo, marcando pectorales y abdominales que era un puto lujo, su barbita, su pelito corto rapado por los lados, guapo, atractivo, irresistible, los pantalones vaqueros un poquito por debajo de su cintura, dejando a la vista sus líneas inguinales, el bultaco que se le formaba en el frontal de los pantalones.

La polla que quería se encontraba ahí dentro, pero por alguna había que empezar y por cuál si no por la más larga. No fue él quien sostuvo el dildo sino Ryan, que se lo iba metiendo por a boca centímetro a centímetro hasta hacer tope, llegando hasta la mitad o casi. Ryan le echó lubricante encima, paseó la mano por el rabo de goma haciéndole una paja, embadurnándolo de lube.

Dándole la espalda, Tito se bajó los pantalones, se abrió de piernas y dejó su culo a disposición de Ryan, que necesitó lubricar más tanto la raja de Tito como el dildo antes de metérselo. Lo hizo de tal forma que pareciera que era suya, colocando la base en su paquete y empujando hacia adentro. Cualquier hombre hubiera trempado al ver ese pollón de goma entrando por ese culete redondo y peludo y Ryan no iba a ser menos. Tito echó una mirada hacia atrás y vio que a Ryan se le había puesto bien dura, tan grande que le tiraba ya del forro de los pantalones.

Con un gesto voluntario, Ryan la sacó de su encierro. Una chistorra larga y bien gruesa salió al paso, dejando claro que una polla de macho caliente y de verdad siempre estaría por delante de las de goma. Cuando Tito la tuvo enfrente, tan formidable, grandota y venosa, se enamoró de ella. Dios, qué puto enorme, se vio obligado a abrir la boca a tope para comérsela y por alguna razón esta le animaba a tentar a su garganta, a llevarla cada vez más adentro para tragársela.

Madre mía, cómo le colgaba, fue sacarla toda llena de babas y colgó entre sus piernas toda bien dura y descipotada, formando un ángulo de unos sesenta grados, larguísima, tremendamente gruesa. Mamó de su cipote como un biberón. Primero se lo acicaló con la lengua, deslizándola por su suave textura, probando el precum de su raja, después se lo metió todo enorme en la boca y succionó dándole y dándose gustito.

Estaba jodidamente buena, una de las mejores pollas que se había comido jamás y ya no solo por su tamaño, sino por el hombre que la portaba, que era uno de esos empotradores con los que uno podía soñar levantarse cada mañana a su lado. De la boca al culo. Ryan se puso detrás de él. Tito todavía tenía el dildo de color carne dentro. Ryan cogió más lubricante y lo deslizó por toda su soberana tranca llena de babas. Saliva y lubricante hicieron buenas migas, formando un cóctel explosivo que le dejaron la verga bien suavecita.

Perfecto para abrirse camino y meter un segundo rabo dentro de ese culo apretado y peludo. Costó lo suyo porque Ryan la tenía bien gorda pero lo consiguió, al menos un poquito. Hecha la trastada, alivió ese ojete descartando el dildo de goma y la única polla que se quedó follando ese culete fue la suya. Joder, qué tamaño, qué diámetro perforando esa raja. Pero Tito quería más, quería juego duro, así que volvió a coger el dildo y se lo puso en la mano a Ryan para que lo usara bien. Confiaba en él.

La única forma que tuvo Ryan de penetrar ese ojete de nuevo con la segunda polla era darle lube a tope. El tio se tragó las dos como un pro. Ryan se cansó de los juguetitos, dio la vuelta a Tito, le abrió de piernas y se lo folló a pelo. Tito estaba en la gloria viendo a ese santo varón tan atractivo penetrando su culo, usando toda la fuerza de ese cuerpazo musculado y potente.

A la vez que se la metía, Ryan le cogía el rabo duro y se lo masturbaba, todavía con la mano enguantada. Sabiendo lo mucho que a Tito le gustaban sus abdominales, le forzó el pene frotándolo contra ellos. Tito pudo ver su propia polla bien dura rozando la curvatura de ese abdómen que despertaba sus pasiones más íntimas. Toto en Ryan le gustaba, de arriba a abajo. Se fijó en su boca entreabierta exhalando gemidos con esa voz profunda y masculina que tenía, en su barba, en ese torso musculado.

La mano, la muy puta de la mano seguía ahí zurciéndole la polla mientras él se recreaba con ese cuerpo que tento le gustaba y al final pasó lo que tenía que pasar, que Tito se encogió y gimió de gusto corriéndose y dejando esos guantes llenos de lefa. Ryan le metió unos caderazos certeros penetrándole hasta los huevos, pero no salió de su interior. Le dejó preñado.

A tios así de buenorros como él les dejaba hacerlo. Ryan ni siquiera le preguntó, se la metió hasta el fondo gimiendo en alto y dejó fluir su semilla dentro del ano. La mantuvo ahí hasta estar seguro de haber depositado toda la carga. Solo entonces la fue sacando lentamente. El ojete de Tito en carne viva, abierto con un agujero del diámetro que el pollón de Ryan le había hecho, la lefa colgando de los pelos de la entrada. Tito aflojó el esfínter y la leche salió de su interior, colgando de su culo. Ryan frenó esa sangría taponando de nuevo el ojete con su pedazo de polla.

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