Los soldados Viktor Rom, Nicholas Bardem, Roc Barcelona y David Myburn empotran sin condones el culazo de Herman Barranco en las trincheras y le meten unas buenas dosis de lefa en la boca

5 Loads of fun

5 TOP GAY PORN SITES

En las trincheras siempre hay un buen culazo como el de Herman Barranco esperando para que cuatro machos calmen su sed de follar. El enorme y gordísimo pollón de Viktor Rom es como un detector de metales para los culos, por eso sus colegas Nicholas Bardem, Roc Barcelona y David Myburn le prefieren y le siguen allá donde vaya, porque cuando el general duerme en su habitación, los soldados salen de caza.

Dentro del cuartel, cuando las luces se apagan, los gemidos se apoderan de las habitaciones. Pajas a solas con sábanas bañadas de blanco. Sonidos de escupitajos a falta de lubricante, de manos traviesas azuzándose las pijas, de muelles de literas, de aquellos que se levantan para invadir la cama de otro soldado para darse amor mutuamente, de putitas que se levantan desnudas y hacen ruido a posta despertando a varios tios para que les persigan hasta el lugar donde donarán su culo para la causa para que se desfoguen.

Por la noche, el grado de veteranía se pierde y todos se convierten en iguales, con igual derecho para penetrar o ser penetrados y Herman es tan guapo y está tan bueno, con ese culazo tragón que le ha dado la naturaleza, que se los lleva a todos de calle. Los cuatro se situan alrededor de él, buscando su lugar. De momento Nicholas ya lo ha encontrado. La boca de Herman ya está chupando su miembro y David, con esos descomunales huevazos colgándole entre las piernas, se ha subido a la tabla donde está el chaval a cuatro patas, dobla las rodillas y se la mete por detrás sin condón.

Pedazo cojones, casi tan grandes como el culo. Cómo se los aplasta, haciendo al chaval digerir toda su polla. Es una putada que no haya más huecos, pero Viktor y Roc encuentran su sitio en las manos de Herman, cada uno al lado de Nicholas. Tres rabos para mamar delante de su jeta, a cada cual mejor. En el grupo se encuentra Roc. Aunque muchos de los soldados no quieran reconocerlo, cuando Roc entra desnudo a las duchas, las miradas lascivas y pensamientos impuros embargan los vestuarios.

Es de lejos el tio que la tiene más larga y ahora, además de larga está gorda y dura como una pedazo de butifarra. Ocupa el hueco que David ha dejado libre, dobla las rodillas, encuentra el hueco y hace tragar a Herman más de veinte y muchos centímetros de rabo. Además de polla, tiene unos buenos huevos, no tan grandes como los de David pero sí colgantes y rosáceos, con sus pelitos, que no duda en estanpar contra las nalgas de su putita.

Nicholas es puro espectáculo para la vista. Cuando los demás chicos le ven desnudos, no saben si arodillarse y comerle la verga, mirando hacia arriba para poder ver bien su atractiva cara y su lujoso y musculado cuerpazo o si darle por culo de lo irresistible que lo tiene, todo grandote y redondo, bien formado. Follar se le da de puta madre. Herman prueba su tercer rabo y siente que este penetra con más fuerza que los anteriores, percibiendo que esos cuatro tios se están empezando a descontrolar, viciándose con su boca y con su culo.

Por las noches, Viktor es el jefazo del cuartel. Él se encarga de buscar un buen agujero y los demás se lo agradecen allanándole el camino, abriendo hueco para dejarle paso. Puede que entre todos los soldados muchos la tengan más larga que él, pero ninguno la tendrá jamás tan jodidamente gorda como la suya. Para cuando se la mete por detrás a Herman, el chaval ya tiene un buen agujero abierto como para que él la pueda colar sin problemas, aunque bastante ajustada.

Por detrás está muy rico, pero nada como darse amor mirándose a las caras. Ya que van a ventilarse a ese chico, piensan colmarlo de rabos. Inician una nueva vuelta, esta vez con Herman bocarriba abierto de piernas. Así, recogiditos, todos formando un círculo alrededor de él, metiéndole rabo por el culo y poniendo a su disposición otros tres para mamar. Esperando su turno, Viktor deja su firme y duro pollón sobre su hombro, dándole calor con el rabo en esa fría noche.

A veces Viktor se pregunta por qué el sargento les hace pasarlas putas sorteando neumáticos, subiendo redes o dando vueltas al cuartel bajo la lluvia pisando barro cuando podían ponerles a todos a hacer un ejercicio que aporta mejores beneficios sobre el sacrificio que ningún otro: follar.

Las piernas de Herman se van apoyando sobre los hombros de cada uno de esos cuatro tios que le van penetrando por turnos. La trinchera ya huele a lo que le gusta, a rabo, a macho, a calcetos y zapas sudados. Deglute rabo por el culo, chupa otro con la boca y se agarra a las otras dos mancuernas con las manos. Follado, bien querido. Mira hacia arriba y se pone cachondo viendo tantas pollas. Es lo mejor de estar rodeado de tios calientes.

De nuevo a cuatro patas, Viktor se la enchufa y le rellena el culo de polla. Los otros tres se ponen en modo camaradas de toda la vida, pasándose los brazos por la espalda, pajeándose delante de él. Uno a uno se van poniendo de rodillas y él les besa o se agacha para comerles los rabos. Llegados a ese momento, cada hombre necesita una muestra de afecto distinta que le llene el corazón.

El corazón y los huevos. El mejor momento llega. A Herman le gusta ver a un hombre deslecharse. Se tumba para dejar que esos cuatro soldados agarren sus pistolas o rifles y hagan diana sobre su cuerpo. Mire hacia donde mire, hay un soldado y un arma a punto de descargar su munición. Que él sea tan guapo, esté tan rico y tenga ese cuerpazo, tan irresistible así con los brazos hacia arriba marcando biceps y enseñando los sobacos, no ayuda a calmar la furia.

Herman, como cualquier tio, sabe que cuando un hombre está con ganas de correrse, puede pasar cualquier cosa, porque entonces somos como animales. David es el primero en correrse. Lo hace dentro de su boca. Herman se resiste a tragar semen y lo que hace, cuando David le saca la polla, es escupirle toda la lefa encima. Acaba de abrir una veda imposible de cerrar.

La visión de la lefa en sus labios les vuelve a todos locos. Roc agarra su pija y le inunda con ella la boquita corrida. Mientras lo hace, Nicholas echa las caderas hacia adelante empoderando su polla cerca de la cara del chava y se le corre en el cuello. Roc, completamente salido, agarra a Herman por detrás del cuello, le encula la garganta y le mete la segunda dósis de esperma dentro de la boca.

Reteniendo el semen en su lengua, Herman se gira rápidamente y chupa la polla de Nicholas. Le encanta jugar con la lefa de varios hombres a la vez, descubrir cómo no les importa que sus pollas rocen el semen de otro macho. Sigue reteniendo el caldo en el interior de su boca, completamente blanca, cuando Viktor le mete el gordísimo pollón dentro y le regala la tercera venida.

Con varios sabores de leche en su boca, Herman va chupando pijas, les mira, la suelta toda y un cuajarón blanco se desprende de sus labios cayendo a saco entre sus pectorales, resbalando entre ellos. Herman planta las manos encima y se pega un baño de semen esparciéndolo por encima de su torso, lamiéndose las manos, dejando que los colgarajos cuelguen de su barbilla, haciendo que esa noche al menos cuatro soldaditos duerman bien contentos.

VER 5 CARGAS DE DIVERSION EN VIKTOR-ROM.COM

VER 5 CARGAS DE DIVERSION EN VIKTOR-ROM.COM

Mostrar más
Botón volver arriba